jueves

El Tribunal de las Aguas, Patrimonio de la Humanidad

Hola bloggeros,
por fin... llegó el día que muchos esperábamos. La UNESCO ha premiado al jurado de riegos valenciano como la institución jurídica más antigua de Europa, concediéndole el tan anhelado galardón de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Esta nueva consideración traerá consigo el mantener y proteger la tradición y la costumbre que el Tribunal viene desempeñando cada jueves desde hace más de mil años.
¡Enhorabuena!
Saludos...
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«Es lo más grande del mundo», así definía el síndico de la Acequia de Rascaña, Francisco Pastor, el Tribunal de las Aguas en el vídeo adjunto a la documentación de la candidatura. Los síndicos, así como los ciudadanos de la Comunitat, tenían claro que contaban con una institución única, que pese a hundir sus raíces hace mil años sigue estando viva. Ahora cuentan con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco), que ayer reconoció al jurado de riegos valenciano como Patrimonio de la Humanidad.
Lo ha hecho inscribiéndolo en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial, a la que se da forma desde el pasado lunes en Abu Dhabi (Emiratos Árabes), donde se celebra el Comité Intergubernamental de la Unesco para la salvaguardia del Patrimonio Inmaterial.
Son cinco los pilares sobre los que la Unesco ha apoyado su reconocimiento al jurado de riegos valenciano, que iba de la mano del Consejo de Hombres Buenos de Murcia (una institución similar). La institución, que fue galardonada en 2008 con el premio 'Valencianos para el Siglo XXI' de LAS PROVINCIAS Multimedia, es el órgano jurídico más antiguo de Europa que permanece vigente. Además es socialmente reconocida y, por ello, ha ido transmitiendo su valor de generación en generación, garantizando así su continudad.
Sus primeras actuaciones se remontan a mitad del siglo X cuando, bajo el reinado de Abderramán III, se estableció como mecanismo para controlar el reparto del agua del río Turia. Entonces, la escasez de agua, sobre todo durante el verano, ya hacía necesaria una regulación de su uso. No fue hasta el 29 de diciembre de 1239, cuando la institución se conformó oficialmente. Entonces el rey Jaume I donó a los nuevos pobladores de la ciudad de Valencia la gestión de todas las acequias de su término.
La Unesco también destaca que se trata del órgano más visible para los regantes, así como para sus costumbres y cultura, y que estos han apoyado la candidatura desde el primer momento. Los regantes y, en su representación, los síndicos de las acequias de la Vega de Valencia -Tormos, Rascanya, Mestalla, Quart, Benáger-Faitanar, Favara, Mislata, Rovella y Xirivella- son sus máximos defensores.
Respetado y muy útil
«Creo que la gente piensa que el Tribunal es una cosa folclórica que se ve todos los jueves. Pero el Tribunal no es eso en absoluto. Es un organismo muy vivo, que tiene todavía mucha vigencia en la juerta, muy respetado, y que sigue siendo muy útil», indicaba en el vídeo de la candidatura Adela Almor, secretaria de la institución en ese momento.
«Si no estuviese el Tribunal, la comunidad de regantes de la Vega de Valencia sería un desastre total; habría una guerra total entre los labradores», apuntaba Vicente March, síndico de la Acequia de Xirivella, en otro momento del documental preparado por la Conselleria de Cultura desde de octubre de 2007, cuando se inició el proceso que culminó ayer.
El organismo internacional subraya en su informe el apoyo del Gobierno español y de la Comunitat Valenciana en salvaguardar esta práctica protegiéndolo, por ejemplo, como Bien de Interés Cultural (grado de protección que le concedió la Conselleria de Cultura en 2006 a los azudes de las acequias del Tribunal de las Aguas de Valencia y de la Real Acequia de Moncada).
Y es que, pese a ser un reclamo de indudable atractivo turístico, el Tribunal es plenamente operativo. Se reúne todos los jueves, al mediodía, bajo la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia. Lo forman ocho jueces, a su vez presidentes de las distintas acequias, que deben ser «honrados labradores de buena fama», tal y como recogen algunas ordenanzas.
Fuente: Las Provincias