sábado
Denunciamos el absoluto abandono de la prensa de 1918 de la Aceitera Casanova
jueves
El Síndic de Greuges tumba las vergonzosas excusas de la Conselleria y del Ayuntamiento de Xàtiva sobre el Castillo y el Solar de la Antigua Ciudad
domingo
La alquería de la Torre: crónica de un naufragio anunciado y el triunfo de la desidia institucional
Buenos días,
Nuestra ciudad sigue permitiendo que sus raíces se pudran a la vista de todos. El último capítulo de este esperpento patrimonial lo protagoniza la alquería de la Torre, en Benicalap. Un Bien de Relevancia Local (BRL) que, lejos de ser tratado con la dignidad que su historia merece, se ha convertido en el símbolo más crudo de la dejadez de nuestros irresponsables políticos que siguen permitiendo la ruina del bien décadas después de las primeras denuncias.
Lo que hemos vivido estos días, con la intervención del Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat (Policía Autonómica) y la Policía Local, no puede ser visto como una victoria, es más bien la confirmación de un fracaso sistémico de las políticas patrimoniales del actual Ayuntamiento de Valencia, pero también de los anteriores. Se ha procedido al desalojo de los okupas que malvivían en su interior y a la retirada de toneladas de basura y enseres, pero ¿a qué precio? El daño ya es, en gran medida, irreversible.
Uno de los hechos más dolorosos, y que desde nuestra asociación hemos denunciado incansablemente a través del RGE, de la intervención del Síndic de Greuges y desde nuestras redes sociales, es la pérdida de parte de las pinturas murales que decoraban sus estancias. Especialmente sangrante es el caso del escudo heráldico. Como bien recordamos en nuestras publicaciones sobre este BRL, hace once años todavía se podía distinguir este testimonio histórico en las paredes de la alquería. Hoy, tras años de abandono absoluto, incendios, filtraciones y vandalismo, ese escudo del siglo XVIII ha desaparecido, destruido por la falta de una mínima consolidación que llevábamos años pidiendo.
¿Cómo es posible que un elemento catalogado y protegido legalmente se pierda de esta manera? La respuesta es sencilla: la desidia y la dilación prolongada e injustificada. No es un accidente fortuito; es el resultado de décadas de mirar hacia otro lado. La administración ha permitido que la alquería de la Torre sea "tierra de nadie", un refugio para la okupación y el expolio donde el patrimonio es lo último que importa.
La actuación de la Policía Autonómica y la intervención, posterior, de la Local para desalojar el inmueble y limpiar los restos de la okupación en su interior era necesaria, pero llega tarde, terriblemente tarde. El Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat hace magníficamente y de manera muy profesional su trabajo, levanta actas y constatan el desastre. Pero ellos no pueden restaurar y recuperar lo que nefasta política patrimonial y urbanística han destruido.
Limpiar la basura y retirar los enseres acumulados (altamente inflamables) es el paso fácil. Lo difícil, lo que requiere voluntad política y presupuesto, es evitar que vuelva a ocurrir, como lleva ocurriendo durante la última década. Mientras la alquería siga siendo okupada, sin vigilancia real y sin un proyecto de rehabilitación integral (ya en marcha y no anunciado a bombo y platillo hace dos años), el ciclo se repetirá. La retirada de enseres no es más que un parche si no va acompañada de una intervención de urgencia para consolidar unas pinturas murales que están desapareciendo a la carrera. No queremos más fotos de policías y operarios de limpieza; queremos ya a los equipos de arquitectos, restauradores y profesionales, y planes de uso real para el barrio de Benicalap.
Es hora de señalar nombres y apellidos, tanto presentes como pasados. El estado actual de la alquería de la Torre no es culpa de una sola legislatura, sino de una herencia de abandono compartida por aquellos que han ocupado la alcaldía del Ayuntamiento de Valencia y de las correspondientes concejalías, áreas y servicios municipales que tienen competencias en la materia.
Durante los años del Partido Popular de la etapa anterior (2011-2015), se dejó que la alquería languideciera sin un plan. Luego vino el govern de Compromís y PSPV (2015-2023), que se llenó la boca con la "recuperación de la huerta" y el patrimonio, pero que en ocho años fue incapaz de ejecutar una rehabilitación digna para este BRL (ni para el Casino del Americano, La Ceramo, etc.), a pesar de las múltiples advertencias y denuncias, recomendaciones del Síndic y de estar incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra. Se limitaron a vallar el entorno de forma deficiente (y chapucera), permitiendo que las ocupaciones fueran constantes desde diferentes puntos de fácil acceso.
Y ahora, el actual equipo de gobierno de PP y Vox se encuentra con la patata caliente. Si creen que con una limpieza y un desalojo han cumplido su parte, están muy equivocados. La Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV) es clara: el propietario (en este caso el Ayuntamiento de Valencia) tiene el deber de conservar, mantener y custodiar sus bienes. El incumplimiento de este deber es una infracción grave que, si fuera cometida por un particular, ya habría acarreado, como mínimo, multas coercitivas. Pero aquí, la administración se auto-indulta de sus pecados.
La alquería de la Torre es una de las piezas más importantes de la arquitectura rural valenciana que quedan en pie en el entorno urbano. Su cercanía a la alquería del Moro (rehabilitada sólo la Casa del Senyor, pero actualmente cerrada al público y sin uso) hace que el contraste sea aún más hiriente. Es el ejemplo perfecto de las dos caras de la gestión pública: la que se recupera para la foto y la que se abandona a su suerte hasta que se caiga por sí sola, ahorrándoles así el "problema" de la restauración.
Desde nuestras asociación, no nos vamos a callar. No nos valen las excusas de "estamos estudiando el proyecto", "estamos trabajando en ello" o "en estos momentos no hay presupuesto". Cada vez que una pintura mural desaparece, cada vez que una viga de madera cede, perdemos una parte de nuestra identidad que no volverá.
Por ello, exigimos de manera inmediata:
1. Vigilancia 24 horas o sistemas de seguridad efectivos que impidan nuevas ocupaciones y vandalismo.
2. Consolidación estructural de urgencia. No podemos esperar a que se aponga en marcha el proyecto integral de rehabilitación (aprobado hace dos años) para asegurar los muros y cubrir las pinturas que aún puedan quedar.
3. Transparencia. Queremos plazos, presupuestos y responsables. ¿Quién permitió que la pintura del escudo heráldico se perdiera? ¿Qué sanción se va a imponer por la falta de custodia del bien?
La alquería de la Torre no es un montón de piedras y escombros; es un testigo mudo de nuestro pasado agrícola y señorial. Si el Ayuntamiento de Valencia no es capaz de cuidar lo que es de todos, está demostrando una incapacidad manifiesta para gobernar esta ciudad, tal y como llevamos lustros denunciando. Cambias las siglas, cambian los partidos políticos, pero la situación de nuestro patrimonio cultural sigue sin mejorar.
Basta de desidia. Basta de dejar que el patrimonio se convierta en una ruina por omisión. ¡Exigimos la rehabilitación real para la alquería de la Torre YA! Sin más excusas y dilaciones.
Un saludo...
martes
El Ayuntamiento de Valencia sigue sin sacar adelante el proyecto de rehabilitación de la alquería de Falcó
Buenos días,
El Ayuntamiento de Valencia sigue repitiendo errores, en un sistema preocupantemente fallido e ineficaz, y continúa sumido en un crónico y permanente atasco "burrocrático" que conlleva que más de un año y medio después de las quintas recomendaciones del Síndic de Greuges no esté finalizado y aprobado el proyecto para la rehabilitación de la alquería de Falcó (BRL).
https://conocevalenciapaseando.blogspot.com/2024/03/quintas-recomendaciones-del-sindic-de.html
El Síndic, en fecha de marzo de 2023 RECOMENDÓ que, en cumplimiento de las Resoluciones de consideraciones emitidas por esta institución con fechas 16/7/2015, 15/7/2016 y 16/4/2018, y teniendo en cuenta que la primera denuncia se presentó hace más de 11 años con fecha 28/2/2013, se limpien las pintadas existentes en el inmueble y se fije un calendario, aunque sea aproximado, en el que se concreten las fechas de aprobación del proyecto para la rehabilitación de la Alquería Falcó y de inicio de la ejecución de las obras con la finalidad de evitar retrasos o dilaciones indebidas.
Y tal y como pudimos comprobar en septiembre de este mismo años, las pintadas siguen allí, sin haber sido retiradas, y no hay calendario aproximado con ninguna fecha de aprobación del proyecto de rehabilitación del BRL, ni del inicio de ejecución de las obras. Dilaciones y más dilaciones y, seguramente, enredos entre áreas y servicios municipales sobre adscripciones y excusas varias para ver quién tiene que retirar las pintadas delictivas, como está pasando con el depósito de Gas Lebon.
En 2024, el ÁREA DE PATRIMONIO Y DE RECURSOS HUMANOS Y TÉCNICOS-DELEGACIÓN DE SERVICIOS CENTRALES TÉCNICOS-SERVICIO DE ARQUITECTURA Y DE SERVICIOS CENTRALES TÈCNICOS-SECCIÓN DE ARQUITECTURA Y SUPERVISIÓN DE PROYECTOS, informó que “Actualmente se está ultimando el proyecto para la rehabilitación de la Alquería Falcó.”; “Todos estos trabajos previos han sido la base para comenzar la redacción del proyecto que estamos terminando desde el servicio, ya que en este caso la redacción del proyecto para la rehabilitación de la Alquería Falcó se está redactando por los técnicos municipales del servicio”; y “una vez finalizado el proyecto, se someterá a informe de la Comisión de Patrimonio Municipal para su posterior aprobación”. Un brindis al sol que se puede resumir en el clásico "Estamos trabajando en ello" (sine die).
Nuestra asociación no ha dejado de recordar que junio de 2022, hace más de tres años, se anunció a bombo y platillo, por parte de la anterior regidora Luisa Notario, que el uso de la alquería ya estaba decidido y esta convertirá en un centro de día de personas con discapacidad intelectual.
En la nota de prensa del propio Ayuntamiento de Valencia se señaló que se iniciará la redacción del proyecto y que este no se sacará a licitación, sino que la realizarán técnicos municipales de Arquitectura y Servicios Centrales Técnicos. El Ayuntamiento de Valencia hablaba de que “se está ultimando el proyecto de rehabilitación” o “la redacción del proyecto que estamos terminando desde el servicio”.
Pero la realidad de este tipo de declaraciones, que no es más que un claro ejemplo de venta de humo enlatado, es que la resolución del expediente se esta prolongando y dilatando de manera innecesaria y excesiva, tal y como está sucediendo con decenas de intervenciones sobre un patrimonio cultural valenciano que está en la UCI, con más de treinta bienes en la Lista Roja de Hispania Nostra.
El Ayuntamiento de Valencia sigue en bucle, pero sin realizar las acciones solicitadas por el Síndic y que fueron aceptadas por el propio consistorio. Esta es la realidad del patrimonio cultural valenciano y de una administración pública que ha demostrado ser lenta, caótica, desorganizada e inoperante desde que en el año 2011-2012 empezamos a presentar por escrito y por RGE las primeras denuncias. Y todo ello queda patente en las más de 300 recomendaciones que ha emitido el Síndic a raíz de las quejas presentadas por nuestra asociación.
Un saludo...
jueves
Vehículos, basura y ruina en la alquería dels Moros (BIC)
En la fachada principal de la Casa del Senyor, recayente a la calle Andreu Alfaro, una de las rejas de la ventana inferior está parcialmente suelta, pudiéndose llegar a arrancar para vender como chatarra y más cuando coches, furgonetas y camiones campan a sus anchas por delante de la misma.
El paso de todo tipo de vehículos por delante y por el lateral del conjunto rural, desde las calles de l'alqueria dels Moros, Andreu Alfaro, Emili Camps i Gallego y Amadeo Desfilis, perjudica seriamente al BIC, además de que está terminantemente prohibido y claramente señalizado. A pesar de ello, alguien ha retirado algunos de los bolardos y elementos disuasorios, o se sube a las aceras para atajar y poder acceder.
El Ayuntamiento de Valencia no está cumpliendo con sus obligaciones legales y no está velando por la protección, la recuperación, el mantenimiento regular y vigilancia de un conjunto rural que es BIC. Siguen pasando los años, los lustros y las décadas y la alquería dels Moros continúa olvidada y abandonada. Pareciera que nuestro consistorio se dio por satisfecho al rehabilitar sólo una de las cuatro casas que forman parte del bien. Las otras tres casas, en manos privadas y en el limbo; el huerto-jardín; y el entorno de protección del BIC siguen en el olvido de un ayuntamiento cuyas políticas patrimoniales siguen fracasando, legislatura tras legislatura.
miércoles
Vegetación y basura se adueñan del jardín de la alquería de la Torre (BRL)
jueves
6ª recomendaciones del Síndic por la muralla andalusí de la calle Salinas nº17
Buenos días,
Nuestra asociación lleva denunciando el estado en el que se encuentra la muralla andalusí de la calle Salinas nº17 desde octubre de 2013, hace casi doce años.
En todo este tiempo, las administraciones públicas valencianas han demostrado una dejación de funciones fácilmente comprobable y palpable en los expedientes de queja presentados ante el Síndic de Greuges y que ya acumulan, con la última recomendación, un total de seis consideraciones por parte de nuestro defensor del pueblo.
Y por más que la Generalitat Valenciana, a través de la Conselleria de Cultura, o el Ayuntamiento de Valencia, inventen excusas y argumentos para justificar que sí que están "haciendo cosas", la realidad siempre muestra y desnuda las vergüenzas y las incapacidades de estas administraciones a la hora de solucionar los problemas del patrimonio cultural valenciano. Y da igual cómo pretendan maquillarlo, o cómo quieran retorcer las leyes y las normas para intentar justifica lo injustificable. Los plazos transcurridos, los incumplimientos, las fotografías y la documentación escrita tumban cualquier intento estéril de la frágil y manida autodefensa que los "poderes públicos" esgrimen para eludir responsabilidades.
El pasado mes de abril, nuestra asociación acudió de nuevo ante el Síndic, por el incumplimiento de las quintas recomendaciones, emitidas en abril de 2023, hace más de dos años. La Dirección General de Patrimonio de la Generalitat Valenciana, como viene siendo habitual, volvió a ser inconcreta e imprecisa en las fechas y en los plazos, respecto a la obligatoriedad de atender a los requerimientos por parte del legítimo propietario, las autorizaciones desfavorables, los nuevos plazos y autorizaciones, el vencimiento de las mismas, el inicio de las actuaciones, etc.
En ningún momento se dan fechas y plazos concretos, y esto es importante puesto que la Consellería de Cultura ya comunicó a los propietarios, en el año 2021, hace cuatro años, que “para su desarrollo, se establecerán los siguientes plazos: un mes a contar desde el día siguiente a aquel en que tenga lugar la notificación de la resolución que en su caso se adopte para la elaboración del correspondiente documento redactado por técnico competente, que relacione y describa las actuaciones antes referidas, sometiéndolo a la preceptiva autorización de este Centro Directivo y cinco meses para la ejecución de los trabajos contemplados en el mismo. Se apercibirá, además, a la propiedad que en caso de no atenderse voluntariamente a las obligaciones legales de conservación y mantenimiento, estrictamente imprescindibles para evitar que se degrade, aún más, el inmueble monumental en los plazos indicados, se procederá a la ejecución forzosa de las actuaciones por esta Administración Pública y a costa del obligado previa exacción provisional, en su caso, del importe de las mismas, a resultas de la liquidación definitiva. Todo ello, de conformidad con lo establecido en el artículo 19 de la Ley 4/1998, de 11 de junio del Patrimonio cultural valenciano”.
Nuestra asociación, más allá de las excusas y dilaciones injustificadas que quiera esgrimir la Dirección General de Patrimonio, no sólo para haberse llevado ya a cabo las obras, sino también para haber actuado subsidiariamente, considera que los plazos están siendo extremadamente excesivos y laxos, superando por mucho lo que legalmente está establecido para estos casos. Los incumplimientos, tanto por parte de los propietarios, como de la propia administración, están siendo flagrantes.
Esta inconcreción queda reflejada en el momento en que esta administración responde que el inicio de la intervención “sucederá a la mayor brevedad posible”. Las administraciones no pueden estar trabajando permanentemente con supuestos, hipótesis y plazos inconcretos.
Nuestra asociación vuelve a señalar que las diferentes administraciones públicas valencianas que han pasado hasta la fecha han tenido más de 60 años para solucionar este problema (o los años correspondientes desde la entrada en vigor del Estatut d’Autonomia, que ya son más que suficientes; o de la entrada en vigor de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano 4/1998), recordando que la legislación nacional y autonómica ya les otorgaba en aquella fecha protección patrimonial reconocida en el DECRETO DE 22 DE ABRIL DE 1949 SOBRE PROTECCIÓN DE LOS CASTILLOS ESPAÑOLES (B.O.E. núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y refrendado en la Disposición Adicional 1ª de la Ley 4/98, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano que considera bienes de interés cultural a aquellos bienes existentes en nuestro territorio ya considerados BIC por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.
Todo ello sin olvidar que sin nuestra primera denuncia, realizada el 7 de octubre de 2013, ni la Conselleria de Cultura, ni la Dirección General de Patrimonio, ni el Ayuntamiento de Valencia no hubieran intervenido, motu proprio, como es su obligación legal con el patrimonio cultural valenciano. Prueba de ello es la inexistencia de ningún expediente anterior a esa fecha de 2013.
Por todo ello, consideramos que la Conselleria de Cultura y la Dirección General de Patrimonio siguen sin atender, en tiempo y forma, una queja que lleva abierta ya 12 años, con el abandono, ruina, dilación injustificada y clara y manifiesta de este BIC, además de una patente y manifiesta dejación de funciones, que supera ya todos los plazos legales, lógicos y admisibles.
Cada vez que reabrimos la presente queja, aparecen nuevas fórmulas y argumentos para intentar excusar y dilatar en el tiempo el cumplimiento efectivo y real de las obligaciones legales de estas administraciones y de la aceptación de las cinco recomendaciones hasta la fecha.
El Síndic, en las conclusiones de investigación, vuelve a ser muy claro, recordando que los hechos que constituyen el objeto de la presente queja fueron denunciados por primera vez en octubre de 2013, es decir, hace casi 12 años.
Esta institución ha emitido ya un total de cinco recomendaciones con fechas 7/5/2014 (queja nº1400390), 18/3/2015 (queja nº 1409995), 29/4/2016 (queja nº 1513543), 22/9/2021 (queja nº 2101889) y 25/4/2023 (queja nº 2300557).
En el informe que tuvo entrada en esta institución con fecha 20/5/2025, la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, manifiesta que “(…) las intervenciones en bienes de tal importancia cultural deben autorizarse con todas las prevenciones posibles, se han efectuado diversas visitas de inspección al bien, con la intención de mantener un control efectivo sobre su estado antes de que la intervención se inicie, lo que sucederá a la mayor brevedad posible (…)”.
Por su parte, el Ayuntamiento de Valencia indica que “(…) se ha procedido por la sección de Órdenes de Ejecución a incoar un nuevo expediente administrativo por deficiencias en el inmueble nº17 de la C/ Salinas, con el fin de compeler a su propiedad al mantenimiento de las debidas condiciones de seguridad y conservación (…)”.
A pesar de estas actuaciones administrativas, siguen pasando los años y el estado de conservación del referido inmueble no mejora. Ni siquiera se ha acreditado que se hayan adoptado las medidas de bajo coste indicadas en la Resolución de consideraciones de fecha 25/4/2023, emitida en el anterior expediente de queja nº 2300557.
Y por todo ello, el Síndic ha formulado las siguientes consideraciones:
Primero: RECOMENDAMOS a la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, y al Ayuntamiento de Valencia que, en cumplimiento de la Resolución de consideraciones de fecha 25/4/2023 (queja nº 2300557), se adopten con determinación todas las medidas para mejorar la conservación y puesta en valor de la muralla árabe del Siglo XI, sito en la calle Salinas.
Segundo: RECOMENDAMOS a la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, que, teniendo en cuenta que han transcurrido casi 12 años desde la primera denuncia formulada en octubre de 2013, y en cumplimiento de nuestras cinco Recomendaciones de fechas 7/5/2014 (queja nº 1400390), 18/3/2015 (queja nº 1409995), 29/4/2016 (queja nº 1513543), 22/9/2021 (queja nº 2101889) y 25/4/2023 (queja nº 2300557), se ejecuten, sin más demora, estas medidas de bajo coste:
a) Eliminar elementos impropios (grafitis, capas de pintura plástica, elementos anclados, cableado, vegetación, etc.).
b) Consolidar la parte superior de la muralla, cubierta con una malla que ya está hecha girones.
c) Colocar una señalética conveniente que indique la presencia de este elemento patrimonial catalogado como BIC.
Veremos ahora cuáles son las excusas de la Conselleria de Cultura para seguir demorando, sine die, estas intervenciones básicas cuyos plazos de ejecución han sido ampliamente rebasados e incumplidos de manera flagrante y reiterada.
Un saludo...
El texto y el vídeo son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural y de Tono Giménez, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.
lunes
El abandono y la suciedad se apoderan de la antigua fábrica de "Industrias Aceiteras Casanova"
Buenas tardes,
El edificio que albergaba la antigua fábrica de Industrias Aceiteras Casanova, situado en la avda. del Puerto nº193 esquina con la calle José Aguilar, lleva cerrado un par de años, sin uso, y se encuentra abandonado, sucio, lleno de basura, con pintadas y carteles publicitarios, degradándose día a día.
El edificio, de titularidad privada, salió a la venta en el año 2023 por 5,8 millones de euros. Y durante los últimos años el mantenimiento y la limpieza de este patrimonio industrial ha brillado por su ausencia. Y no sólo el del bien, sino también el una pequeña prensa de aceites de 1918 que fue legada por la familia Casanova para recordar el uso de la actividad aceitera que se llevó a cabo en este edificio y en el barrio por más de 75 años y que se encuentra situada justo en una placeta que hay detrás de la propia fábrica y cuyo mantenimiento corresponde al Ayuntamiento de Valencia.
Hace casi doce años, ya pudimos comprobar in situ que esta prensa estaba completamente abandonada por nuestro consistorio, que ni tan sólo se preocupaba de su limpieza y mantenimiento regular:
https://conocevalenciapaseando.blogspot.com/2013/07/la-fabrica-de-industrias-aceiteras.html
Y durante todos estos años las pintadas han sido una constante y sólo se ha actuado en base a denuncias, como siempre pasa en las cuestiones relacionadas con el patrimonio cultural.
https://x.com/Patrindustrial/status/670641724524490752
https://x.com/GHPatrimonioVLC/status/1776168092734775660
https://x.com/GHPatrimonioVLC/status/1438430532895916034
Independientemente de quién sea el propietario, de que esté cerrado y sin uso, o que esté a la venta, etc. existen unas obligaciones legales que se tienen que cumplir y existe la función in vigilando de las administraciones públicas que son las que velan, en primera instancia, por el patrimonio cultural valenciano. Y ni el legítimo propietario, ni el Ayuntamiento de Valencia las están cumpliendo.
Es lamentable el maltrato sistemático de nuestro patrimonio cultural, el olvido de muchos edificios históricos de nuestra ciudad, y el pasotismo y la permisividad de todas y cada una de las administraciones públicas valencianas, con competencias en la materia, que ni vigilan, ni inspeccionan, ni intervienen si no hay una denuncia o queja por parte de los ciudadanos o de las asociaciones que velamos por este patrimonio. El Ayuntamiento de Valencia sigue perdido y ahogándose en su propia bur(r)ocracia interna, demostrando una incapacidad y una ineficiencia impropias de una administración pública que ni funciona, ni quiere funcionar correctamente. Esta muy cómoda en su papel de pasividad absoluta.
Un saludo...






