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Cultura se "olvida" de las escaleras del puente de la Trinidad

La inauguración de los puentes de la Trinidad (siglo XIV) y de Serranos (XVI) recién restaurados por el Ayuntamiento de Valencia acumula un nuevo retraso de mes y medio sobre la última fecha de entrega dada por la concejala de Cultura, María José Alcón, quien anunció que estarían en pleno uso a finales de febrero.
Usuarios y vecinos no entienden la demora en la retirada de vallas y en la reapertura al tránsito normalizado de los pontones medievales aparentemente acabados desde hace semanas. Las dos escaleras reconstruidas en el puente de la Trinidad que dan acceso directo al cauce del Turia siguen cerradas o semicerradas por vallas y precintos de seguridad.
Viandantes y turistas que han pasado estos días festivos por el puente de la Trinidad se muestran desconcertados por la imagen de provisionalidad que ofrece. Las vallas y precintos caídos les hacen dudar de si las escaleras están o no en uso. Algunos se aventuran y suben o bajan. Otros dan media vuelta y buscan otro acceso.
Las escaleras del puente de la Trinidad se remataron con unas barandas metálicas de corte moderno y funcional que, según algunos especialistas críticos con la restauración, rompen la estética de escalera gótica. La Delegación de Cultura ha salido al paso en los últimos meses de las críticas de restauradores, arquitectos y arqueólogos al proyecto de recuperación de los puentes más antiguos de la ciudad, tarea encomendada a Ignacio Bosch, autor de la también polémica restauración de la cúpula de la Basílica de la Virgen.
Los excesos en la recuperación de elementos desaparecidos -como las dos escaleras y los trece arrimaderos de Serranos- recordaron a muchos especialistas a la controvertida restauración del teatro romano de Sagunt. La concejal de Cultura salió en febrero pasado en defensa de la restauración asegurando que el ayuntamiento buscaba a los mejores profesionales para intervenir en el patrimonio histórico. La defensa encendida de la intervención en los puentes por parte de Alcón, contrasta con la falta de interés de ahora por la inauguración de la obra, adjudicada en diciembre de 2006.
En el afán de los restauradores por devolver los puentes a su imagen medieval se han hecho excepciones. En el puente de Serranos puede apreciarse ya el resultado de la reconstrucción de la bajada de carruajes, donde se ha reinventado el tramo final con una traza sin estrías distinta a la rampa de piedra original. Los restauradores, sin embargo, no han subsanado los parches con ladrillo y cemento que se llevaron a cabo en la cara interna del pretil de la bajada de carruajes.
Fuente: Levante-Emv