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La responsabilidad del Ayuntamiento de Valencia en los delitos contra el patrimonio histórico y cultural

Buenos días blogger@s,

ayer hubo pleno municipal y el Grupo Popular planteó una serie de preguntas, dirigidas al equipo de gobierno, en relación con los ataques y delitos cometidos contra el patrimonio cultural valenciano:

0162.- Pregunta suscrita por el Sr. Novo, del Grupo Popular, sobre las agresiones contra el patrimonio histórico y monumental. Expediente .- O-89POP-2018-000016-00

1ª.- De las 41 intervenciones que ha efectuado la Policía Local, que se han circunscrito únicamente al ámbito administrativo, ¿ninguna de ellas ha revestido la suficiente gravedad para que constituir un ilícito penal por atentado al Patrimonio?

2ª.- ¿Por qué el gobierno municipal tripartito no ha realizado ninguna campaña para identificar a los grafiteros y agresores habituales?

3ª.- ¿Por qué no ha denunciado a estos grafiteros y agresores ante los tribunales de justicia para que asuman la responsabilidad que implican sus actos de vandalismo por agresión al Patrimonio de todos los valencianos?

4ª.- ¿Piensa el gobierno municipal tripartito adoptar alguna acción para prevenir estos actos delictivos que se están multiplicando en los últimos meses?

5ª.- ¿Ha investigado el Ayuntamiento la agresión a su Patrimonio a través de la visualización de las cámaras de seguridad de los edificios y vía pública?

6ª.- ¿Tiene la Policía Local identificados a estos agresores del Patrimonio Histórico y Monumental?

La respuesta por parte del Ayuntamiento de Valencia es digna de estudio y análisis:

"La Policía Local de València actúa en todo momento velando por la seguridad e integridad del Patrimonio de la Ciudad de València.

Aplica las Ordenanzas del Ayuntamiento y procede a su sanción cuando se incumplen.

Recordar que, las agresiones al Patrimonio Histórico como ilicito penal corresponden sus actuaciones a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, tramitándose las denuncias en las Comisarías de la CNP, no obstante la PLV ha llevado a cabo reuniones con técnicos tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat con el fin de estudiar y coordinar las actuaciones entre Administraciones responsables de la custodia y mantenimiento del Patrimonio Histórico".

Evidentemente y como suele ser frecuente en este equipo de gobierno y en los anteriores, se contestan generalidades y no se atienden correctamente a las cuestiones planteadas. Es una actitud cronificada en el tiempo y, a pesar de la "transparencia", la "participación ciudadana" y el "canvi", se sigue manteniendo. 

La ausencia de respuestas claras y ciñéndose estrictamente a lo preguntado nos lleva a pensar que, hasta la fecha, el Ayuntamiento de Valencia y el resto de administraciones públicas con competencias en la materia, no han cumplido con sus funciones y obligaciones legales y no han asumido su grado de responsabilidad en un asunto que es muy grave.

Para aquellas personas que sigan pensando que las administraciones públicas no tienen ningún grado de culpa y/o responsabilidad en los ataques y delitos contra el patrimonio que han venido sucediendo durante los últimos años, les recomendamos que lean atentamente la Tesis Doctoral realizada por Jesús Mª García Calderón (Universidad de Granada) y titulada "La Defensa Penal del Patrimonio Arqueológico". Se dan claves suficientes y muy bien argumentadas sobre los comportamientos y enfoques erróneos e inapropiados por parte de las instituciones, la mala gestión de los espacios históricos, etc. y que nos han llevado a la situación actual. 

Algunas de ellas son las siguientes:

"... la percepción social de que muchas infracciones sistemáticamente producidas contra el Patrimonio Histórico no eran merecedoras de reproche penal, no ha sido corregida por las instituciones, sobre todo por las encargadas de la protección y tutela directa del Patrimonio Histórico, situación que ha ido generando una peligrosa y nociva falta de atención que las ha dotado del lastre de la impunidad y convertido, con el paso del tiempo, en un problema apreciable y difícil de solucionar. Ello ha ocurrido de manera especialmente significativa con las agresiones sufridas en bienes culturales, muchas de valor absolutamente extraordinario, a través de formas de exhibicionismo gráfico, principalmente en la traza urbana algunas grandes ciudades históricas o incluso conjuntos monumentales". 

"Conviene recordar, sin embargo, que las razones para la persecución penal de estas formas de agresión social no se limitan al imperativo constitucional y se extienden a la perpetuación de graves atentados contra los bienes culturales que no son combatidos con la eficacia necesaria por el Derecho Administrativo sancionador. Como ejemplo de ello puede mantenerse que existen agresiones frecuentes y hasta sistemáticas contra el Patrimonio Histórico, como ocurre con los grafitos realizados sobre inmuebles o espacios protegidos, que tienen una indudable relevancia penal y que no son ni esclarecidas, ni investigadas, ni denunciadas en sede judicial o fiscal y ni siquiera, por todo ello, son contabilizadas en nuestra estadística criminal".

"La existencia de grafitos sistemáticos sobre toda clase de bienes culturales de un innegable y extraordinario valor y el abultado costo económico de su reparación, así como el deterioro irreparable que tiene lugar en muchas ocasiones, son argumentos que debieran permitir rechazar enérgicamente esa pretensión y abonar la idea de emprender investigaciones policiales suficientes para esclarecer algunas de estas continuas agresiones y promover un castigo proporcionado y disuasorio. No se trata de una delincuencia ocasional sino, como ya hemos reiterado, de una agresión sistemática directamente relacionada con la mala gestión de los espacios históricos y que debe promover una respuesta equilibrada de los órganos jurisdiccionales y del Ministerio Fiscal.

"La situación previamente descrita permite considerar que ha tenido lugar un enfoque institucional erróneo e inapropiado ante lo que –quizá- reviste el daño más frecuente a nuestros bienes culturales y arqueológicos, un daño sobre el que se extiende un grueso manto de impunidad que, de persistir, terminará por producir un daño aún mayor abonando la tesis de la práctica imposibilidad de acabar con este fenómeno, justificando un irresponsable abandono del entorno más valioso de nuestras ciudades históricas". 

Un saludo...