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miércoles

Visitando la recién reabierta Casa del Senyor de l'alqueria dels Moros

Buenos días,

Si echáis la vista atrás y revisáis la hemeroteca de nuestro blog, recordaréis que llevábamos tiempo pidiendo la reapertura y regularización de las visitas de la Casa del Senyor, joya de la arquitectura rural valenciana que forma parte de l'alquería dels Moros (BIC). Una inversión millonaria de dinero público que permanecía inaccesible, privándonos a los amantes del patrimonio cultural valenciano de nuestro derecho a conocerla por dentro. Por eso motivo lo denunciamos donde tocaba, por RGE, exigiendo que se cumpliera la LPCV 4/1998.

Pues bien, ayer pudimos volver a visitar la Casa del Senyor. Y no lo hicimos solos. Tuvimos la suerte de compartir esta esperadísima visita de inspección y disfrute con dos compañeros de viaje excepcionales: Vicente M. Bellvís, director del diario digital Noticias Ciudadanas, quien tanto ha empujado desde los medios para que esta reapertura sea una realidad, haciéndose eco de nuestras denuncias.

Antes de empezar a detallaros las maravillas artísticas que esconden estos muros, queremos detener el paso para hacer un agradecimiento con mayúsculas. Una alquería vacía, por muy gótica que sea, no es más que piedra y argamasa. Quienes de verdad le dan vida son las personas. Y ayer, nosotros tuvimos la inmensa fortuna de ser recibidos por Ana, la funcionaria municipal encargada de custodiar, enseñar y explicar el edificio.

A veces somos muy duros con y exigentes con las administraciones públicas, y con razón, pero cuando nos encontramos con servidores públicos de la talla de Ana, hay que quitarse el sombrero. Nos abrió las puertas y nos guió por el edificio, compartiendo la historia, los detalles y su experiencia. Desde este blog, Ana, te damos las gracias públicamente. Ojalá todo el patrimonio valenciano estuviera en unas manos tan profesionales y humanas como las tuyas.

Al cruzar el portón de madera, lo primero que te sorprende es el cambio drástico de atmósfera. Dentro, reina un silencio fresco, denso, cargado de siglos. La planta baja de la Casa del Señor nos habla de la Valencia agrícola, de aquella explotación bajomedieval donde se centralizaba la producción de las tierras circundantes que todavía rodean las alquerías.

Los arqueólogos e historiadores han hecho un trabajo encomiable durante la rehabilitación, dejando a la vista testigos en los muros que nos permiten leer las diferentes fases constructivas de esta casa noble de los siglos XIV y XV, que esconde pinturas y grafitis históricos en sus muros.

Subir la escalinata de piedra hacia la planta noble es, sencillamente, cambiar de dimensión. Si abajo se respiraba trabajo y huerta, arriba se respira poder, estatus y refinamiento estético. Es aquí donde los antiguos señores de la alquería pasaban sus jornadas de descanso y recibían a las visitas ilustres de la capital.

La bóvedas de revoltones con sus vigas de madera, los restos de policronía, los pavimentos cerámicos, la andana para la cría del cuc de seda, etc. Caminar sobre esos azulejos con sus característicos motivos y colores (azules, blancos, ocres), te conecta de una manera mágica con los pies de quienes habitaron este espacio hace quinientos años. Las estancias principales están inundadas por una luz bellísima que se filtra a través de las ventanas geminadas de estilo gótico, desde las cuales, antiguamente, los señores controlaban visualmente sus campos de cultivo (hoy parque de Benicalap). 

Mientras paseábamos ayer por las estancias junto a Vicente M. Bellvís compartíamos una misma reflexión: esta apertura es una victoria de la ciudadanía concienciada. Si este blog, si Noticias Ciudadanas, si desde la asociación no hubiéramos alzado la voz ante el Síndic de Greuges, este edificio seguira cerrado sine die.

Por eso, el mejor homenaje que podemos hacerle a nuestro patrimonio no es solo aplaudir su reapertura desde el sofá; es llenarlo de visitas. Las administraciones públicas se mueven por estadísticas: si ven que la Casa del Senyor de l'alquería dels Moros recibe un goteo constante de ciudadanos interesados, se verán obligadas a mantener el espacio impecable, a dotarlo de más presupuesto, a programar actividades culturales y a garantizar que nunca más se vuelva a echar el cerrojo por comodidad burocrática.

Tenéis que ir. Tenéis que llevar a vuestros hijos, a vuestros padres, a vuestros amigos del barrio. Es una lección de historia valenciana viva que complementa a la perfección cualquier paseo dominical por el Parque de Benicalap.

Para que os sea facilísimo organizar vuestra visita, aquí os dejamos los datos prácticos que nos han facilitado durante nuestro recorrido de ayer:

✉️ Para solicitar tu visita guiada: El Ayuntamiento de València gestiona las citas a través del Servicio de Agricultura. Solo tenéis que escribir un correo electrónico solicitando día y hora a:

👉 serviciodeagricultura@valencia.es

💻 Web oficial con información útil: Si queréis consultar la localización exacta, la historia detallada del complejo o los datos de contacto en la ficha municipal de Infociudad, podéis acceder directamente a través de este enlace oficial:

👉 Ficha de la Alquería dels Moros - Ayuntamiento de València

No os lo penséis más. Ayer nosotros cumplimos nuestro objetivo de ver abierta, nuevamente, la Casa del Senyor. Ahora os toca a vosotros cruzar esa puerta, disfrutar de la sabiduría de guías como Ana y presumir de la inmensa riqueza histórica que atesora nuestra ciudad y el barrio de Benicalap.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

sábado

Las Atarazanas se caen por "ladrillos de mala calidad" y el Ayuntamiento de Valencia alega que no es urgente

Buenas tardes,

El muro lateral de las Atarazanas del Grao, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), recayente a la Plaza del Tribunal de las Aguas, se está desmoronando a pedazos. El ladrillo caravista se deshace, las humedades avanzan sin freno y la piedra enferma ante la mirada indiferente del consistorio a pesar de nuestras reiteradas denuncias.

La gravedad de la situación no es una exageración de nustra asociación. Ha quedado confirmada de forma oficial e institucional tras la última resolución de consideraciones, emitida el pasado 19 de junio de 2026, por el Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana. El análisis minucioso de este expediente saca a la luz el vergonzoso modus operandi del Ayuntamiento de Valencia a la hora de gestionar nuestro patrimonio cultural. 

El lienzo del muro exterior sur, el que recae de forma directa sobre la Plaza del Tribunal de las Aguas, presenta desde hace años unas patologías sumamente graves. No estamos hablando de una simple capa de suciedad superficial. Las fotografías actuales presentadas en el expediente del Síndic revelan un cuadro clínico alarmante: humedades severas por capilaridad, meteorización generalizada de los paramentos, pérdida absoluta del mortero de unión original y, lo más preocupante, el desprendimiento y la rotura geométrica progresiva del ladrillo caravista del muro. El monumento se está "pelando" vivo ante nuestros ojos por la falta de un mantenimiento elemental y preventivo.

Lo que verdaderamente enciende los ánimos de cualquier ciudadano concienciado es comprobar que este desmoronamiento no es un accidente imprevisto. El Ayuntamiento de Valencia sabe perfectamente lo que estaba ocurriendo desde hace años. A través de nuestras denuncias podemos reconstruir una línea de tiempo que evidencia cómo la maquinaria municipal estira los plazos para no hacer absolutamente nada.

Los antecedentes lejanos (2020-2021): El Síndic de Greuges ya tuvo que abrir expedientes de queja en los años 2020 (nº2001506) y 2021 (nº2103050) ante la proliferación de grafitis delictivos y el vergonzoso estacionamiento indebido de vehículos pesados pegados a las fachadas de este monumento protegido.

El primer reconocimiento oficial (4 de febrero de 2022): Hace más de cuatro años, el propio Servicio de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento reconoció formalmente por escrito que «en la fachada Sur se observa una ligera degradación del mortero en las juntas de ladrillo caravista», asegurando solemnemente que se procedería a «dar traslado a la Oficina Técnica». Decidió considerar que era "ligera" para restarle importancia y no actuart. Una frase que, como veremos, es el inicio del agujero negro burocrático.

Quince meses de silencio absoluto (Mayo de 2023): Ante la inactividad municipal, presentamos alegaciones urgentes el 18 de mayo de 2023. ¿Qué respondió el Consistorio? Emitió un informe idéntico en su espíritu dilatorio afirmando que «se da traslado a los Servicios Técnicos Municipales para que evalúen el estado del inmueble». Es decir, quince meses después, la solución volvía a ser "dar traslado" para "evaluar" lo que ya estaba evaluado. Absurdo.

La trampa de la aceptación institucional (Junio de 2023): El 6 de junio de 2023, el Síndic dictó una resolución exigiendo reparar y rehabilitar el muro. El Ayuntamiento, buscando salvar los muebles y calmar las aguas políticas, aprobó un decreto de la Primera Teniente de Alcalde el 23 de junio de 2023 donde ACEPTÓ de manera formal e inequívoca las recomendaciones del Alto Comisionado. Con esta firma, el Ayuntamiento cerró el expediente en falso, prometiendo unas obras que, evidentemente, jamás llegaron.

A fecha de hoy, en pleno año 2026, han transcurrido 35 meses enteros (casi tres años) desde aquella falsa promesa, y el Ayuntamiento de Valencia no ha ejecutado ni una sola obra material, ni ha redactado, licitado o presupuestado proyecto alguno para consolidar la pared de la Plaza del Tribunal de las Aguas.

Ante este clamoroso incumplimiento, nuestra asociación solicitó la reapertura del expediente. La contestación del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento de València, plasmada en el informe del 10 de junio de 2026, es un monumento al descaro administrativo que merece ser analizado detalladamente. El Ayuntamiento utiliza tres estrategias argumentativas que el propio Síndic ha terminado por tumbar:

1. La cortina de humo de los servicios mínimos

Para justificarse, el informe municipal alega que «a lo largo de estos años se ha actuado sobre este edificio mediante retiradas de grafitis, obras de reparación de humedades, tratamiento antipalomas y otras actuaciones necesarias de conservación».

Esto vendría a ser una auténtica falacia de distracción, ya que el asunto ÚNICO de la reapertura del expte. era el muro. Nada más. Además, limpiar una pintada o poner pinchos para que no se posen las palomas son labores cotidianas de mantenimiento urbano básico que se deberían llevar a cabo sin que hubiera queja o denunciar. Equiparar la retirada de un grafiti con una restauración científica de un muro de ladrillo que se está disgregando es un insulto a la inteligencia de los valencianos y un burdo intento de maquillar una parálisis gestora alarmante.

2. Una asombrosa confesión de culpa: el ladrillo es "de mala calidad"

El texto redactado por los propios técnicos municipales contiene una declaración que roza el surrealismo técnico. El informe reconoce literalmente que:

«El mortero existente y la mala calidad de los ladrillos cerámicos son los que han generado los puntos más débiles en el lienzo del muro recayente a la Plaza del Tribunal de las Aguas, provocando las patologías indicadas...»

El Ayuntamiento confiesa de manera oficial que el monumento está construido o reparado estructuralmente con materiales deficientes que provocan su degradación acelerada. Pero lo verdaderamente escandaloso viene inmediatamente después, cuando afirman que, como la patología «no responde a un tema estructural ni a una actuación urgente», los trabajos quedan relegados «a la espera de la necesaria disponibilidad presupuestaria».

Cualquier estudiante de arquitectura sabe que si tienes un muro histórico con ladrillos de mala calidad expuestos a la meteorización y a la humedad capilar marina, el daño avanza de forma geométrica. Sostener que no hay urgencia y que hay que esperar a que el muro sufra un colapso estructural irreversible o un desplome completo para intervenir es una absoluta aberración técnica y una violación flagrante de los principios más elementales de la conservación preventiva arquitectónica y más aún de un BIC.

3. La falacia presupuestaria frente a las cuentas millonarias

La tercera gran excusa del consistorio es escudarse en «lo limitado del presupuesto asignado». Esta falacia es muy fácil de desmontar, aportando un dato incontestable: el Ayuntamiento de Valencia maneja actualmente un presupuesto consolidado que supera los 1.415 millones de euros.

Alegar que "no hay dinero en caja" para consolidar el muro exterior de un Bien de Interés Cultural protegido por las leyes patrimoniales autonómicas, mientras se financian con alegría gastos superfluos, campañas publicitarias o partidas discrecionales, constituye una desviación de poder moral y una vulneración consciente de la normativa. El artículo 18 de la Ley 4/1998 de Patrimonio Cultural Valenciano establece que el deber de conservación de un BIC es una obligación legal imperativa y reglada (un deber de resultado), no una opción voluntaria supeditada a si al concejal o al servicio municipal de turno "le sobra o no dinero" en su presupuesto ordinario.

Hartos de que el Ayuntamiento intente reiniciar constantemente el bucle burocrático respondiendo en pleno 2026 que «procederá a contactar con empresas especializadas (...) con el objeto de contratar un proyecto» (exactamente la misma cantinela que empleaban en 2023), el Síndic de Greuges ha dicho basta.

En las Conclusiones de la investigación el veredicto del Síndic es inapelable y tumba la endeble y lamentable defensa municipal:

«El Ayuntamiento de Valencia no ha realizado ninguna actuación en cumplimiento de la anterior Resolución de consideraciones de fecha 6/6/2023».

El Síndic afea de forma contundente que la entidad local reconozca formalmente el daño del muro y la necesidad de intervenir, pero prolongue la espoliación pasiva del edificio al negarse en redondo a establecer fechas: «no se sabe cuándo se ejecutarán dichas obras, ya que no se ha adoptado ningún compromiso temporal para ello».

Por ello, en las "Consideraciones a la Administración", la Sindicatura ha elevado un requerimiento taxativo exigiendo que se ejecuten, «lo antes posible», las obras de consolidación y reparación del lienzo sur. Y lo que es más importante: le recuerda al Ayuntamiento de València que tiene el plazo máximo e improrrogable de UN MES para enviar un informe oficial en el que detalle si acepta la resolución y qué medidas concretas, con plazos y partidas económicas reales, va a adoptar para que los andamios entren de una vez por todas en las Atarazanas.

Este recorrido por la desidia administrativa termina con una advertencia sumamente seria. Hemos dejado muy claro en el expediente que el tiempo de las buenas palabras y las cartas de recomendación ha llegado a su fin. Si el lienzo de la Plaza del Tribunal de las Aguas sufre un desprendimiento mayor o un daño irreversible por culpa de esos "ladrillos de mala calidad" que el propio Consistorio confiesa ignorar, la vía civil y penal se activará de inmediato.

La entidad ciudadana ha advertido formalmente que interpondrá una denuncia directa ante la Fiscalía de Medio Ambiente y Patrimonio Histórico, utilizando todo el historial de este expediente como la prueba documental irrefutable de que las autoridades locales eran plenamente conscientes del peligro y decidieron omitir su deber legal de conservación (artículos 323 y 404 del Código Penal), con excusas contrarias a la legislación vigente.

Y este aviso no es un farol. Nuestra paciencia se ha agotado. En las oficinas de la concejalía de Patrimonio resuena con fuerza el nombre de la Alquería de Volante, un valioso inmueble local que actualmente se encuentra bajo una investigación penal formal por parte de la Fiscalía debido, precisamente, al abandono institucional crónico, la falta de mantenimiento y la firma de informes dilatorios idénticos al que hoy sufre el muro de las Atarazanas del Grao. Los técnicos y responsables políticos que firman estos documentos deben saber que la laxitud burocrática ante la ruina del patrimonio común puede terminar acarreando inhabilitaciones y responsabilidades penales muy serias.

Las Atarazanas del Grao sobrevivieron a todo tipo de usos inadecuados y cambios drásticos, pero hoy corren el riesgo de sucumbir ante el peor enemigo de la historia: la dejadez de una administración que prefiere esconderse tras un laberinto de ventanillas y expedientes mal titulados antes que destinar una mínima fracción de sus 1.415 millones de euros a salvar un muro que se desmorona a pedazos.

Las Atarazanas no son ni propiedad exclusiva, ni un juguete del Ayuntamiento de Valencia; son el testimonio de nuestros antepasados y el legado de nuestros hijos. Esperamos que el Ayuntamiento despierte de su letargo burocrático e intervenga de forma urgente en esta joya del gótico civil valenciano. El tiempo apremia.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

miércoles

El Síndic de Greuges saca los colores al Ayuntamiento: ocho años de promesas rotas y mentiras burocráticas que desprotegen el patrimonio en Fallas

Buenas tardes,

Ayer nos llegaron las séptimas recomendaciones del Síndic de Greuges, dirigidas al Ayuntamiento de Valencia por lo que ha vuelto a suceder durante las Fallas de 2026. El documento es un auténtico bofetón sin paliativos a la desfachatez, la soberbia y la inacción crónica del Ayuntamiento de Valencia durante las fiestas. El defensor del pueblo valenciano ha dictado un veredicto definitivo que viene a refrendar, punto por punto, lo que nuestra asociación lleva denunciando a voz en grito: que el Consistorio sufre una patología administrativa sistémica y que utiliza la mentira, el escapismo burocrático e incluso planos de años anteriores para tapar su absoluta dejación de funciones. Así que hoy vamos a desvestir la hipocresía municipal y a poner nombres y apellidos a un escándalo institucional que ya no se puede ocultar bajo el manto de la fiesta.

Lo que el Síndic ha destapado en este expediente no es un desliz de este año. Es la constatación de una burla continuada a la ciudadanía. En las páginas del informe del Síndic se detalla una cronología del cinismo que da auténtica vergüenza ajena. La primera vez que acudimos al defensor del pueblo por los atropellos contra nuestros Bienes de Interés Cultural (BIC) y Bienes de Relevancia Local (BRL) en Fallas fue el 22 de marzo de 2018. Hace más de ocho años.

Desde entonces, el Ayuntamiento ha perfeccionado un modus operandi más falso que una moneda de tres euros: cuando les llega la reprimenda del Síndic, agachan la cabeza, firman la "aceptación formal" de las recomendaciones, se hacen la foto políticamente correcta y prometen que el año que viene el Bando Fallero será un escudo infranqueable. Pero cuando llega el siguiente marzo, vuelven a dejar Ciutat Vella a los pies de los caballos. Podéis comprobar la vergonzosa lista de expedientes acumulados que el propio Síndicsaca a relucir en sus conclusiones:

- Fallas 2018 (Queja 1800742): Recomendación emitida el 13/06/2018. El Ayuntamiento dice que sí a todo.

- Fallas 2019 (Queja 1900950): Los mismos abusos. Nueva resolución el 02/07/2019. El Ayuntamiento vuelve a decir que sí.

- Fallas 2022 (Queja 2200950): Tras la pandemia, volvemos a las andadas. Resolución el 30/06/2022. Otra aceptación de cara a la galería.

- Fallas 2023 (Queja 2300995), 2024 (Queja 2401197) y 2025 (Queja 2501208): Tres años más de resoluciones calcadas donde el Consistorio jura enmendarse y al final, sigue el mismo camino que en años anteriores.

Y llegamos a las Fallas de 2026. ¿Y qué nos encontramos? Que las "promesas de mejora" de 2025 eran una burda mentira. Ante la reincidencia dolosa, el Síndic se ha visto obligado a reabrir el expediente y sentenciar de forma inapelable que, a pesar de sus firmas solemnes, “el Ayuntamiento de Valencia sigue sin adoptar medidas efectivas para garantizar el respeto de las distancias de protección previstas legalmente”. Basta ya de intentar tomarnos el pelo.

En mayo de 2026, el Servicio de Fiestas y Tradiciones, bajo la firma de su Jefa de Servicio, remitió un informe al Síndic intentando desacreditar nuestras denuncias fácticas. Un documento plagado de evasivas que da muestras de una alarmante incompetencia técnica o, peor aún, de una presunta e intencionada mala fe institucional. Pero en nuestra réplica del 3 de junio los desarmamos por completo. Vamos a dar un paseo por los seis puntos clave de este año para que veáis cómo se intentaron escaquear y cómo los hemos acorralado.

1. La Real Basílica de la Virgen y el "milagro" de la ceguera municipal

Es uno de los episodios más sangrantes. Denunciamos que en las Fallas de 2026 se volvió a adosar una inmensa estructura metálica temporal directamente contra la fachada de la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados (BIC), omitiendo por completo los neoprenos, almohadillados y protectores que evitan que el hierro triture por rozamiento o vibración la sillería histórica. Recordamos en nuestra queja que en el zócalo hay seis inscripciones romanas de los siglos II y III d.C. que sufrieron el depósito indiscriminado de objetos.

¿Qué respondió el Ayuntamiento? De risa: afirmaron textualmente que este Servicio “no sabe a ciencia cierta a qué estructura metálica hace referencia el Sr. Guardeño”. Hay que tener la cara de cemento armado para decir esto. En nuestro dossier adjuntamos fotografías nítidas en las que se podía ver perfectamente. Que un departamento municipal alegue ignorancia ante pruebas gráficas incontestables integradas en el expediente es una dejación de funciones y un insulto a la inteligencia del ciudadano. Además, intentaron desviar la atención diciendo que la Comisión de Patrimonio avala el anclaje de los tapices tradicionales. No intenten tomarnos por tontos: no denunciamos el tapiz litúrgico, denunciamos el armazón metálico desnudo de las Fallas de 2026 que vuestro servicio dejó montar sin medidas de seguridad, provocando una regresión intolerable respecto a los protocolos que ya dábamos por consolidados hace una década.


2. Regreso al futuro en La Beneficència: el truco de los planos viejos

Este punto es el ejemplo perfecto de cómo opera el "cartonaje burocrático" municipal. Denunciamos que la carpa de la Falla Marqués de Caro-Doctor Chiarri se plantó pegada materialmente a la fachada del Museu de Prehistòria i de les Cultures (La Beneficència), un BIC protegido por el artículo 38.e de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV).

El Ayuntamiento sacó pecho en su informe alegando que, según las comprobaciones de la Policía Local y los datos virtuales de su "Geoportal", la carpa cumplía las distancias, adjuntando un plano técnico para demostrarlo. Pero claro, en nuestra asociación nos leemos hasta la última línea de los anexos. ¿Y qué descubrimos? Que el plano técnico que el Ayuntamiento aportaba para justificar la legalidad de las Fallas de 2026 correspondía a un proyecto redactado en junio de 2021 y con secciones de febrero de 2025, firmado por un ingeniero.

El Consistorio pretendió desmentir una infracción física cometida sobre el suelo en 2026 oponiendo un plano de papel archivado del año anterior. Con este fallo instrumental, el Ayuntamiento confiesa implícitamente que concede las licencias en masa desde los despachos y que carece de un servicio de inspección contemporáneo capaz de pisar el asfalto para verificar si lo que los falleros montan coincide con la realidad de la calle. El Geoportal es una herramienta virtual e informativa, señores, pero no sustituye la potestad de comprobar físicamente la vía pública. Y las fotos que enviamos no dejan lugar a dudas.


3. Plaza del Mercado y la Lonja de la Seda: "Vaya usted a medir con la cinta"

Lo ocurrido en el entorno de la Lonja de la Seda (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) y el Mercat Central roza el surrealismo jurídico. Denunciamos la instalación de puestos de venta ambulante, chiringuitos de "tardeo" y vallas publicitarias estridendtes que superaban con creces los 3 metros de altura máxima permitida por el Plan Especial de Protección (PEP) de Ciutat Vella, destrozando la armonía paisajística de nuestros monumentos más insignes.

La respuesta escrita del Ayuntamiento no tiene desperdicio: afirman que si la asociación constató que los puestos superaban los 3 metros, “se debería haber efectuado la denuncia pertinente para que la policía local hubiera acudido in situ a efectuar la medición”.

¿Pero de verdad no se les cae la cara de vergüenza? Están pretendiendo trasladar el deber in vigilando, que es una competencia exclusiva, obligatoria e irrenunciable de la Administración según el artículo 12 de la Ley 40/2015, sobre los hombros de los vecinos y de las asociaciones culturales. Acaso tendremos que ir en mitad de la noche festiva, entre aglomeraciones, provistos de una cinta métrica o un medidor láser para llamar a la Policía Local porque los técnicos de Urbanismo y Fiestas no hacen su trabajo.

Mientras tanto, la doble vara de medir del Consistorio es indignante: al pequeño comercio local permanente de Ciutat Vella se le somete a una persecución punitiva implacable durante todo el año, multándoles por el milímetro de un letrero o el color de una lona aplicando a rajatabla el PEP. Sin embargo, al llegar la semana fallera la Administración suspende de facto la legalidad urbanística y permite la estética poligonera e industrial de puestos mercantilistas que destrozan el paisaje histórico. Un agravio comparativo intolerable.


4. Plaza Ciudad de Brujas: la impunidad mercantilista y el Palacio de los Eixarchs

Siguiendo nuestro paseo por la desvergüenza, llegamos a la Plaza Ciudad de Brujas. El Ayuntamiento prohibió eventos similares en la Plaza del Mercat y del Doctor Collado alegando la necesaria protección monumental, pero en Ciudad de Brujas, rodeada por dos BIC como el Mercat Central y los Santos Juanes, autorizó un tardeo-verbena de explotación mercantilista salvaje.

El resultado: macrobotellones, montañas de basura y las calles colindantes (Vieja de la Paja, Llutxent o el jardín de Parcent) convertidas en auténticos inodoros públicos sobre los muros y las sillerías históricas. Y para rematar el despropósito, permitieron montar un escenario adosado al Palacio de los Eixarchs (Bien de Relevancia Local) y atornillar un cuadro de enganche eléctrico (caja de luz) directamente sobre la fachada protegida, tapizándolo además con lonas publicitarias y trastos. ¿La respuesta del Servicio de Fiestas? "Hemos enviado las fotos (estas si que las han visto, pero las de la Basílica no, claro) al Servicio de Procedimiento Sancionador". Se limitan a actuar como una ventanilla de reenvío de papeles para diluir su responsabilidad, olvidando el Principio de Unidad de la Administración.


5. Monumentos bajo el fuego y letrinas toleradas

Para los daños físicos irreversibles (quemaduras y paramentos calcinados) en las columnas de los jardines del Antiguo Hospital General (BIC), el Ayuntamiento dice que "es cosa de incivismo ciudadano y competencia de la Policía Local". Miren, el uso de fuegos artificiales y petardos indiscriminados en ese espacio protegido contraviene las normas mínimas de custodia. Estos actos tienen la consideración de delitos contra el patrimonio histórico bajo el artículo 323 del Código Penal, y la pasividad municipal los convierte en cooperadores necesarios por una reincidente culpa in vigilando. Se conoce el problema desde hace años, pero no se actúa.

Nuestra asociación ha tenido que recordarles a nuestro consistorio una lección básica de Derecho Constitucional y Administrativo que parecen haber olvidado en los despachos de la plaza del Ayuntamiento: el Bando de Fallas se encuentra supeditado al Principio de Jerarquía Normativa (Art. 9.3 de la Constitución Española). Un bando o una autorización provisional jamás puede eximir del cumplimiento de leyes de rango superior como la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano o el Plan Especial de Protección (PEP) de Ciutat Vella. Incluir un párrafo tipo en las licencias recordando la ley no sirve de nada si luego renuncias a vigilar su cumplimiento en el suelo.

Harto de este juego de trileros en el que el departamento gestor de la fiesta tira balones fuera y fragmenta las competencias para que no se vea el bosque, el Síndic de Greuges ha dicho "basta" y ha emitido una Recomendación contundente y un ultimátum inapelable: exige al Ayuntamiento de Valencia que adopte medidas reales, efectivas y tangibles de vigilancia y control para prevenir y sancionar estos comportamientos de cara al futuro inmediato.

"... en cumplimiento de las Resoluciones de consideraciones emitidas por esta institución con fechas 13/6/2018, 2/7/2019, 30/6/2022, 17/5/2023, 29/4/2024 y 9/5/2025, y a la vista los reiterados incumplimientos que se siguen produciendo todos los años desde las Fallas de 2018, respecto a la colocación de distintos elementos y la realización de actividades sin respetar la distancia de protección de los inmuebles que integran el patrimonio cultural valenciano, se adopten medidas más efectivas y reales de vigilancia y control para prevenir y, en su caso, sancionar dichos comportamientos".

La ley del Síndic es clara: el Ayuntamiento dispone ahora de un plazo máximo e improrrogable de un mes para remitir un informe donde manifieste si acepta o no estas consideraciones. Si las acepta, tendrá que detallar qué medidas físicas va a implantar (como el vallado efectivo de los perímetros BIC del Hospital General, la prohibición de carpas adosadas a fachadas monumentales y la presencia policial activa). Y si no las acepta, tendrá que justificarse públicamente ante toda la ciudadanía y las Cortes Valencianas.

Al Ayuntamiento se le ha acabado el tiempo de esconderse detrás de planos antiguos, ceguera crónica y las respuestas evasivas. Las Fallas son una fiesta maravillosa y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, pero sólo tienen sentido si se respeta y dignifica el escenario monumental que las acoge y a los vecinos que habitan los barrios. No vamos a dar ni un paso atrás en la defensa de nuestro patrimonio cultural y nuestra historia.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

martes

La alquería de Serra en la UVI: El demoledor informe que acorrala al Ayuntamiento de Valencia

Buenas tardes,

Como bien sabéis a través de las constantes denuncias que realizamos desde la asociación, la alquería de Serra (BRL) lleva trece años sumido en un bucle de expedientes amontonados y pasividad administrativa. Sin embargo, la reciente publicación de la décima recomendación del Síndic de Greuges ha provocado un movimiento sísmico en los despachos del consistorio. El Ayuntamiento de Valencia se ha visto obligado a emitir un informe técnico trascendental, fechado el 10 de junio de 2026 por el Servicio de Disciplina Urbanística que por fin desvela de manera oficial el lamentable y pésimo estado en el que se encuentra el interior del monumento.

Y para entender la importancia de lo que los técnicos municipales acaban de plasmar sobre el papel, es obligatorio hacer memoria. La queja que ha motivado este documento (la número 2601340, que supuso la reapertura de un expediente del año 2024) ha llevado al Síndic de Greuges, harto de comprobar cómo las denuncias formuladas desde aquella lejana víspera de Navidad del 24 de diciembre de 2013 caían en saco roto, a emitir un claro y contundente recordatorio al Ayuntamiento, afeando que se hubieran ignorado sistemáticamente sus nueve recomendaciones anteriores dictadas entre los años 2015 y 2024.

Acorralados por esta décima resolución del defensor del pueblo y el temor de una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Valencia, como ha ocurrido con la alquería de Volante, los técnicos de la Oficina Técnica de Control de la Conservación de la Edificación organizaron una visita de inspección de urgencia el pasado 25 de mayo de 2026, acudiendo al inmueble con el respaldo de los representantes de la propiedad, operarios de la contrata municipal de obras CADERSA y varias patrullas de la Policía Local, dado que la alquería se encuentra ilegalmente ocupada. Tras una mediación con los agentes, los okupas permitieron voluntariamente el acceso de los inspectores, dando pie al informe técnico del 9 de junio de 2026 que nos ha llegado.

Cuando los técnicos municipales lograron cruzar por fin el umbral de la edificación principal de la alquería, se toparon con un escenario desolador que confirma, palabra por palabra, las denuncias que venimos haciendo desde hace más de una década. El informe describe una auténtica boca de lobo: el edificio carece por completo de luz artificial, obligando a realizar la inspección en la penumbra.

Y en medio de esa oscuridad, los técnicos constataron una realidad alarmante. Se intuyó el pésimo y deficiente estado de conservación del forjado de una de las crujías estructurales, compuesto por viguetas de madera tradicionales y revoltón cerámico, que da forma al techo de la planta baja.

Lo más grave de la inspección es la gran confesión que realiza el propio Ayuntamiento de Valencia: esa crujía dañada se encuentra sostenida de manera provisional mediante una "solución precaria y con bastante antigüedad" de apuntalamiento puntual, sin determinar los años que lleva eso allí.

Esta revelación es estremecedora: el consistorio certifica ahora que el esqueleto de este BRL lleva años manteniéndose en pie de milagro gracias a unos puntales viejos y provisionales que nadie se había preocupado de supervisar o sustituir por una consolidación real. Y esto es grave.

El avance de la ruina es de tal calibre que la inspección tuvo que detenerse por motivos de seguridad. El informe admite abiertamente que, debido al mal estado de la escalera de acceso al primer piso, a la nula iluminación y al "aspecto inseguro" del mencionado forjado, los técnicos no pudieron acceder a la planta superior para analizar su composición con claridad. La planta noble del edificio es hoy una zona prohibida por riesgo inminente de derrumbe. Desde la distancia, sólo alcanzaron a observar un entramado intermedio de madera sobre el que se apoya un cañizo viejo del que apenas quedan visibles unos pocos restos del yeso que originalmente lo revestía por la parte inferior.

Esta falta de seguridad provocó un inevitable efecto dominó: al no poder pisar el primer piso, los técnicos tampoco pudieron analizar minuciosamente el estado del forjado de madera de la cubierta exterior. El informe reconoce con resignación que el tejado se encuentra a una altura considerable y que únicamente pudo vislumbrarse algún tramo suelto "a través de los huecos y boquetes del cañizo intermedio". Una preocupante manera de evaluar un monumento: adivinar el estado del tejado mirando de reojo a través de los agujeros de un techo que se cae a pedazos.

Si el interior de la edificación principal estremece, el entorno exterior ratifica la pérdida paulatina de los elementos que configuran este Espacio Etnológico de Interés Local. Las fachadas de la alquería se observan aparentemente estables, pero aparecen completamente llenas de pintadas y grafitis delictivos, afectando tanto al bloque principal como a la edificación anexa contigua a la entrada, a la cual tampoco se pudo acceder.

El punto más dramático del exterior se localiza en el patio trasero, el antiguo corazón agrícola de la finca. El informe técnico corrobora de manera oficial lo que ya sabíamos: el muro de cerramiento histórico se ha desmoronado en un tramo considerable junto al camino lateral derecho. Para camuflar este derrumbe, se constata que en el interior se ha levantado de manera muy rudimentaria un cierre paralelo formado por paneles de chapa con pilares de hormigón, una solución que agrede visualmente al monumento.

El resto del patio trasero es descrito en el informe como una auténtica selva impenetrable:

- Se encuentra totalmente repleto de una densa vegetación perimetral que tapa los posibles restos de construcciones históricas que debieron existir en su día asociadas a la alquería.

- Está colmatado por una ingente cantidad de basuras, escombros y enseres abandonados.

- Presenta una cobertura inestable que coincide con la salida de la alquería hacia el patio, de construcción muy posterior, cuyos elementos se encuentran actualmente a medio desmontar.

A pesar de la gravedad de los daños descritos, este informe del 10 de junio de 2026 representa un triunfo histórico para la defensa del patrimonio valenciano, ya que introduce tres consecuencias jurídicas y administrativas de un valor incalculable que desarmar las excusas que el Ayuntamiento de Valencia lleva años utilizando para dar por atendidas nuestras quejas y denuncias:

1. El desalojo forzoso por motivos de seguridad

Hasta la fecha, la presencia de ocupantes ilegales servía como el escudo burocrático perfecto para dilatar cualquier intervención. Sin embargo, al certificar los técnicos que los forjados son inestables, el consistorio introduce una observación determinante: por estrictos motivos de seguridad, "se considera imprescindible evitar la permanencia de éstas personas en el mismo durante las obras". Al existir un riesgo real para las vidas humanas, la administración está facultada (y obligada) a decretar el desalojo inmediato por la vía de la urgencia urbanística que marca el artículo 189 de la LOTUP. Y esto ya lo hizo en la casas de titularidad privada que forman parte de la alquería dels Moros, cuando en agosto de 2018 se vino abajo la casa nº2.

2. No se admiten parches cosméticos

El informe recuerda que la ficha de protección del inmueble (EPA_SUR_14.02 del Catálogo Estructural) exige obligatoriamente la redacción de un Proyecto de Restauración y un estudio arqueológico para cualquier intervención definitiva. Por ello, aclara que las medidas urgentes dictadas ahora son exclusivamente precautorias de seguridad, impidiendo que la propiedad pretenda cerrar el expediente de mala fe colocando un simple parche de cemento.

3. La cuenta atrás de la Ejecución Subsidiaria

El Servicio de Disciplina Urbanística acepta formalmente la recomendación del Síndic y otorga un plazo estimado de 2 meses a la propiedad para ejecutar de forma obligatoria un paquete de medidas de seguridad urgentes,.

Las actuaciones que se exigen de inmediato son muy claras:

1. Desbroce del terreno para acceder perimetralmente al muro del patio trasero y analizar su estado.

2. Apuntalamiento urgente de los elementos inestables de los cuerpos protegidos, especialmente en la planta baja.

3. Demolición de la construcción inestable exterior por ser de época muy posterior al conjunto histórico.

4. Retirada de enseres y basuras acumuladas en el patio de acceso y en el patio interior.

5. Retirada de la malla deteriorada y de la valla metálica adosada al tramo del muro colapsado.

6. Protección exterior del muro dañado mediante un cerramiento metálico o, si está demolido del todo, mediante un muro provisional de bloques de hormigón.

7. Revisión del cerramiento de paneles de chapa del patio interior.

8. Colocación de lámina geotextil de protección y afianzamiento con mortero endurecedor en los puntos donde el muro haya perdido su coronación.

9. Desmontaje y custodia de los materiales del cobertizo situado sobre la salida al patio.

10. Reposición de elementos deteriorados del tejado y retirada de añadidos sueltos.

11. Instalación de bastidores con tela metálica tipo gallinero en el interior de todos los huecos de las fachadas para evitar el vandalismo.

El documento concluye con una advertencia vinculante: si la propiedad no ejecuta voluntariamente estas obras en el plazo establecido de 60 días, el Ayuntamiento de Valencia procederá de forma inmediata a la ejecución subsidiaria, encargando los trabajos a las empresas contratistas municipales (CADERSA) bajo presupuesto institucional.

La publicación de este informe demuestra que la constancia de la sociedad civil y las denuncias incansables dan sus frutos, obligando a la administración a asumir sus responsabilidades. El "Récord de la Vergüenza" de las diez recomendaciones del Síndic de Greuges ha puesto por fin un temporizador real sobre la mesa del equipo de gobierno local.

El plazo de dos meses ha comenzado a correr tras la firma del documento el 10 de junio de 2026, lo que sitúa la fecha límite a mediados de agosto de este mismo año. Desde aquí os animamos a permanecer muy atentos y a vigilar de cerca el destino de este rincón tan querido de nuestra huerta. Si al vencer el plazo las obras de consolidación no han comenzado de manera subsidiaria por parte del consistorio, la siguiente parada de este viaje ya no serán las cartas de queja administrativa, sino una denuncia formal ante la Fiscalía Provincial de Valencia por un presunto delito de prevaricación por omisión en la custodia de nuestra historia, tal y como ha quedado patente tras trece años de denuncias y diez recomendaciones. No se tendrían que llegar a estos extremos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural valenciano.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

sábado

Denunciamos el absoluto abandono de la prensa de 1918 de la Aceitera Casanova

Buenos días,

Esta misma semana volvimos a pasar por la pequeña placeta peatonal situada en la parte posterior de la fachada de la antigua Aceitera Casanova, con frente recayente a la transitada Avenida del Puerto, número 193.

Allí, expuesta a la intemperie, a los pintamonas con sus tags y garabatos y a la más absoluta de las desidias institucionales, sobrevive a duras penas la antigua prensa de aceite de 1918. Una colosal pieza de ingeniería industrial de la fundición de hierro de Peregrín Bort que, en lugar de ser tratada como el hito cultural e histórico que es, ha sido degradada a la categoría de mobiliario urbano proscrito.

Desde nuestra asociación, hartos de promesas vacías, de buenas palabras y de expedientes que acaban perdidos en el laberinto de la burocracia municipal, hemos registrado un escrito de denuncia formal y solicitud de actuación urgente dirigido directamente a la Concejalía de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, a la Concejalía de Limpieza Urbana y a la propia Alcaldía-Presidencia del Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia.

Pero esta vez no se trata de una simple queja ciudadana. Se trata de un documento elaborado para desactivar el deporte favorito de los departamentos municipales: "pasarse la pelota" unos a otros para evitar intervenir. En este artículo os vamos a contar toda la verdad sobre el estado de esta joya industrial, los detalles técnicos del recurso legal que hemos interpuesto y los plazos improrrogables a los que hemos sometido al consistorio bajo la advertencia formal de acudir al Síndic de Greuges, o de tomar incluso otras acciones legales contra el Ayuntamiento de Valencia.

Para entender la profunda herida que este abandono inflige a la memoria colectiva de Valencia, es de justicia hacer memoria. Debemos remontarnos al año 2001. En aquel momento, los herederos de la familia Casanova realizaron un gesto de extraordinaria generosidad y civismo: donaron de manera completamente altruista al Ayuntamiento de Valencia la prensa hidráulica original de 1918 que había formado parte de las entrañas de su fábrica aceitera que hoy ocupa un supermercado, una viviendas y un párquing. El objetivo de esta donación era claro y vinculante: conservar la pieza in situ para recordar y homenajear la intensa actividad industrial, comercial y obrera que dio vida al edificio y a todo el sector de la Avenida del Puerto durante el siglo XX.

El Ayuntamiento aceptó la donación, instaló la prensa en la placeta trasera y se hizo la foto de rigor. Pero una vez que los flashes se apagaron, la prensa se marchó y las medallas políticas fueron colgadas, el monumento entró en una espiral de desatención crónica.

De hecho, en este mismo blog, ya en el lejano julio del año 2013, os mostrábamos la preocupante falta de mantenimiento que empezaba a sufrir la estructura. Han pasado trece años desde aquella publicación y la inacción municipal ha cronificado la degradación. No podemos decir que no estuvieran avisados. Nuestra asociación ha documentado y denunciado este vertedero visual de forma reiterada a lo largo del tiempo, con alertas públicas muy sonadas en nuestras redes sociales durante los años 2021, 2024 y 2025. Sin embargo, la respuesta del consistorio siempre ha sido el silencio o la inercia. Hoy, en pleno año 2026, la prensa ya no aguanta más.

Tras realizar una minuciosa inspección visual sobre el terreno esta misma semana, el panorama que nos hemos encontrado es desolador. La prensa muestra daños que van mucho más allá de la suciedad superficial; estamos ante alteraciones físico-químicas que ponen en peligro real la integridad del metal.

A continuación, desglosamos las principales patologías detectadas, las cuales han quedado plenamente incorporadas y referenciadas en el expediente administrativo que hemos remitido al Ayuntamiento:

1. Corrosión activa y descamación del hierro de fundición

El hierro de fundición es un soporte noble pero extremadamente sensible a la desprotección. Al eliminarse de forma natural o por desgaste las capas de imprimación y la pintura protectora original, el metal queda expuesto al oxígeno y a la humedad ambiental (especialmente alta en una ciudad marítima como Valencia). Esto ha desatado un proceso de oxidación generalizada. El travesaño superior de la prensa padece una descamación severa. El óxido está devorando la superficie, provocando la pérdida de sección material y amenazando la estabilidad a largo plazo de los monumentales pernos que estructuran la máquina.

2. Colonización por grafitis y tintas químicas agresivas

La totalidad de la superficie de la prensa hidráulica se ha convertido en un pizarra libre para el incivismo ante la absoluta falta de vigilancia y limpieza regular. No encontramos aquí arte urbano, sino meras pintadas vandálicas y tags superpuestos. La base inferior de la estructura, donde se asienta el monumento, presenta una agresión polícroma tremenda con sprays de color verde y amarillo fosforescente. Por su parte, el fuste cilíndrico central y las columnas de soporte lateral están completamente cubiertos de firmas realizadas con rotuladores permanentes y aerosoles negros, una realidad de degradación estética insostenible.

3. La anulación de la memoria: el desprecio a la placa conmemorativa

Para rematar el despropósito, la placa metálica de bronce que dota de sentido histórico, didáctico y jurídico a la donación del monumento se encuentra completamente sucia, oscurecida y rodeada de las citadas pintadas. Un elemento concebido para explicar al ciudadano qué hace esa prensa allí y quiénes fueron los Casanova está hoy anulado, invisibilizado por capas de desinterés municipal.

Cualquier entidad que trabaje en la defensa del patrimonio sabe perfectamente cómo se las gastan los servicios internos de los ayuntamientos. Si denuncias el mal estado de la prensa ante el Servicio de Limpieza, te dirán que al ser un elemento histórico debes acudir a Patrimonio Histórico. Si vas a Patrimonio, te responderán que ellos solo dictan las directrices pero que el mantenimiento ordinario del espacio público es de Limpieza o de la Junta de Distrito correspondiente, tal y como nos ha pasado durante tres años con el antiguo depósito de Gas Lebon. Mientras tanto, el tiempo pasa, los expedientes se archivan por "falta de competencia" y el bien se sigue deteriorando.

Para acabar con este bucle infinito, el escrito de denuncia se fundamenta en un marco normativo de obligado cumplimiento que elimina cualquier posibilidad de parálisis:

El escudo del Artículo 14.1 de la Ley 40/2015 (Régimen Jurídico del Sector Público): Este artículo establece de manera imperativa que si un órgano administrativo recibe un escrito y se estima incompetente para resolverlo, está obligado a remitir directamente y de oficio las actuaciones al órgano que considere competente de su misma Administración, teniendo además que notificar esta circunstancia al interesado. Se acabó el truco de archivar la denuncia; están obligados por ley a coordinarse internamente y esperamos que lo hagan de buenas a primera.

El deber del Artículo 4 de la Ley 4/1998 de Patrimonio Cultural Valenciano: Recordamos al Ayuntamiento que las corporaciones locales tienen la obligación legal explícita de velar por la integridad, conservación y salvaguarda de todos los bienes de valor histórico, artístico e industrial de su término municipal. La desatención prolongada de un bien municipal es una flagrante dejación de funciones.

La Ordenanza Municipal de Limpieza Urbana: Que obliga al propio consistorio a actuar de manera subsidiaria e inmediata ante los daños estéticos (pintadas) causados en elementos situados dentro del dominio público.

Nuestra denuncia no es un ruego benévolo; es una exigencia fundamentada que activa los plazos estrictos de la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común. En el cuerpo del escrito remitido hemos introducido dos requerimientos con fechas de caducidad muy claras:

Plazo de 10 días hábiles: Exigimos que, en cumplimiento de los principios de transparencia y buena administración, el Ayuntamiento nos comunique de forma expresa el número de expediente asignado, el acuse de recibo y el servicio técnico que asume la competencia del caso. Una cuestión que suele obviar cuando no le interesa contestar.

Plazo máximo de 3 meses: Basándonos en el artículo 21.3 de la Ley 39/2015, la administración tiene un máximo de tres meses para dictar una resolución expresa y notificarnos las medidas materiales que va a adoptar para restaurar la prensa.

¿Y si el Ayuntamiento opta por el silencio administrativo? Ahí es donde hemos dejado muy claro que, si transcurren estos tres meses sin recibir respuesta o sin que se inicien los trabajos sobre el terreno, nuestra asociación interpondrá de manera inmediata una queja formal ante el Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana (amparándonos en la Ley 2/2021 de la Generalitat) por dilación indebida y desatención de las obligaciones del patrimonio. La apertura de una investigación por parte del Síndic forzaría al consistorio a dar explicaciones públicas, un escenario más de descrédito institucional que volvería a poner en entredicho la capacidad del actual equipo de gobierno municipal.

En los puntos del SOLICITA de nuestra denuncia hemos dejado claro que no admitiremos que un operario municipal acuda con una brocha gorda y pintura gris a tapar las pintadas, destrozando aún más la pátina del hierro de 1918. Exigimos una intervención urgente, integral y científica:

Limpieza técnica no abrasiva para la eliminación controlada de los grafitis mediante métodos químicos o mecánicos respetuosos que no desgasten las marcas de fundición originales de la prensa.

Tratamiento químico de pasivación del óxido profundo para detener la corrosión interna que sufre el travesaño superior.

Aplicación de imprimación antioxidante y acabado final anti-graffiti, un barniz especial hidrófugo que impedirá que las futuras pintadas agarren en el poroso hierro, permitiendo limpiarlas en el futuro de forma rápida y económica solo con agua caliente a presión.

Inclusión del monumento en los inventarios y circuitos ordinarios de mantenimiento y limpieza del mobiliario histórico-artístico de Valencia.

Parece que para las instituciones públicas sólo merece inversión y cuidado aquel patrimonio monumental, eclesiástico o señorial que sale en las postales turísticas de la ciudad. Sin embargo, el patrimonio industrial, el que habla del trabajo de nuestros padres y de nuestros abuelos, del crecimiento de los barrios obreros como el Ayora, Marítim o el Grao y de la Valencia que se modernizó a golpe de fábrica, siempre es tratado como un patrimonio de tercera clase, un estorbo de metal que se deja oxidar en las esquinas.

Desde nuestra asociación no vamos a tolerar que se ningunee la memoria de la Aceitera Casanova ni la generosidad de la familia que confió en este Ayuntamiento. Las cartas están sobre la mesa, las leyes invocadas y los plazos corriendo. Os mantendremos puntualmente informados de cada paso administrativo que dé este expediente.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

martes

El esperpéntico sinfín del depósito de Gas Lebon de Valencia

Buenas tardes,

Nuestros lectores saben de sobra que el patrimonio industrial de nuestra ciudad es uno de los terrenos donde la desidia y el abandono institucional campa más a sus anchas. No les interesa, porque no da votos ni titulares en los medios de comunicación. Aunque en este caso sí que los da, pero profundamente negativos.

Hoy os traemos una actualización de la retirada de pintadas del antiguo depósito de Gas Lebon (BRL), con una parte positiva al comprobar que las cosas se mueven tras años de denuncia, pero también de profunda indignación ante el kafkiano funcionamiento de la maquinaria municipal.

Tras años de lucha, de fotos denunciando las pintadas delictivas y de escritos incansables desde nuestra asociación, hemos recibido el último informe oficial remitido al Síndic de Greuges, con los posicionamientos de los distintos servicios municipales implicados.

A continuación, queremos desgranar lo que está pasando porque lo que dice este informe no tiene desperdicio. Es un ejemplo de manual de cómo la burocracia puede llegar a ahogar la lógica más elemental.

Empecemos por lo positivo, porque también nos gusta reconocer cuando se da un paso en la dirección correcta. Si pasáis estos días junto al depósito, notaréis un cambio importante. El informe oficial de fecha de 4 de junio de 2026 nos ha confirmado lo que ya veníamos observando sobre el terreno: las tareas de limpieza han comenzado y lo hemos comprobado in situ.

El Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico constató en una visita de inspección que el Servicio de Limpieza y Recogida de Residuos ha iniciado por fin el decapado de los grafitis. No estamos hablando de un simple manguerazo de agua a presión que pueda dañar el metal, sino de una operación seria utilizando productos diluyentes específicos que han sido previamente convenidos y autorizados por los técnicos de Patrimonio Histórico. Además, el compromiso del Ayuntamiento es que, una vez concluya este laborioso proceso de limpieza profunda, se aplicará una capa protectora con pintura antigrafitis para intentar blindar la superficie metálica.

Hasta aquí, las buenas noticias. El problema surge cuando pasamos de la limpieza puramente reactiva a las medidas de prevención a medio y largo plazo. Como os podéis imaginar, limpiar el depósito es una solución efímera si dejamos la estructura totalmente desprotegida a pie de calle. En pocas semanas, los delincuentes pintamonas volverán a hacer de las suyas y el dinero invertido en el decapado se habrá ido directamente por el sumidero.

Para evitar esto, el Síndic de Greuges exigió tres cosas fundamentales en sus recomendaciones: un cronograma de limpieza, un proyecto técnico de vallado perimetral y un plan de mantenimiento estructural y regular contra la oxidación que corroe el hierro del depósito. Y aquí es donde la administración local saca a relucir su peor cara: la de los compartimentos estancos y la elusión de responsabilidades.

Este sería el desfile de excusas varias ofrecidas por los diferentes servicios del Ayuntamiento de Valencia:

- El Servicio de Limpieza se lava las manos con respecto al vallado y la oxidación. Argumenta que el actual contrato de limpieza de grafitis (el famoso Lote 4) se adjudicó a una empresa que no dispone de los medios materiales ni humanos para estos cometidos patrimoniales. Además, advierte que poner una valla permanente podría suponer "añadir elementos impropios" al BRL, algo que tendría que autorizar Patrimonio Histórico.

- El Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico se apresura a contestar que a ellos tampoco les corresponde mover un solo dedo para el vallado ni para la instalación de cámaras de videovigilancia. Textualmente afirman que "esta recomendación debe ser atendida directamente por el Servicio de Limpieza y Recogida de Residuos, así como por el Servicio de Servicios Centrales Técnicos". Tampoco consideran que sea su competencia el diseño de ese Plan de Actuación Único que tanto reclamamos.

- El Servicio de Arquitectura y Servicios Centrales Técnicos termina de cerrar el círculo del despropósito. En su contestación al informe, afirma sin pestañear que el vallado del perímetro del antiguo depósito de Gas Lebon "no es competencia suya", escudándose en que la estructura "no forma parte del objeto del contrato de mantenimiento de edificios municipales". Y, para terminar de pasarse la patata caliente, sugieren que la competencia podría ser del Servicio de Patrimonio Histórico o del Servicio de Patrimonio.

Es verdaderamente dantesco. Llevamos con este expediente dando tumbos desde las quejas de 2023 y 2025. ¿Cómo es posible que, a fecha de hoy, en pleno junio de 2026, los técnicos municipales de una de las capitales más importantes de España sigan discutiendo entre ellos sobre a quién le toca poner una valla para proteger un monumento protegido?

Al ver que ningún servicio quería asumir la responsabilidad del vallado, de las cámaras de seguridad ni del crucial plan contra la oxidación, la Oficina de Sugerencias, Quejas y Reclamaciones ha tenido que tomar una decisión que retrata perfectamente la parálisis procedimental que sufrimos.

A la vista de este festival de informes cruzados donde todo el mundo rechaza la competencia, la Oficina ha decidido acudir a una especie de "árbitro" interno. Así, con fecha de 1 de junio de 2026, ha solicitado formalmente a la Secretaría General de la Administración Municipal que proceda a determinar qué Servicio o Servicios resultan competentes de una vez por todas. Para ello, han tenido que desempolvar una atribución conferida por la Junta de Gobierno Local en una sesión celebrada... ¡el 27 de junio de 2014!

Como impulsores de estas quejas, considera absurdo que para instalar una valla protectora en torno a un Bien de Relevancia Local que se limpia con dinero público tengamos que abrir un proceso de resolución de controversias competenciales ante la Secretaría General. Esta forma de actuar es un insulto al sentido común y al principio de eficacia que debe regir a cualquier administración pública.

No queremos que este expediente se alargue otros 8 meses o un año mientras los papeles viajan de despacho en despacho para decidir quién se encarga de la vall. La oxidación no entiende de competencias, ni de pliegos de condiciones contractuales, ni de acuerdos de 2014. El óxido avanza cada día, bajo la lluvia y la humedad, debilitando una estructura de hierro que es insustituible.

Desde nuestra asociación hemos exigido que no se acepte este conflicto de competencias interno como una excusa para dilatar los plazos. Para los ciudadanos, el Ayuntamiento es una entidad única; sus problemas de organización interna y sus contratos de mantenimiento sectoriales no nos incumben ni pueden utilizarse para desproteger nuestro patrimonio cultural.

Hemos solicitado que sea la propia Alcaldía la que tome las riendas de forma unificada mediante un decreto de urgencia. Es hora de coordinar de verdad, de dejarse de informes de perfil y de blindar el Depósito de Gas Lebon antes de que las nuevas pintadas vuelvan a sepultar el metal decapado.

Os mantendremos puntualmente informados de la resolución de una queja que lleva enquistada demasiados años por la desidia municipal. El patrimonio cultural no es de los negociados ni de los servicios municipales: es de todos los valencianos.

Un saludo...
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