jueves

El trascoro de Simat exhibirá piezas de los siete siglos del Monestir

Buenas tardes bloggeros,
 el diario las Provincias nos informa hoy en su web sobre la finalización de las obras del Trascoro del Monasterio de Simat de la Valldigna. Esta estancia, que rodea el altar, se ha recuperado con una inversión aproximada de  440.000 euros y se usará para albergar una selección de los cerca de 60.000 hallazgos encontrados en las excavaciones arqueológicas del cenobio, además de para informar a los visitantes de la historia de este magnífico monasterio del  siglo XIII fundado por el rey Jaime II "El Justo" el 15 de marzo de 1297..
Según cuenta la tradición, Jaime II, después de luchar contra los musulmanes en Alicante y Murcia, al pasar por este valle, conocido como valle de Alfàndec, quedo muy impresionado con su fertilidad y belleza. Entonces, dirigiéndose a su capellán Fray Boronat (Abad del monasterio cisterciense de Santes Creus) pronunció las famosas palabras: "Vall digna per a un monestir de la vostra religió". A lo que el abad contestó: "Vall digna".
Tenemos pues otra buena oportunidad para acercarnos a vistarlo y reedescubrirlo. Algo que os recomendamos encarecidamente desde nuestro blog.
 Afortunadamente, que lejos quedan los tiempos en que el monasterio estaba en un completo estado ruina y su iglesia se usaba como almacén de naranjas.
 Saludos...
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El Monasterio de Santa María de la Valldigna, reseñado en el Estatut como emblema de los valencianos, ha dado un paso más en su plena recuperación. El miércoles quedaron inauguradas las obras de rehabilitación del trascoro que han supuesto una inversión de más de 440.000 euros.
El trascoro rodea el altar mayor de la iglesia monacal y comprende dos plantas. Ambas han sido restauradas y puestas en valor. En la planta baja se instalarán una serie de paneles que contienen información interactiva para explicar la historia y la grandiosidad de este monasterio del siglo XIII.
En la primera planta se instalará una exposición permanente en la que se podrá ver una colección museográfica con los hallazgos arqueológicos más representativos de las distintas excavaciones practicadas en este cenobio.
A principios de los 90, el trascoro estaba completamente destrozado, la cubierta se había desplomado y apenas quedaban las paredes. Ahora es un espacio renovado, que conserva la estética medieval, pero adaptado para albergar una exposición permanente sobre el monasterio.
El secretario autonómico de Cultura, Rafa Miró, inauguró la restauración del trascoro y junto a él estuvieron las autoridades locales, así como la administradora de la Fundació Jaume II el Just, Anabel Trujillo, y el director territorial de Cultura, José Alfredo Pellicer.
Rafa Miró explicó que la intención del departamento de Cultura con estas acciones es «divulgar y poner en valor el patrimonio valenciano, y más aún es este emblemático monasterio».
En el trascoro se alojarán las piezas arquitectónicas más representativas de las 60.000 que se han encontrado en Santa Maria de Valldigna. Cerámicas, baldosas y elementos de altar son algunas de las más destacadas.
La mayor parte de estas piezas datan de los siglos comprendidos entre el XIV y el XIX, aunque hay vestigios áun más antiguos correspondientes a la época musulmana de la Valldigna.
Según explicó Miró, la Generalitat ha invertido en los últimos cuatro años 5'5 millones de euros en el Monasterio de Santa Maria de Valldigna. «Debemos seguir recuperando este espacio y esa es la apuesta del gobierno autonómico», afirmó.
El secretario autonómico destacó que en breve se ejecutará el proyecto de paarq eu se pueda visitar el Palau de l'Abat y en dos fases se pondrá en valor este espacio situado en el cenobio de la Valldigna.
En la primera se consolidara el palacete y se indicarán los aspectos más destacados. Posteriormente se actuará en la zona que lo circunda hasta comprender la iglesia y las murallas. Así el visitante podrá conocer en detalle cómo era la vida entre las paredes del monasterio.
Fuente: Las Provincias