Mostrando entradas con la etiqueta Lista Roja Hispana Nostra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lista Roja Hispana Nostra. Mostrar todas las entradas

sábado

El Síndic de Greuges desmonta la parálisis del Ayuntamiento de Valencia en la Alquería de Tallarrós: la burocracia circular no es protección patrimonial


Buenos días,

El Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana, mediante Resolución de Consideraciones firmada el pasado 17 de septiembre de 2026 en el expediente nº 2604025 (reapertura del nº 2400478), ha propinado un contundente varapalo jurídico e institucional (otro más) a la nefasta y pésima gestión del Ayuntamiento de Valencia respecto a la Alquería de Tallarrós (Bien de Relevancia Local, sita en la calle Assagador de la Torre nº 2).

La resolución de la Sindicatura asume plenamente la tesis formulada por nuestra asociación, concluyendo de forma tajante que la acumulación de folios, recursos y trámites de papel no constituye protección del patrimonio si no se traduce en medidas reales sobre el monumento. El Ayuntamiento confunde deliberadamente la «tramitación burocrática circular» con el «cumplimiento del deber de conservación».

En este detallado informe explicamos, punto por punto y con las fechas del propio expediente en la mano, cómo la administración municipal utiliza la vía burocrática para dar vueltas en círculo, marear la perdiz y postergar sine die la ejecución subsidiaria del inmueble mientras este se desmorona en el más absoluto de los abandonos.

La alquería de Tallarrós es una joya de la arquitectura rural de la huerta valenciana, protegida por el ordenamiento jurídico con la categoría de Bien de Relevancia Local (BRL) e incluida formalmente desde el 6 de abril de 2022 en la Lista Roja del Patrimonio de la fundación Hispania Nostra, tras nuestra petición, debido a su alarmante estado de degradación.

A pesar de su alto valor patrimonial, el inmueble lleva más de dos décadas sufriendo la falta de mantenimiento por parte de sus propietarios privados y el desinterés de la administración municipal que sigue sin ejercer su función in vigilando y sin realizar inspecciones periódicas, motu proprio. No fue la actuación de oficio del Ayuntamiento de Valencia (prácticamente inexistente), sino la denuncia y la presión continuada de nuestra asociación, la que forzó en 2021 los primeros movimientos administrativos:

28 de abril de 2021 (Resolución nº GL-2218): Declaración formal de amenaza de ruina inminente.

26 de mayo de 2021 (Resolución nº GL-2978): Adopción de medidas precautorias urgentes (instalación de puntales metálicos, andamios y cubiertas de chapa ondulada) mediante ejecución subsidiaria a costa de la propiedad.

Desde la colocación de esos apeos provisionales en mayo de 2021, que tenían un carácter meramente cautelar y por unos meses, el Ayuntamiento no ha logrado ejecutar ni una sola obra de rehabilitación integral en el inmueble. En julio de 2026, las inspecciones sobre el terreno constataron que la alquería continúa apuntalada de forma precaria, con los elementos de protección desvencijados y oxidados, y en un riesgo latente de colapso estructural.

Ante las denuncias de inactividad presentadas por nuestra entidad ante el Síndic de Greuges, el Servicio de Disciplina Urbanística (Sección Ruinas) del Ayuntamiento de Valencia emitió un informe con fecha 26 de agosto de 2026, en el que afirmaban literalmente que "no ha existido tal inactividad dado que... este servicio ha continuado ininterrumpidamente con la tramitación del procedimiento".

Sin embargo, al someter el expediente a un análisis cronológico riguroso, la supuesta «tramitación ininterrumpida» se desmorona de forma aplastante. El propio informe municipal revela la existencia de cuatro grandes bloques de parálisis y tiempos muertos:

1. Un año entero para resolver un recurso (Mayo 2023 - Mayo 2024): El 22 de mayo de 2023 se declaró la ruina legal (Res. GL-3461). La propiedad recurrió en reposición. El Ayuntamiento tardó 12 meses en resolver el recurso (estimándolo el 23/05/2024 y anulando su propia resolución por defectos formales). El artículo 124.2 de la Ley 39/2015 (LPACAP) fija el plazo máximo para resolver este recurso en un mes. Un año de protección del patrimonio tirado a la basura por mala praxis procedimental municipal.

2. Nueve meses para reiniciar el expediente (Mayo 2024 - Febrero 2025): Tras anular la ruina por sus propios errores, la Sección de Ruinas tardó 9 meses en emitir una nueva resolución declarando la situación legal de ruina (Res. GC-236 de 14/02/2025). Nueve meses para redactar un documento que ya tenían hecho.

3. Ocho meses de parálisis tras la firmeza del acto (Junio 2025 - Febrero 2026): El 25 de junio de 2025, el Ayuntamiento desestimó los recursos de la propiedad, quedando la orden de rehabilitación firme y plenamente ejecutoria (art. 98 LPACAP). A pesar de tener la obligación legal de actuar de inmediato, la administración estuvo 8 meses paralizada sin mover un solo papel, hasta que el 19/02/2026 envió una simple audiencia previa para imponer la primera multa coercitiva.

4. Seis meses congelados por maniobras de la propiedad (Marzo 2026 - Agosto 2026): En marzo de 2026, ante la amenaza de la primera multa, los propietarios aportaron un escrito comunicando el inicio de retirada de enseres y la solicitud de permisos para catas arqueológicas ante la Conselleria de Cultura, pidiendo paralizar las sanciones. El Ayuntamiento congeló el expediente durante medio año sin dictar resolución motivada de suspensión ni avanzar en el procedimiento.

En nuestras alegaciones de 31 de agosto de 2026 presentadas ante el Síndic de Greuges, desmontamos jurídicamente las falacias sobre las que el Consistorio pretende asentar su inacción:

Excusa 1: "Estamos tramitando las alegaciones y permisos de arqueología de la propiedad"

La realidad jurídica: El propio informe municipal del 26 de agosto de 2026 contenía la confesión que liquidaba su propia defensa. El Ayuntamiento admitía textualmente:

"Dado que a día de la fecha no consta la solicitud de licencia municipal de obras de intervención..."

Pedir permisos de arqueología a Conselleria o retirar escombros son meros actos preparatorios y maniobras dilatorias de la propiedad privada. Lo que el Ayuntamiento exigió en la resolución de ruina de febrero de 2025 era la solicitud formal de la Licencia Municipal de Obras de Intervención para la reparación integral. Al no constar dicha solicitud, la orden estaba incumplida de forma flagrante. Aceptar de facto la suspensión de las sanciones amparándose en estos parches supuso asumir las tácticas de la propiedad en claro perjuicio del BRL.

Excusa 2: "Hay que agotar el procedimiento de las hasta 10 multas coercitivas"

La realidad jurídica: Esta es una de las tácticas más perversas utilizadas por la administración municipal. Escudarse en la posibilidad de imponer "hasta diez multas coercitivas" (art. 103 LPACAP) para dilatar la intervención durante lustros.

El enunciado "hasta diez multas coercitivas" representa un límite o cota cuantitativa máxima para el ejercicio de la potestad sancionadora/coercitiva, y bajo ningún concepto un requisito procedimental obligatorio, una condición suspensiva ni una condición previa de procedibilidad que impida a la Administración acudir directamente a la ejecución subsidiaria o a la expropiación. Habiéndose demostrado la ineficacia de los apercibimientos, el Ayuntamiento está legalmente facultado e imperativamente obligado a decretar la ejecución subsidiaria (art. 101 de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano y art. 102 LPACAP) de forma inmediata.

Además, el cinismo de la excusa es total: a fecha de agosto de 2026, tras más de cinco años de expedientes, el Ayuntamiento de Valencia no ha impuesto, notificado ni cobrado NI UNA SOLA MULTA COERCITIVA a los propietarios de la Alquería de Tallarrós.

Excusa 3: "Vamos a girar una visita de inspección"

La realidad jurídica: En el último párrafo de su informe, el Servicio de Disciplina Urbanística anunciaba que los técnicos iban a "girar visita de inspección con objeto de comprobar el estado actual del inmueble".

Esa visita no se programó por iniciativa propia ni por un protocolo de seguimiento del BRL. Se anunció exclusivamente como reacción al requerimiento de información enviado por el Síndic de Greuges tras la reapertura de la queja promovida por nuestra asociación. Es el ejemplo perfecto de una administración puramente reactiva, que sólo se mueve cuando una institución fiscalizadora la acorrala, vulnerando los principios constitucionales de eficacia, celeridad y buena administración (arts. 9.3 y 103 CE; art. 71 LPACAP).

Ante la contundencia de las pruebas cronológicas y los argumentos jurídicos que presentamos, el Síndic de Greuges, ha dictado una Resolución de Consideraciones que invalida toda la argumentación municipal.

En el apartado 2. Conclusiones de la Investigación, el Síndic dictamina de forma clara e inapelable:

"El Ayuntamiento de Valencia no ha realizado ninguna medida efectiva en cumplimiento de la Resolución de consideraciones de fecha 7/3/2024...". Más claro, agua.

"La referida entidad local ha realizado distintas actuaciones administrativas formales, sin que las mismas hayan tenido ninguna trascendencia real en mejorar el deficiente estado de conservación de la Alquería de Tallarrós, bien de relevancia local.". Una administración inefectiva. Refleja a la perfección a una administración que funciona administrativamente (hace trámites), pero cuyos actos no producen ningún resultado práctico ni operativo sobre el monumento.

Por todo ello, el Defensor del Pueblo Valenciano ha ratificado lo que venimos denunciando desde hace años: los trámites sobre el papel no salvan el patrimonio si las paredes se siguen cayendo y en su resolución ha dictado:

"RECOMENDAMOS que, en cumplimiento de las anteriores Resoluciones de consideraciones de fechas 3/6/2021 y 7/3/2024, se adopten MEDIDAS REALES Y EFECTIVAS para evitar el progresivo deterioro y mejorar el estado de conservación de la Alquería de Tallarrós."

Desde el Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural exigimos formalmente al Ayuntamiento de Valencia que abandone la trinchera de la burocracia defensiva y adopte de inmediato las siguientes decisiones:

Incoación de la EJECUCIÓN SUBSIDIARIA (Art. 101 LPCV): La redacción directa por parte de los servicios técnicos municipales del Proyecto de Consolidad de Rehabilitación Integral, la consignación presupuestaria de los fondos y la ejecución de las obras a costa de la propiedad morosa.

Denegación de la suspensión de sanciones e imposición efectiva de multas coercitivas: La resolución motivada rechazando las peticiones de congelación de la propiedad y el cobro en vía ejecutiva de las multas pendientes.

Apertura de Expediente Sancionador por Infracción Patrimonial (Arts. 97 y 98 LPCV): La sanción a los titulares del BRL por la comisión de una infracción grave/muy grave derivada del abandono continuado del inmueble.

Dictamen de Seguridad de los Apeos (2026): La realización e informe público sobre el estado de fatiga y resistencia de los puntales y andamios provisionales colocados en 2021, garantizando que no existe riesgo de derrumbe inminente.

El patrimonio cultural valenciano no se protege con expedientes en blanco ni con parches burocráticos. La alquería de Tallarrós necesita obras reales y las necesita ya. Desde nuestra asociación seguiremos vigilantes, paso a paso, hasta ver restaurado y recuperado este Bien de Relevancia Local.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

La ruina de la alquería de Burgos: el Síndic de Greuges destapa la desidia y el "falso cumplimiento" del Ayuntamiento de Valencia

Buenos días,

En l'Horta de Vera, concretamente al Camino de Meliana nº5, desafiando al tiempo y al olvido, se levanta, o mejor dicho, se desmorona, la alquería de Burgos (también conocida como alquería de Bissarra). Un bellísimo exponente de nuestra arquitectura rural vernácula, catalogada como Bien de Relevancia Local (BRL).

Lamentablemente, este rincón que ha sobrevivido a riadas, guerras y a la voracidad urbanística de las últimas décadas, está a punto de desaparecer. Y lo peor no es el paso del tiempo; lo peor es la asfixia burocrática, la alarmante desidia y el cinismo institucional de quienes tienen la obligación legal y moral de protegerlo: nuestro propio Ayuntamiento, experto en dejar caer nuestro patrimonio cultural.

El pasado 14 de agosto de 2026, el Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana emitió una resolución que va más allá de un simple papel administrativo más. Es un acta de señalamiento formal con todas las letras. El Síndic ha respaldado al 100% nuestras denuncias y alegaciones. Y el veredicto es demoledor: el Ayuntamiento de Valencia no ha ejecutado ni una sola medida efectiva en tres años (desde el cierre del anterior expte.) para salvar la alquería e incurrió en un "falso cumplimiento" estético de las recomendaciones del Defensor del Pueblo para forzar el archivo de las quejas.

Como bien recoge el Síndic en su dictamen: "Ha quedado acreditado que el Ayuntamiento de Valencia no ha desarrollado ninguna actuación efectiva (...). El estado de conservación de la Alquería de Burgos no ha mejorado lo más mínimo. Al contrario, sigue empeorando cada día".

Además, pegados directamente contra los muros históricos de mampostería y tapial, se encuentran cinco contenedores de basura urbana (gris, marrón, azul y amarillo).

Hagamos memoria: en septiembre de 2023, ante nuestra denuncia, la Concejalía de Transparencia de Valencia mandó un escrito oficial al Síndic asegurando con total solemnidad que "aceptaba" la recomendación de analizar y reubicar esos contenedores. Fue una bonita foto de cara a la galería que sirvió para archivar el expediente de aquel año. Tres años después, el Ayuntamiento no ha movido un sólo contenedor. Siguen ahí, apoyados impunemente contra el monumento.

Cualquiera que entienda mínimamente de arquitectura tradicional sabe que esto es una temeridad destructiva por dos razones gravísimas:

Humedades y líquidos residuales: Los líquidos orgánicos que inevitablemente se filtran de las basuras penetran en la base del muro, pudriendo los morteros de cal ancestrales y destruyendo el tapial por capilaridad ascendente.

Riesgo crítico de incendio: La estructura interior de la alquería es un esqueleto de vigas de madera centenarias y entramados de cañizo completamente secos. Un contenedor quemado, en un acto de vandalismo tan habitual en nuestras calles, prendería fuego a la alquería entera en cuestión de minutos, reduciendo a cenizas siglos de historia. Y debido a su ubicación, no daría tiempo a actuar y extingirlo antes de que destruyese todo el bien.

El Síndic de Greuges ha afeado severamente este comportamiento al consistorio, resaltando que la mampostería sigue desprotegida ante este castigo diario. Y por si fuera poco, en su último informe de defensa enviado este pasado julio de 2026, el Ayuntamiento optó por el camino de la avestruz: ni una sola palabra sobre los contenedores, silenciando el problema ante el Defensor del Pueblo en un burdo intento de ocultación.

Y si nos adentramos en los despachos de la administración, la gestión de este BRL pasa de la desidia al absurdo. La alquería de Burgos cuenta con una declaración de Amenaza de Ruina Inminente desde septiembre de 2016 y se encuentra en Situación Legal de Ruina desde diciembre de 2018 (Resolución nº SM-5988). Pues bien, desde el año 2020, hace ya seis interminables años, se está tramitando en las oficinas municipales el expediente de Licencia de Rehabilitación Integral nº 03501/2020/003105.

¿Cómo es posible que una licencia para salvar un monumento catalogado lleve seis años metida en un cajón, dando vueltas en bucle? La respuesta del Servicio de Licencias Urbanísticas al Síndic parece un mal chiste: argumentan fríamente que el expediente "se encuentra pendiente de resolver las cuestiones planteadas en el informe del Servicio del Ciclo Integral del Agua y pendiente de recibir el informe favorable de la Conselleria de Paisaje".

Es una auténtica vergüenza que se tolere semejante parálisis burocrática mientras las techumbres de esta alquería se hunden. El artículo 71 de la Ley 39/2015 obliga a la administración al impulso de oficio de los procedimientos. No se puede permitir que la propiedad utilice la eterna tramitación de "papeles" y proyectos básicos como un escudo de impunidad para cruzarse de brazos mientras el edificio se cae a pedazos.

Pero el dato más aterrador y escandaloso que ha salido a la luz en este cruce de informes es la absoluta falta de control técnico y preventivo por parte del Ayuntamiento:

El propio consistorio ha tenido que reconocer por escrito que el último certificado técnico de seguridad que aportó la propiedad databa del 30 de junio de 2025. Es decir, el Ayuntamiento ha permitido que un BRL en ruinas pasara más de un año entero sin ningún tipo de aval ni revisión técnica obligatoria.

Lo más grave ocurre el 25 de marzo de 2026, cuando la propiedad comunica oficialmente al Ayuntamiento que los temporales de viento de febrero habían provocado el aflojamiento y desplazamiento del apuntalamiento en una zona de 15 m² de la cubierta del inmueble. Los propios dueños avisaron de que el sostén del tejado había fallado.

¿Cuál fue la reacción de urgencia del consistorio ante un riesgo evidente de derrumbe? Ninguna. Se sentaron a esperar. Dejaron pasar abril, mayo y junio enteros sin enviar inspectores ni mover un sólo dedo. Esperaron exactamente hasta el 2 de julio de 2026 (más de tres meses y medio) para redactar un simple e inútil requerimiento en papel.

Cualquier valenciano que ame nuestras alquerías sabe perfectamente lo que significa dejar un tejado histórico desestabilizado y sin soporte durante meses bajo las lluvias y tormentas. Es, llanamente, firmar su sentencia de muerte arquitectónica.

Paseando y repasando la historia de nuestro patrimonio destruido, es imposible no sentir escalofríos al ver que el Ayuntamiento repite con la alquería de Burgos exactamente el mismo guión que provocó la trágica pérdida de la alquería de Volante. En aquel caso, también se sucedieron los requerimientos estériles de papel, las prórrogas infinitas y los informes cruzados entre departamentos mientras las paredes se agrietaban. ¿El desenlace? El colapso definitivo, la ruina total y la desaparición de un pedazo insustituible de nuestra historia rural.

Llegados a este punto de ruina inminente, las excusas de que "Disciplina Urbanística sólo vigila la seguridad" o de que "Licencias está esperando informes" ya no se sostienen. El Artículo 189 de la LOTUP exige de forma taxativa mantener los monumentos en condiciones de seguridad, funcionalidad y habitabilidad, no encadenados a apuntalamientos provisionales eternos.

Y cuando un propietario privado demuestra durante años que es incapaz de mantener su propiedad o que especula con los tiempos, la ley le otorga al Ayuntamiento una herramienta directa y obligatoria: la EJECUCIÓN SUBSIDIARIA (Art. 192 de la LOTUP). El consistorio tiene la potestad legal de entrar de oficio en el inmueble con las contratas municipales, consolidar las techumbres que amenazan desplome de forma inmediata, limpiar el entorno y pasarle posteriormente la factura de los trabajos a los propietarios.

La administración pública es UNA, con una única personalidad jurídica (Art. 103 CE y Ley 40/2015) y no un Reino de Taifas, tal y como están actuando desde hace décadas. No vale fragmentar los expedientes en mil ventanillas para eludir la culpa. Es hora de actuar de forma coordinada y urgente.

El Síndic ha concedido al Ayuntamiento de Valencia un plazo máximo e improrrogable de UN MES para que responda si acepta las consideraciones y precise qué "medidas reales y efectivas" va a adoptar para salvar de una vez por todas la Alquería de Burgos y quitar los contenedores de su fachada.

Si el consistorio vuelve a responder con largas, retórica vacía o mareando la perdiz entre concejalías, el Síndic podrá declararlo formalmente como Administración Hostil y Entorpecedora (Art. 41 de la Ley 2/2021), exponiendo su vergüenza en el informe anual ante Les Corts Valencianes.

Nuestras alquerías no necesitan más burocracia de despacho, cartas certificadas que nadie cumple ni parches estéticos. Necesitan operarios consolidando las vigas, camiones retirando los contenedores de basura de los muros y voluntad política real para defender lo que es de todos. Esperamos que la alquería de Burgos tenga un final feliz y no se convierta en una ficha más de nuestro catálogo de tesoros perdidos.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

domingo

La alquería de la Torre: crónica de un naufragio anunciado y el triunfo de la desidia institucional

Buenos días,

Nuestra ciudad sigue permitiendo que sus raíces se pudran a la vista de todos. El último capítulo de este esperpento patrimonial lo protagoniza la alquería de la Torre, en Benicalap. Un Bien de Relevancia Local (BRL) que, lejos de ser tratado con la dignidad que su historia merece, se ha convertido en el símbolo más crudo de la dejadez de nuestros irresponsables políticos que siguen permitiendo la ruina del bien décadas después de las primeras denuncias.

Lo que hemos vivido estos días, con la intervención del Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat (Policía Autonómica) y la Policía Local, no puede ser visto como una victoria, es más bien la confirmación de un fracaso sistémico de las políticas patrimoniales del actual Ayuntamiento de Valencia, pero también de los anteriores. Se ha procedido al desalojo de los okupas que malvivían en su interior y a la retirada de toneladas de basura y enseres, pero ¿a qué precio? El daño ya es, en gran medida, irreversible.

Uno de los hechos más dolorosos, y que desde nuestra asociación hemos denunciado incansablemente a través del RGE, de la intervención del Síndic de Greuges y desde nuestras redes sociales, es la pérdida de parte de las pinturas murales que decoraban sus estancias. Especialmente sangrante es el caso del escudo heráldico. Como bien recordamos en nuestras publicaciones sobre este BRL, hace once años todavía se podía distinguir este testimonio histórico en las paredes de la alquería. Hoy, tras años de abandono absoluto, incendios, filtraciones y vandalismo, ese escudo del siglo XVIII ha desaparecido, destruido por la falta de una mínima consolidación que llevábamos años pidiendo.

¿Cómo es posible que un elemento catalogado y protegido legalmente se pierda de esta manera? La respuesta es sencilla: la desidia y la dilación prolongada e injustificada. No es un accidente fortuito; es el resultado de décadas de mirar hacia otro lado. La administración ha permitido que la alquería de la Torre sea "tierra de nadie", un refugio para la okupación y el expolio donde el patrimonio es lo último que importa.

La actuación de la Policía Autonómica y la intervención, posterior, de la Local para desalojar el inmueble y limpiar los restos de la okupación en su interior era necesaria, pero llega tarde, terriblemente tarde. El Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat hace magníficamente y de manera muy profesional su trabajo, levanta actas y constatan el desastre. Pero ellos no pueden restaurar y recuperar lo que nefasta política patrimonial y urbanística han destruido.

Limpiar la basura y retirar los enseres acumulados (altamente inflamables) es el paso fácil. Lo difícil, lo que requiere voluntad política y presupuesto, es evitar que vuelva a ocurrir, como lleva ocurriendo durante la última década. Mientras la alquería siga siendo okupada, sin vigilancia real y sin un proyecto de rehabilitación integral (ya en marcha y no anunciado a bombo y platillo hace dos años), el ciclo se repetirá. La retirada de enseres no es más que un parche si no va acompañada de una intervención de urgencia para consolidar unas pinturas murales que están desapareciendo a la carrera. No queremos más fotos de policías y operarios de limpieza; queremos ya a los equipos de arquitectos, restauradores y profesionales, y planes de uso real para el barrio de Benicalap.

Es hora de señalar nombres y apellidos, tanto presentes como pasados. El estado actual de la alquería de la Torre no es culpa de una sola legislatura, sino de una herencia de abandono compartida por aquellos que han ocupado la alcaldía del Ayuntamiento de Valencia y de las correspondientes concejalías, áreas y servicios municipales que tienen competencias en la materia.

Durante los años del Partido Popular de la etapa anterior (2011-2015), se dejó que la alquería languideciera sin un plan. Luego vino el govern de Compromís y PSPV (2015-2023), que se llenó la boca con la "recuperación de la huerta" y el patrimonio, pero que en ocho años fue incapaz de ejecutar una rehabilitación digna para este BRL (ni para el Casino del Americano, La Ceramo, etc.), a pesar de las múltiples advertencias y denuncias, recomendaciones del Síndic y de estar incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra. Se limitaron a vallar el entorno de forma deficiente (y chapucera), permitiendo que las ocupaciones fueran constantes desde diferentes puntos de fácil acceso.

Y ahora, el actual equipo de gobierno de PP y Vox se encuentra con la patata caliente. Si creen que con una limpieza y un desalojo han cumplido su parte, están muy equivocados. La Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV) es clara: el propietario (en este caso el Ayuntamiento de Valencia) tiene el deber de conservar, mantener y custodiar sus bienes. El incumplimiento de este deber es una infracción grave que, si fuera cometida por un particular, ya habría acarreado, como mínimo, multas coercitivas. Pero aquí, la administración se auto-indulta de sus pecados.

La alquería de la Torre es una de las piezas más importantes de la arquitectura rural valenciana que quedan en pie en el entorno urbano. Su cercanía a la alquería del Moro (rehabilitada sólo la Casa del Senyor, pero actualmente cerrada al público y sin uso) hace que el contraste sea aún más hiriente. Es el ejemplo perfecto de las dos caras de la gestión pública: la que se recupera para la foto y la que se abandona a su suerte hasta que se caiga por sí sola, ahorrándoles así el "problema" de la restauración.

Desde nuestras asociación, no nos vamos a callar. No nos valen las excusas de "estamos estudiando el proyecto", "estamos trabajando en ello" o "en estos momentos no hay presupuesto". Cada vez que una pintura mural desaparece, cada vez que una viga de madera cede, perdemos una parte de nuestra identidad que no volverá.

Por ello, exigimos de manera inmediata:

1. Vigilancia 24 horas o sistemas de seguridad efectivos que impidan nuevas ocupaciones y vandalismo.

2. Consolidación estructural de urgencia. No podemos esperar a que se aponga en marcha el proyecto integral de rehabilitación (aprobado hace dos años) para asegurar los muros y cubrir las pinturas que aún puedan quedar.

3. Transparencia. Queremos plazos, presupuestos y responsables. ¿Quién permitió que la pintura del escudo heráldico se perdiera? ¿Qué sanción se va a imponer por la falta de custodia del bien?

La alquería de la Torre no es un montón de piedras y escombros; es un testigo mudo de nuestro pasado agrícola y señorial. Si el Ayuntamiento de Valencia no es capaz de cuidar lo que es de todos, está demostrando una incapacidad manifiesta para gobernar esta ciudad, tal y como llevamos lustros denunciando. Cambias las siglas, cambian los partidos políticos, pero la situación de nuestro patrimonio cultural sigue sin mejorar.

Basta de desidia. Basta de dejar que el patrimonio se convierta en una ruina por omisión. ¡Exigimos la rehabilitación real para la alquería de la Torre YA! Sin más excusas y dilaciones.

Un saludo...

El texto es propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural y las imágenes han sido cedidas a nuestra asociación, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

miércoles

Vegetación y basura se adueñan del jardín de la alquería de la Torre (BRL)

Buenos días,

La vegetación y la basura han vuelto a adueñarse del jardín de la alquería de la Torre. Un BRL de titularidad municipal, desde el año 2015, que está totalmente abandonado y sin un mantenimiento y limpieza regular, a pesar de las múltiples denuncias.

Parece que al Ayuntamiento de Valencia le preocupa muy poco el estado en el que se encuentra el bien, lleno de pintadas delictivas en sus muros exteriores, vegetación que crece descontrolada y basura, enseres y ocupaciones en su jardín. Las fotografías y las denuncias que acumulan recomendaciones del Síndic no mienten y exponen una realidad fácilmente comprobable.

Hay que volver a recordar que la alquería de la Torre es uno de los cuatro bienes patrimoniales más importantes que atesora el barrio de Benicalap. Y nuestra asociación lleva denunciando su estado de abandono y degradación desde el año 2012-2013, teniendo numerosas recomendaciones del Síndic de Greuges.

La última de estas recomendaciones, emitidas en abril de este mismo año, el Síndic recomendaba que, en cumplimiento de sus Recomendaciones de fechas 17/6/2015 y 18/8/2022, emitidas en los anteriores expedientes de quejas nº 1500116 y 2201656, se efectúe una visita de inspección al interior del inmueble para comprobar el estado actual en el que se encuentran las pinturas murales y, en su caso, adoptar las necesarias medidas de conservación, y teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde la primera denuncia, se incrementen los esfuerzos económicos para lograr la rehabilitación y puesta en valor de este bien de relevancia local.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Valencia, a tenor de lo que hemos podido constatar reiteradamente, acepta de palabra las recomendaciones del Síndic para retrasar al máximo su cumplimiento o, directamente, incumplirlas para obligarnos a tener que estar acudiendo a nuestro defensor del pueblo durante años, en bucle.


Ayer por la tarde pudimos fotografiar detalladamente el estado del jardín y tal y como puede verse en las imágenes, el abandono no es fruto de semanas o de un par meses, sino de años en los que el Ayuntamiento de Valencia ha hecho dejación de funciones.

Que el jardín de este BRL se encuentre permanentemente así produce vergüenza ajena. Una vergüenza que de bien seguro no siente los responsables de las diferentes áreas y servicios municipales que deberían estar actuando y que usan las supuestas adscripciones (expresas o implícitas) para pasarse la patata caliente entre los diecisiete reinos de Taifas de nuestro consistorio.

Un saludo...

Mayo de 2023
Septiembre de 2025
Debajo de la vegetación se esconde un horno moruno

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural y de Tono Giménez Ayora, que nos las ha cedido para usar en nuestras RRSS, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

martes

2024: Un patrimonio cultural de récord negativo

Buenos días,

Cerramos un 2024 de récords negativos, tanto en la ciudad de Valencia, como en toda la Comunitat Valenciana, con treinta y tres bienes en la Lista Roja de Hispania Nostra a nivel del Cap i Casal y ciento dieciséis a nivel autonómico. 

https://conocevalenciapaseando.blogspot.com/2023/12/2023-un-ano-de-records-negativos.html

Unas cifras vergonzosas que ponen de manifiesto la desidia, la desgana y el desinterés de todas y cada una de las administraciones públicas valencianas que pretenden justificarlo con las consabidas excusas y argumentos irresponsables e infantiles, demostrando una preocupante falta de autocrítica y una incapacidad de gestión impropias de cualquier cargo político, técnico y funcionario.

Todo ello, además, agravado por la fatídica DANA del 29 de octubre que ha dejado un terrible rastro de destrucción y de muerte en nuestro territorio, dañando un patrimonio histórico y cultural ya de por sí maltrecho desde hace décadas. Y si la gestión ya era mala, ahora está siendo aún peor y ha puesto en evidencia y ha dejado a la vista las carencias y las vergüenzas de unos organismos públicos que ni han estado, ni están a la altura de la sociedad civil.

Otro año más para el olvido y que sigue teniendo como protagonistas al patrimonio rural, especialmente las alquerías, las pintadas delictivas en los bienes protegidos, el silencio administrativo crónico, la falta de transparencia y participación real de la ciudadanía y los eternos proyectos de rehabilitación de siguen sin llegar: La Ceramo, el Casino del Americano, la alquería de la Torre y las de la calle Olba y un largo etcétera de intervenciones paralizadas, dilatadas en el tiempo y que no se reactivan hasta que media denuncia por RGE.

Nuestra asociación cumplirá en 2025 catorce años de lucha ciudadana por la defensa y difusión del patrimonio cultural valenciano. Casi tres lustros teniendo que bregar y pelear a diario para que las administraciones públicas cumplan con sus obligaciones legales y hagan su trabajo. Unas administraciones que en demasiadas ocasiones se presentan como hostiles hacia los ciudadanos y las entidades como la nuestra por el mero hecho de que les molestamos y les hacemos trabajar "más de la cuenta". Catorce años después casi todo sigue igual. La política de partidos y de siglas lo devoran y acaparan todo, entorpeciendo el correcto desarrollo y la llegada a buen puerto de muchos de los proyectos e iniciativas, que son tasadas sólo bajo el prisma de la popularidad, los votos, la foto en portada, en definitiva, el rédito político que se pueda sacar de ello.

El objetivo es y debe seguir siendo la recuperación, la rehabilitación, la puesta en valor y el acrecentamiento del patrimonio cultural valenciano, cuestiones que están muy lejos de cumplirse a pesar de las casi trescientas recomendaciones emitidas por el Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana, el defensor del pueblo valenciano al que más ignoran nuestras administraciones públicas valencianas.

Un saludo... y ¡Feliz 2025!

Imagen cedida por Jacqueline Pérez Solsona para Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural