sábado

Humedades en los muros del Colegio del Patriarca

Buenas tardes bloggeros,
 nuestro amigo Esteban Longares, licenciado en Historia del Arte, nos ha enviado el siguiente artículo sobre el lamentable estado en el que se encuentra el Colegio Seminario del Corpus Christi de Valencia. A pesar de que por estas fechas se celebran los 400 años del legado que dejo en la ciudad el Patriarca Juan de Ribera, el edificio presenta unas deficiencias graves y notorias que deterioran seriamente la imagen y la estructura del mismo.
 Sin más dilación damos paso a la lectura del artículo y agradecemos la colaboración de nuestro compañero, que con esta denuncia pone en evidencia que no es oro todo lo que reluce en la ciudad y que muchas cosas se están haciendo mal respecto al patrimonio cultural.
 Un saludo y buen fin de semana...

Fotografías: Esteban Longares Pérez
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Pese a ser uno de los edificios más importantes de la ciudad de Valencia y más visitado estos días con motivo de la exposición que conmemora el legado del Patriarca Juan de Ribera en su IV centenario, el Colegio Seminario del Corpus Christi tampoco escapa de la dejadez y las imprudencias de las administraciones públicas. Sólo tenemos que darnos una vuelta por el exterior del edificio para percatarnos del mal estado de conservación en el que se encuentran sus muros, afectados desde hace algún tiempo por unas graves y muy visibles humedades.
Éstas se deben, en gran parte, a que los canalones que reciben y vierten el agua de lluvia de los tejados se han oxidado y ya no cumplen su función, no sólo por el natural paso del tiempo sino como consecuencia directa de las reformas que se llevaron a cabo en las calles que rodean el edificio. Efectivamente, con las obras de peatonalización, se cortaron las cañerías que comunican las tuberías adosadas al muro con el alcantarillado existente en la calle, por lo que, lógicamente, estas tuberías se encuentran taponadas y el agua no tiene salida, quedándose estancada en toda la tubería. Ésta se acaba deshaciendo y agujereando, transmitiéndose el agua al muro de mampostería y ocasionando unas humedades muy perjudiciales para los materiales que lo componen. Problema añadido es que estas humedades se filtren al interior de la iglesia y afecten a las pinturas murales que la decoran.
Hagamos, pues, conservación preventiva, y solucionemos los problemas a tiempo para evitar en el futuro costosísimas restauraciones. Es de sentido común.
Por otro lado, el edificio requiere mucha inversión para su completa rehabilitación. Interiormente, por citar un ejemplo, la Dirección General de Patrimonio sólo dio el dinero necesario para la intervención en el primer piso del claustro (algo que se aprecia perfectamente porque cada piso ha quedado de un color de pared diferente). Exteriormente, necesita una limpieza a fondo (rejas, eliminación de los matojos que asoman de los muros, etc), especialmente la portada principal y sus columnas de mármol, como se aprecia en las fotografías.
Esteban Longares Pérez
Licenciado en Hª del Arte por la Universidad de Valencia