lunes

La Almoina sigue igual...

Hola bloggeros,
 nos lo temíamos. Llegó en domingo y con él un crucero con tres mil personas deseosas por visitar la ciudad. ¿Con qué estampa se encontraron? Con la misma que publicamos en el último post. El agua que hay sobre el cristal que cubre las ruinas de la Almoina seguía sucia a más no poder. Aquellas personas que se asomaron para intentar ver los restos de la ciudad romana se quedaron con las ganas y con una imagen de una Valencia sucia, o como comentaban los italianos que vinieron "è sporca da morire". Se sorprendían de esta dejadez y poco cuidado en pleno centro histórico.
Sí señor@s, así es. Esto es lo mucho que se preocupa la Concejalía de Cultura de la ciudad de Valencia por la conservación de sus espacios museísticos a sabiendas de la imagen que dan de la ciudad en un momento tan duro para la economía, donde el turismo es poco menos que vital. ¿Acaso no se han dado cuenta estos señores que si la gente que nos visita se lleva una imagen fea y desagradable de la ciudad, aparte de no volver, no nos recomiendan como destino turístico a  su llegada a su país?
 Estos detalles que parecen nimios son más importante de lo que nuestros políticos piensan, y visto lo visto parece que les importa muy poco. Era fin de semana y no se trabajaba. ¿Tanto costaba mandar a un par de personas para que limpiaran el agua y la dejaran en perfecto estado de cara al aluvión de personas que estaban por llegar? ¿Acaso no estaban al corriente de semejante fallo? ¿Existe comunicación alguna entre la Consellería de Turismo y la de Cultura para compartir información y avisarse mutuamente ante cualquier problema?
 Bien, son muchas las preguntas que podríamos plantear aquí y todas nos llevarían a la misma respuesta: Desidia. Muy pocas ganas de trabajar y pasar la pelota de un tejado a otro sin terminar de hacerse cargo. Probablemente la limpieza corresponda a una de las cientos de contratas que tiene el ayuntamiento de Valencia (si es que por falta de dinero no ha prescindido de ella) y al no trabajar esos días nadie se haga carga. ¿Para qué, verdad? Ya lo hará otro. Luego nos quejamos.
Un saludo...



Para muestra algo más que un botón, tres. (Fotos: César)