sábado

El San Pío V no tiene conservadores

Hola bloggeros,
siguen lloviéndole las críticas al Museo de Bellas Artes de Valencia. Una vez más el Levante-Emv nos informa sobre la ausencia en plantilla de conservadores, tan necesarios en estos momentos en los que su mantenimiento está dejando tanto que desear y poniendo seriamente en peligro la integridad de algunas de sus obras de arte.
Siendo la segunda pinacoteca más importante del país, solo por detrás del Museo del Prado de Madrid, nos sorprende mucho la noticia de que el museo valenciano sólo tiene un experto en dibujos y grabados. Sin embargo tanto El Prado como el MNAC cuentan con 14 expertos para el control de las obras de arte y el de Bellas Artes de Sevilla, siete.
Seguiremos muy de cerca las novedades sobre esta noticia.
Saludos y buen fin de semana.
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El Museo de Bellas Artes de Valencia, San Pío V, es un caso singular dentro del panorama de los principales museos españoles. Y ya no sólo en cuestiones relacionadas con el mantenimiento de sus instalaciones sino con el propio funcionamiento interno en sí del mismo.
Si hace unos días Levante-EMV revelaba que parte de su sistema de climatización se encuentra desde hace meses averiado, lo que ha provocado que algunas tablas de su colección hayan comenzado a sufrir desperfectos, como desprendimientos de estucos o la aparición de grietas en las mismas, algo muy grave para cualquier pinacoteca y sobre todo para el patrimonio valenciano, la pregunta a realizarse sería quién vigila la colección, realiza un seguimiento de la misma y alerta de su estado.
Pero es que el Museo San Pío V sólo tiene un conservador. Y, además, es de dibujos y grabados. Un único conservador aparece en su plantilla desde hace años. La Consellería de Cultura, y más concretamente los diferentes directores generales de Patrimonio, departamento al que está adscrito el espacio museístico que dirige Fernando Benito, no han solventado esta situación desde hace años.
La actual responsable del departamento de Patrimonio, Paz Olmos, tampoco ha modificado esta situación-la página web del museo parece anclada en el pasado-, como no hicieron sus antecesores. Todo ello, pese a que siendo el museo titularidad del Ministerio de Cultura su gestión esté transferida a la Generalitat y la presencia de conservadores en la plantilla de un espacio museístico sea clave parta el estudio, la conservación, el seguimiento, el préstamo de obras o el conocimiento directo de las condiciones en que se mantienen las obras de arte. Y en este caso, el San Pío V no sólo posee tablas, cuadros o grabados sino otras muchas colecciones.
La situación del museo valenciano resultaría impensable en cualquier parte del mundo, como también exponer ante el público retablos con papeles impregnados en cola para que los pigmentos no salten o tapar cuadros con plásticos parta evitar que las goteras les afecten.
Sin ir más lejos, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, también titularidad del Ministerio y como el San Pío V con la gestión transferida a la autonomía, en este caso a la Junta de Andalucía, posee un equipo de cinco conservadores y dos jefes de departamento. El Museo del Prado y el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) son un caso aparte. Ambos tienen una plantilla que ronda los catorce especialistas, incluidos técnicos y adjuntos, que cubre la preservación de sus diferentes secciones. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, cuya titularidad es compartida entre Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Bilbao y Diputación de Vizcaya tiene una figura diferente para las mismas funciones, la de director de colecciones en cuyo departamento hay cuatro técnicos y otros tanto restauradores.
Sin embargo, no hace falta irse tan lejos para conocer el funcionamiento de otros centros. El IVAM, museo que también pertenece a la Generalitat aunque goza de independencia económica y de gestión tiene un equipo de conservadores compuesto de nueve especialistas, mientras que en el Museo Nacional de Cerámica González Martí el número de técnicos es de cuatro, uno de ellos, además, ocupa la plaza de director del mismo. Por no hablar de los cuatro museos que tiene adscritos la Diputación de Valencia-Prehistoria, Etnología, Taurino o Museo de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)-donde hace un tiempo salieron a concurso un total de catorces. Todas ellas está cubiertas y a pleno rendimiento.
Este es sólo un ejemplo más de la necesidad de tomar en consideración un centro, algunos lo consideran la segunda pinacoteca española, sin presupuesto formal conocido, ni política de compras, con amplias lagunas de personal, programación a largo plazo inexistente y que para sucumbir ante la indiferencia política.
Fuente: Levante-Emv