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viernes

Alquería de Volante: el primer bien valenciano en formar parte de la Lista Negra de Hispania Nostra

Buenas tardes,

Hoy damos una noticia que, tarde o temprano, sabíamos que se iba a producir. Era cuestión de tiempo y más teniendo en cuenta la nefasta actitud que los diferentes equipos de gobierno han mantenido y mantienen hacia el patrimonio cultural valenciano. Postureo y palabras huecas y vacías que se han traducido en destrucción y desparición.

Toca mirar a las ruinas de la alquería de Volante, con el alma herida y la indignación desbordada. Lo que durante años denunciamos como una muerte anunciada se ha consumado: la alquería de Volante ha pasado a formar parte de la Lista Negra de Hispania Nostra. No es un trámite administrativo cualquiera; es el certificado de defunción de un bien que ya no tiene vuelta atrás, el primero en toda la Comunitat Valenciana y en la ciudad de Valencia en recibir este deshonroso galardón a la desidia e incompetencia institucional.

Estamos ante un atentado patrimonial con nombres y apellidos. La máxima responsable hoy es María José Catalá, alcaldesa de Valencia, y su equipo de gobierno cuya gestión ha permitido que lo que quedaba en pie se convirtiera en escombros. Pero que nadie en la bancada de la oposición se atreva a dar lecciones de moral; ellos son los cómplices necesarios que, durante sus años de gobierno, permitieron que el abandono, la ocupación, el expolio y los incendios prepararan el terreno para el colapso final.

El pasado 12 de febrero de 2026, la realidad nos golpeó la cara: la Alquería de Volante sufrió un derrumbe masivo que ha afectado a más del 60% de su estructura. Los muros que todavía resistieron al incendio provocado de enero de 2024 han sucumbido finalmente por una razón tan sencilla como criminal: carecer de techumbre y de las más mínimas medidas de consolidación.

Desde nuestra asociación lo advertimos en innumerables ocasiones ante el Síndic de Greuges. Pedimos a gritos la instalación de estabilizadores de fachada y torres de apeo metálicas para evitar que los muros, expuestos al aire y a la erosión, se desplomaran. Algo tan sencillo como que nuestro consistorio cumpliera con la legislación vigente motu proprio, sin necesidad que nadie le tuviera que recordar sus obligaciones legales ¿Qué hizo el Ayuntamiento? Nada. Absolutamente nada más que ver cómo el tiempo y la gravedad hacían el trabajo sucio.

Durante años, el Ayuntamiento de Valencia se ha escudado en una supuesta protección de Nivel 2 en el PGOU. Nos decían que era suficiente, que el bien estaba "tutelado". Hoy sabemos, y los hechos y la realidad son muy tozudos, que esa catalogación ha sido papel mojado sin efectos reales sobre la integridad física del inmueble porque no se ha hecho nada más durante décadas. Y una alquería no se sostiene eternamente sobre un papel que no tiene valor alguno por culpa de las propias administraciones públicas.

Solicitamos con insistencia que la alquería fuera declarada Bien de Relevancia Local (BRL) para que se le aplicara de forma estricta la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano 4/1998. El Servicio de Planeamiento, en un alarde de soberbia y arrogancia técnica, propia de funcionarios incompetentes, rechazó nuestra petición con interpretaciones sesgadas, afirmando que "se confundían los valores patrimoniales". Pues bien, señores técnicos y políticos: sus valores patrimoniales están ahora enterrados bajo toneladas de escombros. El Nivel 2 ha demostrado ser una figura de papel mojado que no ha evitado la pérdida de un referente de nuestra arquitectura rural por culpa de todos y cada uno de los responsables políticos y técnicos que han usado la burrocracia para dilatar el expediente y no hacer nada.

La gestión municipal de este expediente ha sido un esperpento digno de la peor burrocracia. Hemos visto cómo los diferentes servicios se pasaban la pelota en un juego de irresponsabilidad compartida. Disciplina Urbanística decía carecer de competencias por ser un bien municipal. Patrimonio se escudaba en que ADIF era el "poseedor" debido a las obras del Nudo Sur ferroviario, aunque el Ayuntamiento seguía siendo el legítimo propietario desde 1977.

Esta actitud de actuar como diecisiete reinos de Taifas independientes ha sido el clavo definitivo en el ataúd de la alquería. Mientras los servicios municipales discutían quién debía mover un papel y apretar la primera tecla, el edificio se desmoronaba por pura desidia y negligencia.

Señora Catalá, usted es la alcaldesa y bajo su mando la Alquería de Volante ha pasado de la Lista Roja a la Lista Negra. Es su responsabilidad haber ignorado las recomendaciones emitidas en noviembre de 2024. Es su responsabilidad no haber ordenado medidas de urgencia tras el colapso parcial de la techumbre. Usted ha permitido que un bien de titularidad municipal, inventariado en el Plan de Acción Territorial de la Huerta, desaparezca. Y no hay tela, pancarta o bandera con la que pueda tapar esta vergüenza.

Pero no olvidamos a quienes hoy o callan o claman al cielo desde la oposición. Ellos consintieron durante años la ocupación ilegal, el almacenamiento de productos inflamables y el expolio continuado de un bien que ya estaba en la Lista Roja de Hispania Nostra. Su inacción "in vigilando" fue el prólogo necesario para este desastre. Pretender escudarse ahora con las intervenciones y los proyectos "ejecutados" en otras alquerías de la ciudad y gritar al cielo que son los que más han hecho por el patrimonio desde que Décimo Junio Bruno dio "agros et oppidum" a los soldados que habían luchado "sub Viriato", resulta un ejercicio de cinismo y de hipocresía sin parangon. Ninguno de vosotros movió un sólo dedo para consolidar la alquería. Algo fácil, económico y rápido de realizar que la hubiera salvado del derrumbe.

A pesar de la ruina técnica, la ley es clara y no vamos a permitir que este atropello patrimonial termine en un solar para el olvido. Según el Art. 189.7 de la LOTUP (Decreto Legislativo 1/2021 (TRLOTUP), la destrucción de un inmueble catalogado no libera al suelo de su régimen de protección. El Ayuntamiento de Valencia, como responsable de esta ruina provocada por negligencia, tiene el deber de restituir el bien a su estado original.

Nuestra asociación va a seguir exigiendo la reconstrucción fiel de la alquería basándose en los deberes de conservación impuestos por la ley; la apertura de un expediente informativo para depurar responsabilidades técnicas y políticas; que se determine quién omitió el deber de instalar los apeos que habrían salvado los muros.

Valencia no puede permitirse ser noticia nacional por liderar una "Lista Negra". La alquería de Volante no se ha caído; la han dejado caer entre unos y otros. Y ahora todos esconden la cabeza como avestruces para que no les salpique el problema. Desde esta asociación vamos seguir luchando para que quienes han permitido este desastre den la cara ante la ciudadanía y dejen de esconderse como cobardes.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

La alcaldesa de Valencia vive entre los fuegos artificiales de la propaganda y la agonía del patrimonio real

Buenos días,

Hace apenas unos días, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, se dirigía a la ciudadanía con un discurso cargado de triunfalismo para desglosar su hoja de ruta cultural. Con el pecho henchido de orgullo institucional, nos hablaba de la apertura del Museu de la Mar, del Centro de Interpretación del Santo Cáliz con su correspondiente "experiencia inmersiva", de nuevos contenedores para el cómic y las artes escénicas, y del aterrizaje de la Hispanic Society. En sus redes sociales declaraba: “Un futuro a la altura de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestra ciudad. La cultura es patrimonio compartido, es hacer Valencia”.

Desde nuestra asociación, tras leer estas declaraciones, no podemos sino preguntarnos en qué ciudad (o en qué realidad) vive exactamente nuestra alcaldesa. Porque, mientras ella se dedica a vender humo enlatado y a proyectar realidades virtuales para turistas, la Valencia de piedra, tapial, ladrillo y huerta, la que de verdad constituye nuestra identidad, se desmorona ante una desidia institucional que ya roza lo delictivo. Para nosotros, "hacer Valencia" no es inaugurar contenedores vacíos de contenido histórico, sino evitar que los que ya tenemos se caigan a pedazos por el atropello por acción u omisión de sus responsables.

La realidad, tozuda y cruel, desmiente cualquier brindis al sol publicitario que intentan colarnos los políticos de turno. Valencia ostenta hoy el vergonzoso honor de ser la primera ciudad de España en superar los 30 bienes incluidos en la Lista Roja de Hispania Nostra. Un récord de negligencia que tiene nombres y apellidos, y que afecta de manera sangrante a nuestro cinturón verde. 

Hablamos de la crónica de un abandono anunciado en las alquerías del Moro, de la Torre, del Rey, de Volante, de Mantot, de Serra, de Tallarrós, o de Falcó, entre otras. Especialmente sangrantes son los casos de de la de Serra (con récord de recomendaciones del Síndic) y el de la Alquería de Falcó, que acumula más de doce años de denuncias, retrasos, promesas incumplidas y excusas injustificables pese a las constantes y reiteradas recomendaciones del Síndic de Greuges, que este consistorio parece archivar sistemáticamente en el cajón del olvido hasta que se vuelva a denunciar.

¿De qué identidad nos habla la señora Catalá cuando el patrimonio de la ciudad es víctima diaria de la impunidad del espray y del orín? Es indignante observar cómo los Refugios Antiaéreos de la Guerra Civil, como los de la calle Espada o Serrans, se han convertido en letrinas improvisadas cubiertas de grafitis, sin que el Ayuntamiento mueva un dedo por su vigilancia o limpieza especializada. Incluso nuestra joya de la corona, la Lonja de la Seda, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sufre el deterioro provocado por la orina canina en cada una de sus esquinas y una falta de mantenimiento higiénico elemental en su entorno inmediato. Es un parcheado indigno lo que ofrecen a los ciudadanos, mientras desvían la mirada de la ruina real.

La gestión del patrimonio no puede basarse en el silencio administrativo con el que se responde a nuestras más de 320 denuncias. No podemos aceptar como "progreso" que el Portal de la Valldigna haya sido intervenido con una pintura plástica inadecuada que, lejos de proteger, acelera la degradación de la piedra original. No podemos callar ante las instalaciones no autorizadas en la Estación del Norte o el estado lamentable del depósito de Gas Lebon. Es un insulto a la inteligencia de los valencianos que se nos hable de "experiencias inmersivas" para el Santo Cáliz mientras la fábrica de La Ceramo en Benicalap, cerrada desde 1992-1993, sigue siendo el lienzo favorito de los vándalos ante la pasividad de una administración que ha hecho de la excusa burocrática su única política activa.

Este abandono crónico no es nuevo; es una herencia de legislaturas anteriores (PP, PSOE y Compromís) que la actual corporación, lejos de revertir con valentía, ha decidido maquillar con propaganda. Se sigue priorizando la creación de "nuevos contenedores" (política de escaparate y de votos) frente a la consolidación y restauración de los Bienes de Relevancia Local (BRL) y Bienes de Interés Cultural (BIC) que ya poseemos y que agonizan. La cultura no es un evento de inauguración ni un render en una nota de prensa; es el respeto escrupuloso a la Ley 4/1998 de Patrimonio Cultural Valenciano, una norma que este Ayuntamiento vulnera por inacción de forma constante.

Desde nuestra asociación, exigimos hechos y no más palabras vacías. Basta de excusas. Solicitamos la implementación inmediata de planes de limpieza especializada, vallados efectivos, sistemas de videovigilancia (reales, efectivos y que de verdad se usen) en entornos sensibles y, sobre todo, un calendario real y dotado presupuestariamente para la recuperación de nuestras alquerías y el patrimonio industrial.

Señora Catalá, deje de vivir en esa ciudad inventada e imaginada de cartón piedra que describe en sus discursos. El patrimonio compartido del que habla se está muriendo en las calles de Valencia bajo una capa de suciedad, abandono y olvido. Actúen ya, porque cuando la última alquería se convierta en un montón de escombros, no habrá "experiencia inmersiva" capaz de devolvernos nuestra verdadera historia. Nosotros seguiremos aquí, vigilantes, denunciando cada grieta y cada grafiti, porque defender nuestro pasado es la única forma honesta de asegurar nuestro futuro.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.