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El sanatorio secreto de l´Almoina

Buenas tardes bloggeros,
tras unas semanas de ausencia por motivos personales regresamos con nuevas noticias sobre la Almoina que han aparecido publicadas en el diario Levante-Emv.
¿Quién iba a pensar cuando se inauguró hace un par de años que el centro arqueológico de la Almoina iba a dar tantas vueltas en su contenido? Pues bien, otra vuelta de tuerca al contenido del complejo arqueológico ya que los arqueólogos municipales han identificado la construcción del primer hospital de Valencia con aguas dedicado a Asklepios (en su día ya publicamos en el blog la inscripción que se encuentra en la fachada principal de la Basílica de la Virgen dedicada al Dios de la medicina). Este edificio que se construyó en el siglo II a.C. hasta ahora era considerado un «ninfeo» dedicado a las deidades del agua y, que a partir de ahora, pasa a se lugar de culto a Askeplios en lo que respecta a las guias editadas por el Ayuntamiento de Valencia.
Seguiremos atentos porque seguro que no es ni el último hallazgo ni la última modificación.
Saludos...
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Los arqueólogos han identificado entre los restos de l´Almoina el que sería el primer hospital de Valencia, entendido en sentido antiguo, en el que la sanación —ligada a los baños de agua— va unida al culto divino y a la atención de sacerdotes. Así, lo que hasta hace poco se consideraba un ninfeo —de esta manera se recoge aún en el itinerario museístico por el yacimiento de l´Almoina— se interpreta ahora como un santuario/sanatorio dedicado a Asklepieion (o Asklepios, el dios de la medicina, de origen griego, adoptado por los romanos en el siglo III a.C.). El culto existiría desde poco después de la fundación de Valencia en el 138 a.C, y el edificio se mantendría en pie (con ampliaciones y algunas modificaciones) durante toda la dominación romana y la posterior etapa visigótica.
La nueva interpretación aparece recogida en un artículo que los arqueólogos Albert Ribera, Rosa Albiach e Israel Espí publicaron hace unos meses en un volumen dedicado a arquitectura sacra romana editado por el Instituto de Arqueología de Mérida. También se ha incluido ya en la última Guía del Centro Arqueológico de l´Almoina, que acaba de editar el Ayuntamiento de Valencia. ¿Por qué esta nueva visión de los restos romanos de l´Almoina? Hay que remontarse a 2005, cuando en la última excavación en el solar históricamente más fecundo de Valencia se descubrió una segunda piscina, en posición simétrica a la que ya se conocía y se interpretaba como ninfeo (edificio dedicado al agua). Era además una piscina porticada, cosa nada habitual. Ello, unido a que justo en este lugar se tiene constancia, por Escolano, de que existía una inscripción dedicada a Asklepios (desapareció en el siglo XVI) y a que a pocos metros, en la fachada de la Basílica de la Virgen de los Desamparados, permanece otra inscripción romana a este dios, ha llevado a reinterpretar estas piscinas como elementos centrales de un santuario, explica Ribera, director de las excavaciones en l´Almoina y jefe de la sección de Arqueología del ayuntamiento.
Los habitantes de la Valentia romana acudirían así a este lugar para curar sus enfermedades con baños de agua y atendiendo a las indicaciones de los sacerdotes. Vulgarizando, el edificio vendría a ser una mezcla entre balneario medicinal y santuario de Lourdes.
El culto a Asklepios no es ningún fenómeno extraño, agrega Ribera. En Roma el recinto estaba en la isola tiberina, en lo que hoy es precisamente un hospital. En Pompeya estaba junto a la entrada de la ciudad, como en Valencia, dato que no hay que desdeñar, dados los paralelismos entre ambas urbes romanas.
Una prueba de la importancia de Asklepios en Valentia es que de ninguna otra divinidad romana existen dos inscripciones en la ciudad: de Venus, Júpiter o Isis se conoce una. Ello da indicios de que debió de ser la divinidad principal y también de la relevancia del edificio en la urbe.La teoría de los arqueólogos es que el santuario/sanatorio se creó ya en la etapa republicana de la dominación romana. En ese momento, afirma Albert Ribera, las termas formarían parte del recorrido sacro, siendo «una parte del santuario, posiblemente». Este sería el edificio público realmente importante, por encima de las termas, a diferencia de lo considerado hasta ahora.
El recinto se reconstruyó y se amplió después, en la etapa imperial, pero sin destruir la piscina anterior. Se da la circunstancia de que este es el único edificio que no se toca durante la destrucción de la ciudad (75 a.C.). Estaba muy mal visto no respetar los espacios dedicados a dioses.No es casual tampoco, sentencia Albert Ribera, que justo al lado se encontrara una pila bautismal visigoda, lo que apunta a que el edificio fue usurpado y aprovechado como baptisterio en los inicios del Cristianismo, a partir del siglo V.
Fuente: Levante-Emv