miércoles

Los puentes históricos restaurados hace meses están sin certificar por deficiencias

Hola bloggeros,
después de unas semanas de inactividad volvemos a la carga con una noticia recogida en la edición de hoy por el Levante-Emv y relacionada con los dos puentes recientemente restaurados en la ciudad de Valencia: Serranos y Trinidad.
Hace más de 3 meses que acabaron las obras de acondicionamiento y restauración y se procedió a la retirada de los andamios en dichos puentes. Tras este tiempo continúan si estar habilitados los accesos a través de las escaleras que comunican los puentes con el cauce por la falta de seguridad en las propias barandillas.
Lamentablemente, una vez más, se juega con el patrimonio de todos los valencianos. Unas obras de costes desproporcionados con unos acabados nada profesionales: sillares con desperfectos, pegotes de mortero, gusto estético muy dudoso, y un largo etcétera de quejas que llueven sobre el ayuntamiento de la ciudad y el responsable de las obras.
Os recomendamos que paséis a verlo con vuestros propios ojos y así de paso podréis hacer uso de las escaleras, ya que las vallas han sido derribadas recientemente (algún transeúnte cansado del tema) y permite actualmente acceder libremente transitar por ellas y comprobar la criticada falta de seguridad y los numerosos desperfectos.
Saludos... y en breve alguna fotografía.
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La rehabilitación de los puentes históricos de Trinidad y de Serranos sigue dando que hablar tres meses y medio después de la retirada de los andamios. El actual responsable de Patrimonio, el concejal Vicente Igual, reveló ayer que el ayuntamiento aún no ha certificado las obras de restauración de los pontones porque espera que la empresa restauradora subsane, entre otros, los problemas de seguridad detectados en las dos escaleras reconstruidas del puente de la Trinidad. Pese a que en el entorno de los puentes históricos no se ve a nadie trabajando, Igual aseguró que la restauración prosigue y que se están haciendo las "ultimas modificaciones" y los "acabados finales". Subrayó que el ayuntamiento no va a recepcionar la obra "hasta que esté perfecta".
Entre las deficiencias no se encuentra la hilera de sillares de piedra desplazados del pretil del puente de la Trinidad. El concejal socialista Juan Soto llamó ayer la atención sobre la existencia de sillares fuera de sitio, posiblemente por algún choque o impacto fuerte, que no han sido repuestos en la restauración. Los sillares de piedra se ven desplazados y con pegotes de mortero a punto de desprenderse. "Un acabado demasiado chapucero y poco fino para una obra que ha costado tres millones de euros", denunció Soto.
La explicación del director facultativo de la obra, cuyo empeño ha sido devolver los puentes a su aspecto original, es curiosa. El arquitecto Ignacio Bosch aseguró, por boca del concejal de Patrimonio, que "no está documentado" que el desplazamiento de los sillares "haya sido a causa de un golpe y por lo tanto se han mantenido como están, restaurándolos en dicha posición".
Las escaleras han sido objetivo de críticas no sólo por la impactante piedra de color blanco utilizada en la reconstrucción, también por inseguras. Lo advirtió el Consell Valencià de Cultura y también el PSPV. La Concejalía de Cultura también acabó admitiendo a este diario que las escalinatas no se abrían al público porque tienen escalones sueltos y las barandillas metálicas son peligrosas porque no protegen de las caídas, especialmente, a los niños.
Igual informó ayer de que "siguiendo las recomendaciones del Consell de Cultura" está prevista la instalación de dos cables tensados para salvaguardar el espacio que queda en las barandillas. Entretanto llega ésta u otra solución, las vallas metálicas que precintan desde hace meses las escaleras que unen el puente con el jardín del Turia han sido nuevamente empujadas y tiradas al suelo para permitir el paso, posiblemente, de viandantes cansados de verlas aparentemente acabadas y sin uso. El concejal socialista Juan Soto hizo hincapié en que la intervención en los puentes es una obra "inacabada, chapucera e insegura".
Fuente: Levante-Emv