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miércoles

El Síndic de Greuges tumba el "peloteo" y las excusas del Ayuntamiento de Valencia por el expolio de la placa de los Bomberos en la Plaza de la Virgen

Buenos días,

Un nuevo y contundente varapalo de la Sindicatura de Greuges ha desenmascarado cuatro años de absoluta inacción, opacidad y el intento del Servicio de Patrimonio Histórico de retorcer la Ley de Transparencia para tapar su desidia administrativa.

En el mes de julio ya publicamos una entrada en que hablámos de la placa conmemorativa del 150 aniversario del Cuerpo Municipal de Bomberos de Valencia, situada en el número 6 de esta emblemática plaza, que de la noche a la mañana fue arrancada sin que nadie se percatara de ello.

Este elemento ornamental y de reconocimiento público fue instalado por el propio consistorio el 8 de marzo de 2007. Su ubicación no era caprichosa: rendía tributo histórico al emplazamiento donde se constituyó la primera Brigada de Bomberos Zapadores de la ciudad decimonónica. Un buen día, la placa de piedra simplemente desapareció, dejando tras de sí una cicatriz y el más absoluto silencio institucional.

Esta semana el Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana ha dictado una Resolución de Consideraciones fulminante, con fecha 21 de agosto de 2026, acorralando al Ayuntamiento de Valencia y desmontando de manera categórica las insólitas excusas esgrimidas por sus técnicos para justificar cuatro años de provada y total inactividad.

Para comprender la gravedad del escenario actual, es imprescindible desglosar cronológicamente un expediente que plasma a la perfección las peores patologías de la burocracia local. Todo comenzó el 25 de marzo de 2022, cuando registramos una solicitud formal exigiendo explicaciones sobre la desaparición de la insignia conmemorativa y demandando su inmediata restitución. Ante la callada por respuesta, nos vimos obligados a acudir al Síndic de Greuges (expediente de queja n.º 202202383).

En el marco de aquella primera investigación, el 5 de agosto de 2022, el Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico emitió un informe alegando que “se está a la espera de un informe de licencias urbanísticas que pudiese indicar si ha habido alguna intervención sobre la fachada del inmueble”. El 21 de septiembre de 2022, el Síndic dictó una resolución rotunda en la que recomendaba al Ayuntamiento facilitar de inmediato la información pendiente, mantener informado al promotor sobre las gestiones para recolocar la placa y, en su caso, depurar las posibles responsabilidades.

Apenas unos días después, el 30 de septiembre de 2022, el Ayuntamiento de Valencia ACEPTÓ formalmente las recomendaciones del Síndic. En términos jurídicos, el consistorio asumió una obligación de hacer. Lo que vino después fue el vacío más absoluto. Durante casi cuatro años, la administración local guardó un silencio sepulcral. Ni se remitió el informe de Licencias Urbanísticas, ni se iniciaron labores de inspección en la fachada, ni se contactó con esta asociación. La placa continuaba en paradero desconocido y la impunidad de su retirada parecía sellada por el olvido institucional.

Habiendo constatado que la aceptación de las recomendaciones por parte del Ayuntamiento de Valencia fue un burdo movimiento estético para cerrar el expediente sin mover un solo dedo, el 8 de julio de 2026 registramos formalmente ante el Síndic una nueva queja solicitando la reapertura del expediente. En nuestro escrito pusimos de manifiesto la flagrante indefensión y la opacidad sistemática a la que se nos estaba sometiendo, exigiendo que se fiscalizara de verdad qué había ocurrido en esos cuatro años de parálisis.

Admitida la reapertura a trámite con una celeridad encomiable por parte de la Sindicatura, se le otorgó al Ayuntamiento el plazo legal de un mes para justificar las medidas adoptadas. La respuesta municipal tuvo entrada en la institución del defensor del pueblo el 10 de agosto de 2026. Y lejos de encontrarnos ante un ejercicio de asunción de responsabilidades o un plan de acción para la restitución del bien demanial, topamos con un informe que constituye un auténtico monumento a la evasiva y al fraude conceptual.

El informe remitido por el consistorio, vuelve a incidir en la táctica de sacudirse las pulgas institucionales. En su texto, reiteran textualmente lo que ya dijeron en 2022:

“El Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico no colocó dicho elemento ornamental y conmemorativo... Y llegados a este punto sólo cabe tras traslado al Servicio que encargó la colocación de la placa...”

Es decir, en cuatro años, el Servicio de Patrimonio Histórico no ha sido capaz de cruzar un pasillo municipal o de enviar un correo interno automatizado al servicio homólogo para coordinar la investigación. Pero el verdadero despropósito jurídico del informe llega cuando los técnicos pretenden redefinir el marco de la legislación de transparencia para amparar su propia desidia. Afirman textualmente:

“Tal y como se ha indicado anteriormente, PRIMERO, no nos encontramos ante un derecho de información pública en tanto no aparezca documentada la información que sustentan las actuaciones realizadas. No obstante, se acepta la recomendación (...) SEGUNDO.- Se acepta la recomendación indicada a modo de recordatorio en el caso de encontrarnos ante un trámite de información pública, que no ha sido el caso por los motivos expuestos en el presente informe.”

Para rematar el desastre de gestión, los técnicos concluyen con una confesión palmaria de inactividad: “Este Servicio se reitera en lo ya indicado en su momento sin que tenga constancia de nueva actuación relativa a este asunto”. Cuatro años resumidos en un indolente "no sabemos nada y nada hemos hecho".

Es inadmisible que un servicio municipal intente eximirse alegando que "ellos no colocaron la placa". De acuerdo con el artículo 11.1 de la Ley 7/1985 (LRBRL), el Municipio de Valencia goza de una personalidad jurídica única e indivisible. Frente al ciudadano y ante el Síndic de Greuges, quien responde es el Ayuntamiento de Valencia en su conjunto, no una concejalía aislada. Fragmentar la responsabilidad para crear un bucle de "peloteo" interdepartamental viola flagrantemente el principio de coordinación y eficiencia consagrado en el artículo 3.1 de la Ley 40/2015 (LRJSP).

Sostener que no existe derecho de acceso a la información pública porque "no aparece documentada la información" constituye una aberración jurídica y una trampa conceptual intolerable. Conforme al artículo 13 de la Ley 19/2013 y al artículo 20 de la Ley 1/2022 de la Generalitat Valenciana, los contenidos y la inactividad de los expedientes SÍ son información pública.

Saber si consta o no consta una licencia urbanística en un edificio protegido de Ciutat Vella es información pública obligatoria. Si la respuesta es que "no hay documento porque el Ayuntamiento no ha inspeccionado", la obligación legal es certificar formalmente dicha inexistencia de expediente (lo que constata una infracción urbanística evidente de la propiedad). Pretender que la ausencia de actuación exime de la transparencia generaría una paradoja ilegal idónea para la corrupción: bastaría con que un Ayuntamiento decidiera no investigar un hecho para decretar que los ciudadanos pierden el derecho a preguntar sobre él.

El Ayuntamiento afirmó tramposamente que "aceptaba" las recomendaciones del Síndic en 2022, pero en su informe de 2026 pretendió añadir la salvedad de que no se aplicaban al caso concreto por no ser un trámite de información pública. Esta maniobra constituye una aceptación ficticia o condicionada, una figura radicalmente prohibida en el ordenamiento administrativo que vulnera de forma flagrante la doctrina de los actos propios (venire contra factum proprium non valet) y el principio de buena fe.

Al reconocer por escrito que no tienen constancia de ninguna nueva actuación desde 2022, los técnicos firmaron una confesión expresa de pasividad omisiva. El Ayuntamiento ha incumplido de manera flagrante el artículo 103 de la Constitución Española (deber de eficacia) y los artículos 41 y 55 de la Ley 33/2003 del Patrimonio de las Administraciones Públicas (LPAP), los cuales imponen a los municipios la obligación inexcusable de investigar, defender y recuperar de oficio los bienes de propiedad pública que hayan sido ilegalmente retirados por particulares.

La contundencia y solidez de nuestros argumentos jurídicos han sido plenamente validadas por el alto comisionado de las Corts Valencianes. El 21 de agosto de 2026, apenas diez días después de nuestras alegaciones, llegó la Resolución de Consideraciones a la Administración en la que tumba sin paliativos la estrategia de distracción del Ayuntamiento de Valencia.

En el apartado de Conclusiones de la investigación, el veredicto del Síndic es demoledor y no deja margen a la interpretación:

“No consta que el Ayuntamiento de Valencia haya realizado alguna actuación en cumplimiento de la Resolución de consideraciones de fecha 21/9/2022 (...). La referida entidad local, en el informe municipal que tuvo entrada en esta institución con fecha 10/8/2026, no ha detallado ninguna sola actuación efectuada para recolocar la placa y, en su caso, depurar las posibles responsabilidades.”

Es decir, el defensor del pueblo valenciano deja constancia oficial e institucional de que el Ayuntamiento de Valencia ha faltado a la verdad, ha ignorado sus resoluciones previas y ha mantenido los brazos cruzados durante cuatro largos años frente al expolio de un bien de titularidad pública en un entorno protegido.

Por todo ello, el Síndic de Greuges eleva un ultimátum formal y emite la siguiente RECOMENDACIÓN imperativa al consistorio:

“RECOMENDAMOS que, en cumplimiento de la anterior Resolución de consideraciones de fecha 21/9/2022, se efectúen todas las actuaciones que sean necesarias para recolocar la placa y, en su caso, depurar las posibles responsabilidades.”

De acuerdo con la legislación que regula la institución del Síndic, el Ayuntamiento de Valencia se encuentra ahora formalmente obligado a remitir, en el plazo máximo e improrrogable de un mes, un informe detallado en el que manifieste de manera explícita si acepta la resolución y, de ser así, qué medidas concretas, técnicas y cronológicas va a adoptar para ejecutar la recolocación de la placa de los bomberos y la depuración de responsabilidades.

El 'caso de la placa de los Bomberos' ha dejado de ser la simple pérdida de una insignia conmemorativa para transformarse en una enmienda a la totalidad contra la opacidad, el peloteo burocrático y el desprecio hacia la legalidad urbanística que impera en los pasillos del consistorio.

Arrancar elementos de una fachada catalogada en el entorno protegido del Plan Especial (PEP) de Ciutat Vella y de un Bien de Interés Cultural (BIC) como la Plaza de la Virgen es un hecho de una gravedad indiscutible. Que la administración encargada de velar por el cumplimiento de la ley reaccione con desidia, silencio y argucias técnicas para no investigar a los responsables es, si cabe, un síntoma mucho más preocupante.

Desde nuestra asociación no vamos a tolerar que este requerimiento del Síndic de Greuges vuelva a ser archivado en un cajón. Exigimos que la Alcaldía-Presidencia, haciendo uso de sus facultades superiores de dirección, coordine de forma inmediata a los servicios de Licencias Urbanísticas, Disciplina e Inspección, y al propio Cuerpo de Bomberos para proceder a la restitución material de la placa, o a la realización de una réplica exacta a costa del infractor, de forma inminente.

La memoria histórica y el patrimonio mueble de Valencia pertenecen a la ciudadanía, no al arbitrio o la pereza de sus gobernantes. Seguiremos paseando, observando, denunciando y, sobre todo, exigiendo con la ley en la mano que se respete la dignidad de nuestro patrimonio y de nuestra historia.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones… a la hora de apropiarse de nuestro trabajo y esfuerzo de años.

jueves

Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural (2011-2021)

Buenas tardes,

un 17 de junio de 2011, un grupo de amigos nos reunimos en un bar, al lado de la EOI de Valencia, para sentar las bases de lo que hoy es Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural.

Después de haber pasado parte de los años 2010 y 2011 denunciando, a través del blog, de correos electrónicos y del buzón de quejas del Ayuntamiento de Valencia, los problemas de nuestro patrimonio que íbamos observado, decidimos dar un paso más y empezar a usar el Registro General de Entrada a través de una asociación por y para el patrimonio, ante la desidia y el silencio ante nuestras quejas y denuncias.

Ese mismo día, elegimos nuestro nombre y fuimos preparando, durante los meses siguientes, los estatutos y el resto de la documentación, para registrarnos ya en el año 2012 y empezar a acudir al Síndic de Greuges para hacer valer nuestros derechos como ciudadanos y como asociación patrimonialista.

Diez años de pelea continua contra unas administraciones públicas valencianas (locales y autonómica), de diferente signo y color político, que han demostrado durante todos estos años lo necesaria que es una sociedad civil activa y organizada para salvaguardar nuestro patrimonio cultural y para exigirles y recordarles a nuestros gestores las obligaciones y deberes legales que tienen con nuestros bienes culturales. 

Sin esta presión y esta denuncia continua, muchos de los bienes inmuebles sobre los que se ha intervenido y se está interviniendo, todavía estarían abandonados y en ruinas, como lo estaban hace tantos años. Otros muchos se habrían perdido, irremediablemente. Esto demuestra lo necesaria que es la denuncia por escrito y por RGE, más allá de la virtualidad y las RRSS. Más de 240 expedientes del Síndic, con sus correspondientes recomendaciones, dan buena fe de ello.

Desde Círculo por la Defensa queremos agradecer el trabajo y la colaboración de todas aquellas personas que se han ido sumando a este Gran Hermano del Patrimonio Cultural Valenciano. Un proyecto que nació precisamente con esa idea. Que cada día nuestro patrimonio estuviera observado y vigilado por más ojos, para así poder alertar rápidamente de cualquier problema que lo pudiera poner en peligro. La sociedad civil va muy por delante de las administraciones públicas, mostrando un mayor interés, ganas y pasión por la defensa de nuestro patrimonio que aquellos que, por el cargo que ocupan, deberían ocuparse en primera instancia de esto.

Gracias a todos/as 💓

Seguim!

domingo

La brigada contra el patrimonio amenazado

LA BRIGADA CONTRA EL PATRIMONIO AMENAZADO

Son solo cinco personas pero sus continuas denuncias han obligado al Síndic de Greuges a abrir en tres años 58 expedientes por el deterioro de alquerías, palacios y monumentos.

22.03.2015 | LEVANTE-EMV - HORTENSIA GARCÍA | VALENCIA 


El Círculo por la Defensa del Patrimonio se ha convertido pese a sus limitados medios en el azote del ayuntamiento y la Conselleria de Cultura por el abandono del patrimonio histórico. El argumento de que en tiempos de crisis los monumentos y alquerías no son prioritarios es para ellos solo una excusa.

El Círculo por la Defensa del Patrimonio, una minúscula asociación formada por cinco personas, se ha convertido en tres años desde su creación en el azote de la Administración pública por el abandono del patrimonio histórico. Así lo avalan los 58 expedientes que tiene abiertos el Síndic de Greuges a instancias del colectivo que preside César Guardeño, quien asegura que el argumento de que en tiempos de crisis la prioridad son los ciudadanos no es creíble porque en tiempos de vacas gordas tampoco se invirtió suficiente. La asociación surgió a raíz de la «sensibilidad y la preocupación por la situación del patrimonio histórico de la ciudad». Tanto Guardeño como el vicepresidente, Esteban Longares, y la secretaria, Talía Martínez, son licenciados en Historia del Arte y por su trabajo como guías turísticos se conocen al dedillo la ciudad, sus monumentos, iglesias, palacios y alquerías. Durante años denunciaban por escrito en los registros de entrada de las administraciones las deficiencias que detectaban. Las denuncias de estos guardianes del patrimonio caían en saco roto en el limbo burocrático de la Administración.

El Círculo por la Defensa del Patrimonio cuenta con el asesoramiento como vocal de Antonio Marín Segovia, el que fue presidente de Cercle Obert, durante años un activo colectivo en defensa del patrimonio surgido en el barrio de Benicalap y en cuyo haber se incluye la denuncia ante la Fiscalía por la permuta del solar municipal de Corts Valencianes al Valencia CF y la imputación y juicio al ex concejal y actual portavoz del PP en las Corts, Jorge Bellver, por las obras de un aparcamiento junto al jardín de Monforte.

Fue precisamente Marín Segovia, cuyo hijo (Isacar Marín) es el tesorero y quinto miembro del Círculo por el Patrimonio, quien mostró a este colectivo los resortes que debía accionar para lograr que las denuncias por el abandono del patrimonio tuvieran eco. Así se inició el camino de las quejas ante el Síndic de Greuges y agotada esta vía las denuncias ante la Fiscalía.

La fábrica neomudéjar de la Ceramo, el refugio de la Guerra Civil de Serranos, las deficiencias en el museo arqueológico «de referencia» de la ciudad (L'Almoina), la degradación urbanística en el entorno de la muralla islámica, la alquería de la Torre, el Casino del Américano “la única villa indiana de Valencia”, el muro histórico de San Miguel de los Reyes y últimamente la batalla por la apertura al público de los quince monumentos y edificios declarados Bien de Interés Cultural (BIC), como el Palacete de Ayora, cerrados y sin régimen de visitas son algunos de los frentes abiertos por el Círculo por la Defensa del Patrimonio.

Sorprende la intensa actividad que mantiene este colectivo pese a lo limitado de sus medios. No reciben subvenciones, no tienen sede “se reunen en cualquier cafetería o casa particular” tampoco personal contratado y apenas tienen gastos de abogados porque su vía de denuncia es la de instar a la Fiscalía a investigar de oficio una vez agotada la vía del Síndic de Greuges. Con dos recomendaciones del Síndic incumplidas, ya podemos acudir a la Fiscalía, explica Guardeño. En esta situación está la alquería medieval del Moro, de titularidad municipal y en estado ruinoso.

Fuente: Levante-Emv