lunes

¿Cómo es posible que el Ayuntamiento ofrezca un bien privado, en manos del banco malo, a una fundación fantasma, sin nombre?

Buenas tardes blogger@s,

¿Desde cuándo un Ayuntamiento como el de Valencia, ofrece bienes privados como LA CERAMO a una fundación privada y sin nombre?

¿Quién autoriza al Ayuntamiento para negociar bienes privados en manos de la SAREB con entidades privadas y fundaciones sin nombre?

¿Cómo es posible que un diario se haga eco de ciertas informaciones sin contrastarlas previamente y sin consultar con los colectivos que sí hemos denunciado en tiempo y forma, numerosos presuntos expolios, saqueos, atentados, atropellos, abusos y otra serie de potenciales y probables ilegalidades?

¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Valencia insista en que no puede hacer nada para adquirir, expropiar y o activar una permuta que posibilite la salvación de la antigua fábrica Bombas Gens-Geyda?

¿Saben los medios de comunicación que hubo unos 40 millones de pesetas a finales de los años 90 destinados a adquirir LA CERAMO y que la ya ex directora del IVAM, Dª Consuelo Císcar no tuvo reparo en apropiarse presuntamente de esos fondos para dar rienda suelta a sus conocidos caprichos?

¿Saben los medios de comunicación y la supuesta oposición y resto de personajes del mundo universitario que las dos únicas entidades que han procedido a la presentación de denuncias administrativas y judiciales por escrito y en defensa del Patrimonio Cultural son: Cercle Obert de Benicalap y Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural.

Obviamente no hay ni ha existido nunca ningún limbo jurídico en el tema de BOMBAS GENS-GEYDA y LA CERAMO, pues tanto el Ayuntamiento de Valencia como la Generalitat Valenciana han actuado con mala fe y presunta prevaricación reiterada, tal y como hemos demostrado en numerosas ocasiones, dado que no han activado e impuesto con la debida diligencia, contundencia y rigor, las denuncias contra los legítimos propietarios que han permitido durante dos largas décadas todo tipo de ocupaciones, incendios, expolios, saqueos… en los citados bienes y a plena luz del día.

Los registros generales de las instituciones públicas pueden dar buena fe de nuestra actividad, de nuestro sincero y honesto compromiso con el Patrimonio Cultural Valenciano.

No somos ingenuos y sabemos bien que algo oscuro y siniestro se oculta detrás de las noticias aparecidas recientemente en ciertos medios de comunicación valencianos, donde una Fundación sin nombre dice interesarse por unos bienes en situación de ruina, gracias a la inactividad y comportamiento negligente y criminal de sus legítimos dueños y de la Administración Pública Valenciana.

También resulta sorprendente que nadie cuestione la razón de que el Ayuntamiento ofrezca un bien privado a otra institución privada sin ser la dueña de LA CERAMO. ¿Quién le ha otorgado permiso al Ayuntamiento de Valencia para actuar como representante del dueño que ha permitido y alimentado apasionadamente la ruina de tan singular bien cultural?

Otro asunto que es totalmente falso es que LA CERAMO sea bien de relevancia local gracias a la intervención del PSPV-PSOE, que lleva años actuando de una forma sectaria, dado que ignora y desprecia abiertamente a las entidades que sí damos la cara y denunciamos en tiempo y forma.

Como ninguna de las personas que integramos ambas entidades esperamos medrar en la política ni obtener prebendas, privilegios o ínsulas, nos podemos permitir el lujo de decir la verdad, de narrar los hechos tal y como son.

Qué cada uno saque sus conclusiones, pero que no olvide que una cosa son los hechos y otras las declaraciones verbales y las buenas intenciones.

Los cambios sociales son fruto de la acción comprometida, de la constancia, de traducir las palabras a hechos.

El resto de nuestros pasivos e indolentes conciudadanos pueden seguir confiando en los milagros, pero eso únicamente produce tristeza, impotencia, cobardía y melancolía.

Nosotros preferimos seguir siendo fieles al compromiso que hace ya muchos años adquirimos con nosotros mismos, a sabiendas de que los oportunistas, trepas y caraduras de siempre no tendrán reparo en vampirizar, en plagiar nuestro trabajo en beneficio propio pero con distinto objetivo. Allá cada uno con su conciencia, si es que la tiene o la tuvo alguna vez.

Lo que tenemos muy claro, desde hace ya muchos años, es que las buenas intenciones y la virtualidad no contribuyen para nada a lograr cambios eficientes, a mejorar nuestra propia vida, si no se traducen en actos concretos, en acciones que obliguen a terceros, que presionen a la Administración y logren cambiar los habituales malos y groseros modales y la actitud chulesca y antisistema que lleva desarrollando la mayor parte de las instituciones públicas. 

Pero para lograr cambiar y mejorar nuestra vida, nuestra existencia, es preciso saber si realmente queremos cambiar, si realmente queremos vivir con dignidad. Y para ello hace falta algo más que palabras; hace falta VALOR Y DIGNIDAD, comportamientos que no suelen estar de moda hoy en día.

CERCLE OBERT DE BENICALAP & CÍRCULO POR LA DEFENSA Y DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL