viernes

Alquería de Volante: el primer bien valenciano en formar parte de la Lista Negra de Hispania Nostra

Buenas tardes,

Hoy damos una noticia que, tarde o temprano, sabíamos que se iba a producir. Era cuestión de tiempo y más teniendo en cuenta la nefasta actitud que los diferentes equipos de gobierno han mantenido y mantienen hacia el patrimonio cultural valenciano. Postureo y palabras huecas y vacías que se han traducido en destrucción y desparición.

Toca mirar a las ruinas de la alquería de Volante, con el alma herida y la indignación desbordada. Lo que durante años denunciamos como una muerte anunciada se ha consumado: la alquería de Volante ha pasado a formar parte de la Lista Negra de Hispania Nostra. No es un trámite administrativo cualquiera; es el certificado de defunción de un bien que ya no tiene vuelta atrás, el primero en toda la Comunitat Valenciana y en la ciudad de Valencia en recibir este deshonroso galardón a la desidia e incompetencia institucional.

Estamos ante un atentado patrimonial con nombres y apellidos. La máxima responsable hoy es María José Catalá, alcaldesa de Valencia, y su equipo de gobierno cuya gestión ha permitido que lo que quedaba en pie se convirtiera en escombros. Pero que nadie en la bancada de la oposición se atreva a dar lecciones de moral; ellos son los cómplices necesarios que, durante sus años de gobierno, permitieron que el abandono, la ocupación, el expolio y los incendios prepararan el terreno para el colapso final.

El pasado 12 de febrero de 2026, la realidad nos golpeó la cara: la Alquería de Volante sufrió un derrumbe masivo que ha afectado a más del 60% de su estructura. Los muros que todavía resistieron al incendio provocado de enero de 2024 han sucumbido finalmente por una razón tan sencilla como criminal: carecer de techumbre y de las más mínimas medidas de consolidación.

Desde nuestra asociación lo advertimos en innumerables ocasiones ante el Síndic de Greuges. Pedimos a gritos la instalación de estabilizadores de fachada y torres de apeo metálicas para evitar que los muros, expuestos al aire y a la erosión, se desplomaran. Algo tan sencillo como que nuestro consistorio cumpliera con la legislación vigente motu proprio, sin necesidad que nadie le tuviera que recordar sus obligaciones legales ¿Qué hizo el Ayuntamiento? Nada. Absolutamente nada más que ver cómo el tiempo y la gravedad hacían el trabajo sucio.

Durante años, el Ayuntamiento de Valencia se ha escudado en una supuesta protección de Nivel 2 en el PGOU. Nos decían que era suficiente, que el bien estaba "tutelado". Hoy sabemos, y los hechos y la realidad son muy tozudos, que esa catalogación ha sido papel mojado sin efectos reales sobre la integridad física del inmueble porque no se ha hecho nada más durante décadas. Y una alquería no se sostiene eternamente sobre un papel que no tiene valor alguno por culpa de las propias administraciones públicas.

Solicitamos con insistencia que la alquería fuera declarada Bien de Relevancia Local (BRL) para que se le aplicara de forma estricta la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano 4/1998. El Servicio de Planeamiento, en un alarde de soberbia y arrogancia técnica, propia de funcionarios incompetentes, rechazó nuestra petición con interpretaciones sesgadas, afirmando que "se confundían los valores patrimoniales". Pues bien, señores técnicos y políticos: sus valores patrimoniales están ahora enterrados bajo toneladas de escombros. El Nivel 2 ha demostrado ser una figura de papel mojado que no ha evitado la pérdida de un referente de nuestra arquitectura rural por culpa de todos y cada uno de los responsables políticos y técnicos que han usado la burrocracia para dilatar el expediente y no hacer nada.

La gestión municipal de este expediente ha sido un esperpento digno de la peor burrocracia. Hemos visto cómo los diferentes servicios se pasaban la pelota en un juego de irresponsabilidad compartida. Disciplina Urbanística decía carecer de competencias por ser un bien municipal. Patrimonio se escudaba en que ADIF era el "poseedor" debido a las obras del Nudo Sur ferroviario, aunque el Ayuntamiento seguía siendo el legítimo propietario desde 1977.

Esta actitud de actuar como diecisiete reinos de Taifas independientes ha sido el clavo definitivo en el ataúd de la alquería. Mientras los servicios municipales discutían quién debía mover un papel y apretar la primera tecla, el edificio se desmoronaba por pura desidia y negligencia.

Señora Catalá, usted es la alcaldesa y bajo su mando la Alquería de Volante ha pasado de la Lista Roja a la Lista Negra. Es su responsabilidad haber ignorado las recomendaciones emitidas en noviembre de 2024. Es su responsabilidad no haber ordenado medidas de urgencia tras el colapso parcial de la techumbre. Usted ha permitido que un bien de titularidad municipal, inventariado en el Plan de Acción Territorial de la Huerta, desaparezca. Y no hay tela, pancarta o bandera con la que pueda tapar esta vergüenza.

Pero no olvidamos a quienes hoy o callan o claman al cielo desde la oposición. Ellos consintieron durante años la ocupación ilegal, el almacenamiento de productos inflamables y el expolio continuado de un bien que ya estaba en la Lista Roja de Hispania Nostra. Su inacción "in vigilando" fue el prólogo necesario para este desastre. Pretender escudarse ahora con las intervenciones y los proyectos "ejecutados" en otras alquerías de la ciudad y gritar al cielo que son los que más han hecho por el patrimonio desde que Décimo Junio Bruno dio "agros et oppidum" a los soldados que habían luchado "sub Viriato", resulta un ejercicio de cinismo y de hipocresía sin parangon. Ninguno de vosotros movió un sólo dedo para consolidar la alquería. Algo fácil, económico y rápido de realizar que la hubiera salvado del derrumbe.

A pesar de la ruina técnica, la ley es clara y no vamos a permitir que este atropello patrimonial termine en un solar para el olvido. Según el Art. 189.7 de la LOTUP (Decreto Legislativo 1/2021 (TRLOTUP), la destrucción de un inmueble catalogado no libera al suelo de su régimen de protección. El Ayuntamiento de Valencia, como responsable de esta ruina provocada por negligencia, tiene el deber de restituir el bien a su estado original.

Nuestra asociación va a seguir exigiendo la reconstrucción fiel de la alquería basándose en los deberes de conservación impuestos por la ley; la apertura de un expediente informativo para depurar responsabilidades técnicas y políticas; que se determine quién omitió el deber de instalar los apeos que habrían salvado los muros.

Valencia no puede permitirse ser noticia nacional por liderar una "Lista Negra". La alquería de Volante no se ha caído; la han dejado caer entre unos y otros. Y ahora todos esconden la cabeza como avestruces para que no les salpique el problema. Desde esta asociación vamos seguir luchando para que quienes han permitido este desastre den la cara ante la ciudadanía y dejen de esconderse como cobardes.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

martes

Crónica de una muerte anunciada: la alquería de Volante

El pasado 13 de febrero de 2026, nos vimos obligados a dirigirnos de nuevo al Síndic de Greuges para informarle de una noticia devastadora: la Alquería de Volante ha sufrido un derrumbe masivo que afecta a más de un 60% de su estructura. Los muros que milagrosamente resistieron el incendio de enero de 2024 han colapsado finalmente.

¿La razón? No ha sido un rayo, ni un terremoto. Ha sido la falta absoluta de techumbre y de las medidas mínimas de consolidación que desde nuestra asociación se exigió por activa y por pasiva. Durante un año y tres meses tras las recomendaciones iniciales del Síndic, el Ayuntamiento de Valencia ha sido incapaz de mover un solo dedo para proteger el inmueble.

Es una vergüenza que, sabiendo que el edificio estaba "en los huesos", no se instalaran ni estabilizadores de fachada ni torres de apeo metálicas. Han dejado que la gravedad, y en este caso el viento, haga el trabajo sucio que ellos no se atrevieron a hacer: borrar un referente de la arquitectura rural valenciana.

Desde el consistorio se nos ha intentado tomar el pelo sistemáticamente. Se han escudado en que la alquería ya gozaba de protección al estar catalogada con el Nivel 2 en el PGOU. Pero la realidad es muy diferente: ese nivel de protección ha resultado ser papel mojado, sin efectos reales sobre la integridad física del edificio.

En nuestras alegaciones de octubre de 2024, ya advertíamos que el Nivel 2 era claramente insuficiente. Solicitamos que se catalogara como Bien de Relevancia Local (BRL), lo que habría obligado a aplicar la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano 4/1998. Sin embargo, el Servicio de Planeamiento prefirió perderse en interpretaciones sesgadas y erróneas, llegando a decir que "confundíamos valores patrimoniales".

El tiempo nos ha dado la razón de la peor manera posible: mientras la administración mareaba la perdiz con interpretaciones subjetivas, sesgadas y parciales sobre nuestra petición de BRL, el edificio se derrumbaba por pura desidia y pasotismo.

Resulta insultante que el Ayuntamiento de Valencia afirme que el mantenimiento es obligatorio "independientemente del nivel de protección" mientras permite que un bien de su propiedad esté ocupado ilegalmente durante décadas, sufra incendios por almacenamiento de materiales inflamables y termine convertido en un montón de escombros.

Uno de los puntos más frustrantes de este proceso ha sido tener que enfrentar de nuevo a la kafkiana estructura administrativa del Ayuntamiento de Valencia. Parece que no existe un sólo gobierno municipal, sino "diecisiete reinos de Taifas" independientes que solo saben pasarse la pelota unos a otros en lugar de ser diligentes y solucionar los problemas.

Disciplina Urbanística dijo que no teníacompetencias porque el inmueble es de titularidad municipal. Patrimonio Municipal se escudó en que el suelo fue objeto de un proceso de expropiación por parte de ADIF para el Nudo Sur ferroviario. Pero la realidad jurídica es clara: el Ayuntamiento de Valencia es el legítimo propietario desde 1977.

Aunque ADIF sea el "poseedor" de la parcela, la transmisión del dominio no se ha producido porque no se fijó el justiprecio. Por tanto, el Ayuntamiento de Valencia ha consentido, por acción u omisión, la degradación, el expolio y la ruina de su propio patrimonio. Es una falta de diligencia inexcusable.

Que nadie piense que el derrumbe es el final del camino y que ahora podrán recalificar el suelo o dejar que la maleza lo cubra todo. La ley está de parte del patrimonio y vamos a exigir su cumplimiento hasta las últimas consecuencias.

Basándonos en el Decreto Legislativo 1/2021 (TRLOTUP), recordamos a los responsables políticos lo siguiente:

Vigencia de la Catalogación (Art. 189.7): La destrucción de un inmueble catalogado no libera al suelo de su régimen de protección. La desaparición física de los muros no exime al Ayuntamiento de su deber de restaurar el valor patrimonial del sitio.

Obligación de Restitución: Al ser una ruina provocada por la negligencia del propietario (el propio Ayuntamiento), este está obligado a restituir el bien a su estado original.

Deber de Conservación: El artículo 189 de la LOTUP señala que los propietarios deben mantener los edificios en condiciones de seguridad y funcionalidad. El Ayuntamiento ha incumplido su propia normativa durante años.

No nos vamos a quedar callados. Hemos solicitado formalmente al Síndic de Greuges la reapertura del expediente nº 2403359. No es una petición, es un clamor por la justicia patrimonial. Exigimos:

- Un informe técnico urgente que determine el plan para la reconstrucción fiel de la Alquería de Volante.

- La apertura de un expediente informativo para determinar por qué no se ejecutaron las medidas cautelares de estabilización que habrían evitado el colapso.

- La depuración de responsabilidades de los técnicos y responsables políticos que, conociendo el estado de ruina inminente, no movieron un dedo.

Es hora de que alguien asuma las consecuencias legales e incluso penales de haber permitido que un bien inventariado en el Plan de Acción Territorial de l'Horta desaparezca casi por completo. La Alquería de Volante no se ha caído: todos y cada uno de los gobiernos municipales, desde 1977, la han dejado caer. Y eso, en una ciudad que presume de proteger su identidad, es sencillamente imperdonable.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

viernes

La alcaldesa de Valencia vive entre los fuegos artificiales de la propaganda y la agonía del patrimonio real

Buenos días,

Hace apenas unos días, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, se dirigía a la ciudadanía con un discurso cargado de triunfalismo para desglosar su hoja de ruta cultural. Con el pecho henchido de orgullo institucional, nos hablaba de la apertura del Museu de la Mar, del Centro de Interpretación del Santo Cáliz con su correspondiente "experiencia inmersiva", de nuevos contenedores para el cómic y las artes escénicas, y del aterrizaje de la Hispanic Society. En sus redes sociales declaraba: “Un futuro a la altura de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestra ciudad. La cultura es patrimonio compartido, es hacer Valencia”.

Desde nuestra asociación, tras leer estas declaraciones, no podemos sino preguntarnos en qué ciudad (o en qué realidad) vive exactamente nuestra alcaldesa. Porque, mientras ella se dedica a vender humo enlatado y a proyectar realidades virtuales para turistas, la Valencia de piedra, tapial, ladrillo y huerta, la que de verdad constituye nuestra identidad, se desmorona ante una desidia institucional que ya roza lo delictivo. Para nosotros, "hacer Valencia" no es inaugurar contenedores vacíos de contenido histórico, sino evitar que los que ya tenemos se caigan a pedazos por el atropello por acción u omisión de sus responsables.

La realidad, tozuda y cruel, desmiente cualquier brindis al sol publicitario que intentan colarnos los políticos de turno. Valencia ostenta hoy el vergonzoso honor de ser la primera ciudad de España en superar los 30 bienes incluidos en la Lista Roja de Hispania Nostra. Un récord de negligencia que tiene nombres y apellidos, y que afecta de manera sangrante a nuestro cinturón verde. 

Hablamos de la crónica de un abandono anunciado en las alquerías del Moro, de la Torre, del Rey, de Volante, de Mantot, de Serra, de Tallarrós, o de Falcó, entre otras. Especialmente sangrantes son los casos de de la de Serra (con récord de recomendaciones del Síndic) y el de la Alquería de Falcó, que acumula más de doce años de denuncias, retrasos, promesas incumplidas y excusas injustificables pese a las constantes y reiteradas recomendaciones del Síndic de Greuges, que este consistorio parece archivar sistemáticamente en el cajón del olvido hasta que se vuelva a denunciar.

¿De qué identidad nos habla la señora Catalá cuando el patrimonio de la ciudad es víctima diaria de la impunidad del espray y del orín? Es indignante observar cómo los Refugios Antiaéreos de la Guerra Civil, como los de la calle Espada o Serrans, se han convertido en letrinas improvisadas cubiertas de grafitis, sin que el Ayuntamiento mueva un dedo por su vigilancia o limpieza especializada. Incluso nuestra joya de la corona, la Lonja de la Seda, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sufre el deterioro provocado por la orina canina en cada una de sus esquinas y una falta de mantenimiento higiénico elemental en su entorno inmediato. Es un parcheado indigno lo que ofrecen a los ciudadanos, mientras desvían la mirada de la ruina real.

La gestión del patrimonio no puede basarse en el silencio administrativo con el que se responde a nuestras más de 320 denuncias. No podemos aceptar como "progreso" que el Portal de la Valldigna haya sido intervenido con una pintura plástica inadecuada que, lejos de proteger, acelera la degradación de la piedra original. No podemos callar ante las instalaciones no autorizadas en la Estación del Norte o el estado lamentable del depósito de Gas Lebon. Es un insulto a la inteligencia de los valencianos que se nos hable de "experiencias inmersivas" para el Santo Cáliz mientras la fábrica de La Ceramo en Benicalap, cerrada desde 1992-1993, sigue siendo el lienzo favorito de los vándalos ante la pasividad de una administración que ha hecho de la excusa burocrática su única política activa.

Este abandono crónico no es nuevo; es una herencia de legislaturas anteriores (PP, PSOE y Compromís) que la actual corporación, lejos de revertir con valentía, ha decidido maquillar con propaganda. Se sigue priorizando la creación de "nuevos contenedores" (política de escaparate y de votos) frente a la consolidación y restauración de los Bienes de Relevancia Local (BRL) y Bienes de Interés Cultural (BIC) que ya poseemos y que agonizan. La cultura no es un evento de inauguración ni un render en una nota de prensa; es el respeto escrupuloso a la Ley 4/1998 de Patrimonio Cultural Valenciano, una norma que este Ayuntamiento vulnera por inacción de forma constante.

Desde nuestra asociación, exigimos hechos y no más palabras vacías. Basta de excusas. Solicitamos la implementación inmediata de planes de limpieza especializada, vallados efectivos, sistemas de videovigilancia (reales, efectivos y que de verdad se usen) en entornos sensibles y, sobre todo, un calendario real y dotado presupuestariamente para la recuperación de nuestras alquerías y el patrimonio industrial.

Señora Catalá, deje de vivir en esa ciudad inventada e imaginada de cartón piedra que describe en sus discursos. El patrimonio compartido del que habla se está muriendo en las calles de Valencia bajo una capa de suciedad, abandono y olvido. Actúen ya, porque cuando la última alquería se convierta en un montón de escombros, no habrá "experiencia inmersiva" capaz de devolvernos nuestra verdadera historia. Nosotros seguiremos aquí, vigilantes, denunciando cada grieta y cada grafiti, porque defender nuestro pasado es la única forma honesta de asegurar nuestro futuro.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.

martes

Valencia, entre el "parcheado" y el orín: una ciudad que agoniza ante la desidia institucional

Buenos días,

Ayer mismo, mientras recorríamos de nuevo las calles de Ciutat Vella, esa que tanto amamos y que tan poco parece importar a quienes ocupan los despachos del consistorio, volvimos a sentir esa punzada de indignación que ya se ha vuelto crónica y que se repite en bucle desde hace quince años.

Caminar por el centro de Valencia es, hoy en día, asistir a un espectáculo de degradación planificada. No es sólo el vandalismo y la falta de educación y respeto de unos pocos, es la desidia administrativa la que está alimentando esta situación que afecta directamente a nuestro patrimonio. Desde nuestra asociación, ni nos hemos callado nunca, ni nos vamos a callar tampoco ahora, ante lo que ya es un "atropello por omisión".

La parte posterior del refugio antiaéreo del carrer dels Serrans, en su fachada recayente a la calle Palomino esta llena de pintadas. Y es paradójico, porque se nos llena la boca hablando de memoria democrática, de poner en valor los espacios de la guerra, pero la realidad que captan nuestros ojos y nuestra cámara es otra. 

Bajo la palabra "REFUGIO", pintada con cierta dignidad, convive una maraña de firmas y "tags" que demuestran que aquí la vigilancia brilla por su ausencia. Pintadas que se repiten en el tiempo y que perduran durante meses por la inacción y la desidia institucional, que ha convertido este espacio en un "no-lugar", un rincón oscuro donde el incivismo campa a sus anchas mientras la administración mira hacia otro lado, más ocupada en grandes eventos que en el mantenimiento diario de lo que nos pertenece a todos. Por no hablar de las motos y bicicletas que aparcan allí, en ocasiones justo delante de la puerta.

En la Lonja de la Seda, un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que es (o debería ser) el orgullo de la ciudad de Valencia y la máxima expresión del gótico civil europeo, seguimos encontrando gente comiendo en sus escalones y orines de perro, mientras que el dueño iba 20 metros delante pasando de todo. Un "personaje" muy conocido en el barrio, que presenta un deterioro cognitivo y conductual manifiesto y al que, además, no le puedes decir nada debido a su conducta agresiva y violenta.

En la imagen que adjuntamos se ve claramente la mancha sobre la piedra caliza, que se une a otras anteriores presentes en múltiples esquinas del monumento. Y no es sólo por una cuestión estética o de olor, que ya sería grave. Es por la agresión química. El orín penetra en la porosidad de la piedra, la debilita, la deshace desde dentro. Y es inaudito que el monumento más importante de la ciudad no cuente con una protección perimetral o una vigilancia que impida que se convierta en el mingitorio del barrio. ¿Dónde están las campañas de concienciación (efectivas)? ¿Dónde están las sanciones? Si no respetamos la Lonja, no respetamos nada.

Llegamos quizás al punto más técnico y doloroso: el Portal de la Valldigna. Aquí hablamos de un Bien de Interés Cultural (BIC). Pues bien, la solución que han encontrado nuestros "gestores" para luchar contra el grafiti es, sencillamente, una aberración. En lugar de contratar a restauradores profesionales que limpien la piedra con los medios adecuados, se dedican a parchear con pintura plástica.

Y como expertos en la materia, nos sangran los ojos. La pintura plástica es el peor enemigo de la piedra y del tapial. Crea una película impermeable que impide que el muro "respire". La humedad se queda atrapada dentro de la piedra, generando sales que acaban por reventar el sillar desde el interior. Es el "pan para hoy y hambre para mañana". Estos parches de colores que no coinciden con el original son la prueba fehaciente de que a este Ayuntamiento le importa más "tapar el bulto" rápido y barato que conservar realmente el patrimonio. Es, en esencia, vandalismo institucional. Están destruyendo un BIC a base de capas de pintura de ferretería, ejecutadas por Pepe Gotera y Otilio.

Y para rizar el rizo, el entorno del busto del gran humanista Juan Luís Vives, a los pies de la casa familiar. Vives, el hombre que nos enseñó el valor de la educación y el pensamiento crítico, hoy parece haber sido degradado a "poste de aparcamiento". Es habitual encontrar una motocicleta estacionada justo detrás de su pedestal, invadiendo el escaso espacio monumental. El titular más adecuado para esta imagen sería "El humanismo bajo la rueda de un scooter". Una descripción exacta de lo que está pasando en nuestra ciudad con la cultura y el patrimonio.

Y esto es el síntoma de una ciudad que ha perdido el norte y el resto de puntos cardinales. No se trata sólo de una infracción de tráfico; es una falta total de decoro y respeto por nuestras figuras ilustres y por las esculturas de nuestra ciudad y sus entornos. Si el propio ciudadano no siente que ese espacio se debe respetar, es porque las autoridades no lo tratan como tal.

Desde nuestra asociación volvemos a exigir un plan de choque inmediato. No queremos más parches de pintura plástica, no queremos más excusas sobre la falta de presupuesto mientras se gastan millones en otras partidas superfluas e innecesarias. Valencia necesita:

1. Brigadas de limpieza especializadas en patrimonio, no operarios con un bote de pintura.

2. Vigilancia real y sanciones ejemplares para quienes atenten contra los BICs.

3. Dignificación de los entornos monumentales, eliminando el aparcamiento de motos y la acumulación de basura, contenedores, papeleras, etc. en sus puertas.

No nos cansaremos de recordarle a los políticos de turno que el patrimonio no es suyo, que es de las generaciones venideras. Su gestión actual es una mancha negra en la historia de esta ciudad. Dejen de parchear y empiecen a restaurar. Dejen de ignorar y empiecen a proteger.

¿Hasta cuándo vamos a tener que seguir denunciando lo obvio? ¿No basta con casi quince años de denuncias y de trabajo? La ciudad nos duele, y no pararemos hasta que cada piedra de nuestra historia sea tratada con el respeto que merece. Le pese a quien le pese.

Un saludo...

El texto y las imágenes son propiedad de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, no permitiéndose su reproducción total o parcial sin citar las fuentes y a los autores originales al estar bajo licencia Creative Commons 3.0. Nuestra entidad no tiene ánimo de lucro, pero exige un mínimo de respeto y comportamiento ético y profesional a los medios de comunicación, partidos políticos, asociaciones cívicas, fundaciones, etc… a la hora de usar sin permiso nuestro trabajo.


viernes

La Ceramo de Benicalap: Crónica del abandono y de la impunidad del espray

Buenas tardes bloggeros,

Empezamos 2026 regresando una vez más a Benicalap, y lo hacemos con una enorme decepción a la que no nos acostumbraremos jamás, por más años que pasen. Las imágenes que acompañan este artículo no son fruto de un descuido puntual; son el fiel reflejo de la desidia institucional que asola a uno de nuestros emblemas industriales más queridos: La Ceramo, Bien de Relevancia Local.

Desde hace años, nuestra asociación, a través de este blog y de los innumerables registros de entrada al Ayuntamiento de Valencia, ha venido denunciando el estado de abandono de este inmueble, catalogado como Bien de Relevancia Local (BRL). Sin embargo, lo que hoy presenciamos en las fachadas recayentes a la avenida de Burjassot, carrer del Poeta Serrano Clavero y carrer de José Grollo ya no es sólo el deterioro del inmueble por el paso del tiempo; es un asalto impune a nuestra memoria histórica en forma de pintadas, cartelería ilegal y una falta total de vigilancia que clama al cielo.

Las fotografías captadas recientemente son muy contundentes. La gran puerta neo-mudéjar, que antaño fue el lugar de entrada a la excelencia cerámica que vistió los mejores edificios del modernismo valenciano y europeo, hoy es el lienzo de grafiteros que, bajo pseudónimos como "SACK", "BOOR" "BANDEU13" o "GABBER HEAD", entre otros muchos, ensucian sin reparo la madera y el ladrillo histórico. No son muestras de arte urbano; son actos delictivos puros y duros sobre un patrimonio cultural que debería estar blindado.

A esto se suma la colocación de carteles publicitarios de circos y eventos (con nombres y apellidos) que, ignorando la normativa municipal, se pegan directamente sobre los muros exteriores, degradando todavía más la imagen de un edificio que espera, desde hace décadas, una rehabilitación integral que nunca termina de materializarse de forma efectiva.

Desde nuestra asociación no nos cansaremos de recordarlo: el Ayuntamiento de Valencia, como propietario del inmueble, tiene el deber legal de mantenerlo y custodiarlo. Así lo establece la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano. No es una opción, ni un capricho, es una obligación LEGAL que se sigue ignorando a fecha de hoy.

A lo largo de los últimos años, hemos perdido la cuenta de las veces que el Síndic de Greuges ha dado la razón a nuestras quejas. En sus sucesivas resoluciones y recomendaciones, el Síndic ha instado al consistorio a adoptar "medidas urgentes de seguridad, salubridad y ornato público", acorde a la LOTUPy a acelerar los trámites para su restauración, que sigue demorándose sine die. Pero la respuesta siempre es la misma: buenas palabras, proyectos que se anuncian a bombo y platillo en prensa, pero una realidad a pie de calle que se traduce en más pintadas, más basura y más desconchados.

¿De qué sirve que se realicen catas arqueológicas o se anuncien presupuestos millonarios si ni siquiera son capaces de mantener limpia la fachada o instalar un sistema de videovigilancia que disuada a los vándalos? Y cuando lo hacen, aparecen Pepe Gotera y Otilio a parchear y a pintar encima, Y cuando lo denuncias, nadie ha sido y tampoco se identifica a la contrata o sub contrata enviada por la Concejalía o el Servicio Municipal correspondiente, que entra en modo avestruz, escondiendo la cabeza para que nadie le diga nada

La impunidad con la que se actúa sobre La Ceramo es un insulto a todos los valencianos que valoramos nuestra historia. No podemos permitir que esta joya del patrimonio industrial se convierta en una "ruina consolidada" por la inacción política. Benicalap no merece tener este foco de degradación en el corazón del barrio. La Ceramo es el testimonio vivo de la fábrica que fundaron José Ros Surió y Julián Urgell y Pubill, la misma que dio vida a los reflejos metálicos que hoy admiramos en la Estación del Norte, el Mercat Central, el Mercat de Colón o las cúpulas del Ayuntamiento de Valencia o del Palacete de Ayora, entre otros muchos edificios a nivel local y nacional.

Volvemos a exigir, por enésima vez, al actual equipo de gobierno una intervención inmediata de limpieza de las pintadas bajo supervisión técnica, la retirada de los carteles, con la correspondiente sanción a los responsables y, sobre todo, el inicio real de las obras de rehabilitación. Basta de excusas administrativas. Cada día que pasa con el edificio en este estado, el coste de su recuperación aumenta y el riesgo de pérdida irreparable es mayor.

Vamos a seguir documentando cada nueva agresión. Nuestra labor de vigilancia, cosa que no hace nuestro consistorio, no cesará mientras las autoridades miren hacia otro lado. La Ceramo es patrimonio de todos, no el tablero de juegos de unos pocos que no respetan nada.

Valencia no puede seguir permitiéndose este el lujo de dejar degradarse y de perder su pasado por pura dejadez.

Un saludo...

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sábado

Las letras del refugio de la calle Espada: las grietas en la fachada de la memoria

Buenas tardes y ¡Feliz Año Nuevo!,

Como bien sabrán nuestros lectores, llevamos más de una década denunciando el abandono del refugio de la calle Espada de Valencia, con múltiples recomendaciones del Síndic de Greuges que se van aceptando pero, a su vez, se ignoran y siguen sin cumplirse.

Además del abandono del refugio, lleno de pintadas y cubierto de vegetación, hay que señalar que la tipografía, ubicada en la fachada de un edificio de la plaza de Tetuán y que anuncia la proximidad de este refugio, se enfrenta a su enemigo más letal: no las bombas fascistas, sino la falta de inspecciones, de vigilancia y, como no, la desidia y lentitud municipal para resolver cualquier problema que afecta al patrimonio.

El refugio antiaéreo de la calle Espada es un Bien de Relevancia Local (BRL), un espacio sagrado de memoria democrática construido en 1937. Y la tipografía que indica la presencia próxima de uno de los refugios es ÚNICA. Mientras Valencia era capital de la Segunda República, miles de ciudadanos bajaban a estas entrañas de hormigón buscando salvar la vida mientras el cielo escupía fuego. Hemos escrito largo y tendido sobre su arquitectura, su estado de abandono, sobre su diseño funcional pensado para la supervivencia y sobre cómo, en otras ciudades europeas, un lugar así sería un museo cuidado con mimo. Aquí, sin embargo, parece que molestan y que son ignorados. Y especialmente este.

La situación actual es intolerable y peligrosa. Como podéis ver en las imágenes que adjuntamos a esta denuncia pública, el deterioro de las letras presentes en esa fachada de la plaza Tetuán ha cruzado la línea roja de la conservación para entrar de lleno en el terreno de la seguridad ciudadana.

La letra R que forma parte de la palabra "REFUGIO", una tipografía histórica que ha resistido más de ocho décadas, está a punto de ceder. No estamos hablando de una simple suciedad ambiental o de un desgaste estético. Lo que muestra la fotografía es una patología estructural grave: grietas transversales profundas que están fracturando el hormigón.

Es evidente que el material ha perdido cohesión. La falta de mantenimiento ha permitido que la humedad penetre, probablemente dañándola interiormente, lo que provoca que el material estalle hacia afuera.

¿A qué espera el Ayuntamiento de Valencia? ¿Necesitamos que un cascote de historia le abra la cabeza a un viandante o a las personas que hacen cola a diario allí para que se dignen a actuar? Debemos recordar que justo al lado está la embajada de Colombia y que a diario se forman colas justo debajo de esas letras.

Nos sigue resultando vergonzoso que, mientras nuestro consistorio y sus responsables e llenan la boca con discursos sobre la "memoria histórica" y el "turismo cultural", permitan que los elementos que sustentan esa memoria se caigan a pedazos en la vía pública. Esto no es solo un atentado contra el patrimonio; es una negligencia temeraria en el mantenimiento de la vía pública. Estas letras están pidiendo auxilio a gritos desde hace tiempo y el silencio de la administración es ensordecedor.

Desde nuestra asociación y con la experiencia que nos avala tras años de lucha por el patrimonio valenciano, EXIGIMOS:

1. Una inspección técnica inmediata por parte de los bomberos y los técnicos de patrimonio del Ayuntamiento para evaluar el riesgo de desprendimiento.

2. La instalación urgente de medidas de protección (mallas o andamiaje) para garantizar la seguridad de los vecinos y viandantes.

3. Un proyecto de consolidación y restauración de las letras y la fachada, respetando escrupulosamente los materiales originales, tal y como marca la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano.

No queremos parches, ni queremos que retiren las letras para que "desaparezcan" o se pierdan en el olvido en algún almacén municipal, como ha ocurrido tantas otras veces. Queremos conservación in situ y un mantenimiento regular para asegurar que no aparezcan nuevos daños y patologías.

Y pedimos también a nuestros lectores y a los ciudadanos preocupados, que no miréis hacia otro lado. Pasad por la calle Espada, fotografiad la vergüenza y compartidlo. El patrimonio no se defiende solo; se defiende con la presión de quienes nos negamos a ver cómo nuestra historia se convierte en ruina y escombros por la inacción de quienes cobran por protegerla.

Si esas letras caen, no habrá sido un accidente. Habrá sido una dejación de funciones intolerable, además de un posible delito contra el patrimonio histórico.

Basta ya de excusas. Actúen ya.

Un saludo...

El refugio de la calle Espada

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