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MACOSA en la Lista Roja: La crónica de una desidia anunciada y el vaciado de nuestra memoria obrera

Buenos días,

El patrimonio cultural valenciano, ese que todas y cada una de las administraciones públicas valencianas dicen defender mientras miran hacia otro lado, ha vuelto a recibir una bofetada en plena cara. La Antigua Nave de Máquinas y Talleres de MACOSA, el único vestigio superviviente de un imperio industrial que definió la Valencia del siglo XX, ha entrado oficialmente en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra tras nuestra solicitud.

No nos cansaremos de repetirlo desde nuestra asociación: estas cifras y estos reconocimientos negativos son vergonzosos. Ponen de manifiesto la desidia, la desgana y el desinterés crónico de nuestros gestores. La inclusión de MACOSA no es un éxito de visibilidad; es la constatación del fracaso total de un modelo urbanístico que prefiere los parques de diseño vacíos de contenido a la preservación real de nuestra historia obrera. Es un "récord negativo" más para una Valencia que parece empeñada en borrar su pasado y que sigue siendo la ciudad española con más patrimonio en la Lista Roja de Hispania Nostra.

Cuando paseamos por el Parque Central y vemos la imponente Nave de Máquinas, las administraciones pretenden que aplaudamos y demos las gracias porque siga allí en pie. Pretenden justificarlo con las consabidas excusas y argumentos irresponsables e infantiles de que "se ha salvado el edificio". Pero hay que hablar con rigor. Lo que han "salvado" es un caparazón vacío, una víctima flagrante del típico "fachadismo" que se ha apoderado de muchas ciudades.

Es una muestra preocupante de falta de autocrítica y de una incapacidad de gestión impropias de cualquier cargo político, técnico y funcionario pretender que la conservación consiste en limpiar una fachada de ladrillo y estabilizar una cubierta. Conservar es mantener vivo el alma de un edificio.

La intervención urbanística que dio lugar al Parque Central fue, en realidad, un ejercicio de vaciado traumático. Se demolieron sistemáticamente cerca de una treintena de naves auxiliares, depósitos, oficinas y estructuras productivas que daban sentido a la factoría. Se descontextualizó la Nave de Máquinas, dejándola aislada, arrancándole las vías, los puentes grúa y la maquinaria que la convertían en una "catedral del trabajo". La han dejado muda y desconectada de su esencia histórica. Un edificio en los huesos que observas desde los trenes que llegan o parten desde la Estación del Norte. Un cadáver esquelético.

Debemos recordar a nuestros seguidores, para que luego no nos vendan gato por liebre, qué fue MACOSA. Fundada en 1947 tras la fusión de Talleres Devis y la Sociedad Española de Construcciones Metálicas, esta fábrica fue el corazón palpitante de la metalurgia española. Aquí se fabricaron las locomotoras diésel más icónicas de RENFE, las series 1900 y 333, que modernizaron este país. Miles de familias de Russafa y la Cruz Cubierta vivieron de este coloso industrial.

Sin embargo, tras el cese de actividad en los años 90 y su traslado a Albuixech, el recinto fue abandonado a su suerte. La Sociedad Valencia Parque Central —participada por el Ayuntamiento y el Ministerio— ejecutó una demolición masiva. Solo la Nave de Máquinas se salvó, y solo tras las denuncias vecinales y la presión de asociaciones como la nuestra, que obligaron a la administración a tomar medidas de urgencia que, como siempre, llegaron tarde y mal. El resto fue convertido en miles de metros cúbicos de escombros.

La Lista Roja de Hispania Nostra es muy clara en su diagnóstico, un diagnóstico que coincide plenamente con las denuncias que hemos interpuesto ante organismos como el Síndic de Greuges en otros casos: la Nave de Máquinas está en peligro por vulnerabilidad y ausencia de un Plan de Usos.

Estamos ante otro ejemplo de lo que denunciábamos en el Casino del Americano o en La Ceramo: proyectos eternos que se dilatan en el tiempo y no se reactivan hasta que media una denuncia por RGE. La administración invierte millones en rehabilitaciones parciales y luego deja los edificios cerrados a cal y canto, "sin uso".

Existe un riesgo altísimo de "gentrificación arquitectónica" o banalización del espacio. No queremos que este espacio se convierta en una mera sala de eventos efímeros para ferias gastronómicas que nada tengan que ver con la memoria obrera. No queremos que MACOSA sea un contenedor estético desconectado de su historia social y tecnológica. Valencia necesita urgentemente un Centro de Interpretación del Patrimonio Industrial y Ferroviario, y esta nave es el único lugar idóneo para ello. Su actual situación es una falta de respeto a la dignidad de la historia del trabajo en Valencia.

Ante esta situación, nuestra asociación ni ha estado, ni está, ni estará dispuesto a aceptar el silencio administrativo crónico y la falta de transparencia de nuestros organismos públicos. No podemos permitir que la Nave de Máquinas siga en este estado de "coma inducido", convertida en una mera anécdota visual dentro de un parque de diseño.

Y por todo ello, exigimos al Ayuntamiento de Valencia:

1. Un Plan de Usos definitivo y dotación cultural inmediata: Que sea gestionado con transparencia y no de espaldas a la sociedad civil.

2. Un proyecto de interpretación del patrimonio ferroviario (musealización): Que explique su vital importancia tecnológica y obrera, y no se limite a ser un contenedor vacío.

3. Respeto al entorno: Que, dentro del Parque Central, se recuperen o reinterpreten las vías y el contexto que explicaba la función productiva de la nave.

4. Apertura real al público: De acuerdo con las recomendaciones del Síndic de Greuges para bienes de esta categoría, el edificio debe ser visitable e interpretable de forma regular.

5. Recuperación y apertura al público del refugio antiaéreo presente en la nave.

6. Resolución del expediente de catalogación de las Naves de MACOSA (nave de máquinas, portada recayente a San Vicente y muro perimetral de cierre) como BRL, tal y como solicitamos en noviembre de 2025.

Nuestra asociación cumplirá pronto quince años de lucha ciudadana. Casi tres lustros teniendo que bregar y pelear a diario para que las administraciones públicas cumplan con sus obligaciones legales. MACOSA es el último gran gigante de nuestra historia industrial en el sur de la ciudad. Si permitimos que el "fachadismo" y la desidia la sigan asfixiando, acabaremos perdiendo nuestra identidad obrera para siempre.

Basta de excusas y dilaciones injustificados. Exigimos una Valencia que defienda y valore su pasado industrial de forma real y dotándola de contenido.

Un saludo...

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